Manuel Santelices

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Raul Esparza

In actores, Ocean Drive Espanol on June 24, 2009 at 12:05 am

RaulEsparza

Pregúntele a cualquier critico o aficionado al teatro sobre Raúl Esparza, y verá como aparece de inmediato una lluvia de halagos y buenos comentarios. El actor cubano-americano es, a los 37 años, una de las máximas estrellas de Broadway, y quienes lo han visto sobre el escenario no pueden olvidar su cautivante trabajo en “Sunday in the Park with George”, “Cabaret”, “Company” y “Chitty Chitty Bang Bang”, entre otros musicales, donde su extraordinaria voz y su imponente presencia no han dejado nunca de asombrar.
A diferencia de Hollywood, donde un éxito de taquilla, una oportuna portada o incluso una publicitada infracción de tránsito pueden lanzar a cualquiera al estrellato del día a la mañana, en Broadway la fama se consigue a la antigua, lentamente, a punta de trabajo y talento, dos elementos que nunca han estado ausentes en la carrera de Raúl.
“Tomé la decisión de venirme a Nueva York por mi amor al teatro.”, dice este actor que creció en Miami y que, aunque ha tenido experiencia en cine y televisión- recientemente en un rol recurrente en la serie de ABC “Pushing Daisies”- sigue considerando el teatro su gran pasión. “Me encanta el cine, pero no queda en la memoria como una obra teatral. A veces escuchas hablar de obras que se han presentado en Broadway y tienen proporciones épicas, míticas y legendarias. Cuando una obra acaba sus funciones, ya no existe mas que en la memoria del público que la vio”, agrega, “Es como el aire, como el humo, y ese aspecto consagrado y exagerado del teatro me fascina. Es como un sueño”.
Actualmente Raúl está arrancando nuevamente aplausos- y mas de un suspiro- en el rol de Larry en “The Homecoming”, el célebre drama de Harold Pinter que por estos días se presenta en el Cort Theatre de Broadway. Las criticas, una vez mas, han sido estupendas, pero él ha sido, aparentemente, el último en enterarse. “No las leo- ni las buenas ni las malas- y no lo he hecho en mas de siete años”, confiesa, “Espero no ser tan malo como dicen las negativas, y sé que quizás no soy tan bueno como aseguran las positivas. Las dos se te meten en la cabeza y no de dejan hacer tu trabajo”.
El, lejos de descansar en sus propios laureles, prefiere enfrentar cada proyecto es como si fuera el primero. “Cada vez que empiezo una obra pienso ‘Aquí se acabó, se darán cuenta que no tengo tanto talento como dicen’”, señala, “En el teatro no puedes ser arrogante. Si lo eres, no aprenderás ni entregarás nada nuevo, que es lo que cada obra necesita. Es bueno tener un poquito de falta de confianza”.
Cada uno de sus roles es inevitablemente una sorpresa. Un día es un ambiguo maestro de ceremonias alemán en “Cabaret” y al siguiente, como ocurre hoy en “The Homecoming”, un atormentado joven británico. La mayor sorpresa de todas, sin embargo, es que hasta ahora no ha interpretado a un latino.
“Eso ha sido imposible, porque los productores no me ven como latino”, dice, “Piensan que no soy suficientemente cubano, como me lo han dicho. Y no sé que quieren decir con eso. Son imbecilidades muy difíciles de combatir…Por otro lado, nunca he tenido que cambiar mi nombre para aparecer en el ‘marqué’, y creo que en algo he cooperado para que otros actores hispanos ahora sean considerados para todo tipo de roles. En lo personal, me encantaría hacer papeles latinos, pero mas me gusta que no tengo que hacerlos por obligación”.
Otra característica que separa a Raúl del resto de los actores de su generación es, quizás, su franqueza y candidez para hablar de sus propios problemas. La evidencia mas clara de esto quedó impresa en una comentada entrevista que concedió a “The New York Times” durante su participación en “Company”.
En ese musical de Stephen Sondheim interpretaba a Bobby, un soltero treintón confundido en una telaraña de decisiones y emociones que parecían repetirse en la vida real del actor.
“Ese rol me afectó muchísimo, porque todos hemos vivido ese momento en que debemos decidir qué tipo de vida queremos vivir, en que nos preguntamos qué significa ser adulto y aprendemos a aceptar las cosas que no podemos cambiar. No hay un ser humano que no haya pasado por eso”, señala, “Uno usa mucho de su vida en lo que está creando. No voy a decir que es psicoterapia, pero estás tomando constantemente emociones y elementos de tu propia vida”.
En la entrevista, que desató una controversia que corrió como pólvora en Times Square, Raúl hablo abiertamente de su ambigua relación con su ex mujer, Michelle, y de las confusiones que sentía sobre su propia sexualidad. “No me arrepiento de haber hablado públicamente sobre esos temas”, dice ahora, “Soy quien soy; complicado y un poco difícil, pero buena gente. De eso he dicho todo lo que quería decir y no me arrepiento de haberlo hecho. Uno tiene que vivir su vida y ser quien es. Quizás soy mas gris que blanco y negro, y la gente podrá aceptarlo o no. Pero al menos no tengo que esconderme ni tratar de actuar en mi vida privada. Yo actúo en el escenario, pero cuando no estoy ahí, la actuación se acaba”.
Uno podría pensar que sus personajes, con sus existencias tan bien libreteadas, podrían darle una lección sobre que senderos seguir en la vida real. Pero el actor, sonriendo, dice que las cosas no son tan fáciles. “¡Me encantaría que ese fuera el caso! Pero la vida es mucho mas fácil en el teatro. Si yo pudiera vivir como actúo, ¡Que vida mas extraordinaria tendría!”.

Manuel Santelices
Ocean Drive Espanol, 2008

Paz Vega

In actores, cine on June 23, 2009 at 11:56 pm

paz vega

Desde que sus ojos negros y hechiceros aparecieron en las pantallas americanas en “Spanglish”- la película que co-protagonizó junto a Adam Sandler el 2004-, Paz Vega ha vivido un romance bien correspondido con Hollywood que la tiene ahora, a los 32 años, instalada en Los Angeles y con cuatro filmes listos para estrenarse dentro de los próximos meses.
No podía ser de otra manera. Mezclando su femenina inocencia con un “look” que la ha llevado en mas de una ocasión a ser elegida “la mujer mas deseada de España”, esta Sevillana es una “ingenuè” que induce a mas de un pecado.
En “The Spirit”, la película que estrenará este mes en Estados Unidos, estas características son evidentes en su personaje de “Plaster of Paris”, una “stripper” francesa, loca y seductora que parece condenada a despertar tantas fantasías como pesadillas, un rol tan jugoso y memorable que, se comenta en la capital del cine, confirmará la sospecha de que Paz ha llegado para quedarse.
Que el filme esté dirigido por el legendario Frank Miller- “300”, “Sin City”- y basado en un comic de Will Eisner, agrega aun mas atractivos a esta historia de un policía muerto que regresa como un espíritu a enfrentar a las mil mujeres que pasaron por su vida.
“El guión es maravilloso”, dice la actriz desde Barcelona, donde se encontraba trabajando el día de esta entrevista, “Me fascinó desde el primer momento, y la oportunidad de ser dirigida por Frank Miller y actuar junto a Scarlett Johansson y Samuel L. Jackson, me pareció un honor”.
Después de protagonizar una docena de películas en Europa y alcanzar el estrellato absoluto en su país con “Teresa, el Cuerpo de Cristo”, donde encarnó a una inquietante y algo escandalosa Santa Teresa de Jesús, Paz, claramente, tiene ahora su mirada puesta en Estados Unidos.
El próximo año aparecerá junto a Tim Allen en la comedia “The Six Wives of Henry Lefay”, con Colin Farell en el thriller “Triage”, y junto a Ted Danson y Johanna Cassidy en el drama “The Human Contract”, dirigida por Jada Pinkett- Smith. “Fue la primera vez que me dirigía una mujer y me pareció una experiencia preciosa”, dice la actriz, “Es una película complicada, llena de amores imposibles, y que está hecha desde un punto de vista totalmente femenino. Es un filme que le gustará mucho a las mujeres”.
Su decisión de instalarse definitivamente en Los Angeles, ha dicho, tiene sus riesgos. “En España tengo una carrera y una vida hecha y acomodada, pero a los 32 años me pareció que era demasiado pronto para acomodarme”, dice, “A mi me gusta la acción, los retos, y entonces ¿por qué no empezar una nueva existencia en un lugar que me apasiona”. El escenario de esta nueva etapa no podría ser mejor: un bungalow de tres dormitorios en West Hollywood rodeado de jardines por el que pagó, según informes periodísticos, casi $2.5 millones y que ahora le sirve de hogar junto a su marido, el venezolano Orson Salazar, y su pequeño hijo, también Orson, de poco mas de un año de edad.
“Mi marido ha sido, quizás, el motor que me ha llevado a tomar este paso. Al principio yo no lo tenia muy claro”, confiesa, “ y fue él quien me ha dado la energía para hacerlo y el que me ha dicho ‘vamos a intentarlo’”.
Esto no significa que España, y en especial Sevilla, hayan quedado sepultadas en el pasado. “Mi idea es mantener siempre un pie en Europa. Lo que quiero es trabajar, y eso puede suceder en España, Estados Unidos, México o cualquier parte. Además, jamás abandonaría Sevilla completamente. Todo en mí es andaluz; mi acento, mi manera de ser, mis costumbres. La palabra Sevilla está siempre en mi boca. Ahí es donde está mi familia, de donde vengo y donde volveré. El algo que llevo muy dentro de mi”.
La historia de la actriz parece completamente enraizada con las tradiciones de su país. En su adolescencia decidió ser actriz después de ver una producción de “La Casa de Bernarda Alba”, un clásico del teatro español, y su padre, Manolo Campos, fue uno de los toreros mas célebres de Andalucía. “Me encantan los toros y desde chiquita estuve siempre junto a mi padre en el ruedo. Es un universo muy bello, muy español, que también tiene sus riesgos, pero afortunadamente mi padre nunca tuvo un percance importante y por eso jamás lo ví como algo peligroso. Era lo natural. Ahora que ya está retirado veo las cosas de otra manera y doy gracias a Dios de que nunca le pasó nada, pero en su momento me parecía simplemente una profesión maravillosa”.
Los toreros en España, por supuesto, disfrutan de una celebridad similar a la de cualquier estrella en Hollywood. Pero Paz asegura que, en ese sentido, no aprendió grandes lecciones de su padre sobre como lidiar con los peligrosos y afilados cuernos de reporteros y paparazzis.
“Cuando era pequeña lo veía como a mi padre, no como a un torero famoso. Y creo que en mi caso sucede algo similar. Quizás desde fuera la gente me ve en forma distinta, pero quienes me conocen bien y desde hace años, saben que no he cambiado. Sigo siendo la misma de siempre”.
Su relación con la prensa, dice, es cordial, respetuosa y algo distante, una verdadera hazaña en un país como España, que parece obsesionado con los comidillos “del corazón”. ”Hombre, que hay ocasiones en que la prensa puede llegar a molestar, pero son pocas”, reconoce, “Los periodistas me respetan porque me porto bien con ellos, hago mi trabajo, los atiendo perfectamente, pero siempre manteniendo la intimidad de mi vida privada. Los paparazzi son a veces molestos, pero no permito que eso me afecte”.
En Estados Unidos, su extraordinaria belleza no ha pasado inadvertida y de “Maxim” a “Ask.Men” son pocas las publicaciones masculinas que no la han incluido en su lista de “las mujeres mas sexy del mundo”. Paz, feminismos aparte, considera todo el asunto un halago. “Por supuesto que me gusta y me siento cómoda con eso”, reconoce, “Como mujer, me gusta agradar y que me digan sexy me parece un piropo precioso. No lo veo como algo negativo ni mucho menos”.
Las frecuentes comparaciones con Penélope Cruz tampoco le quitan el sueño. “No soy la nueva Penélope Cruz. Soy Paz Vega. Hay una sola Penélope, y es maravillosa”, ha dicho.
Desde Barcelona agrega que entre el puñado de actores españoles en Hollywood existe “cero competencia”. “En España no somos tantos y nos conocemos todos. Me parece fantástico que Javier (Bardem) o Penélope estén trabajando bien, haciendo películas extraordinarias y ganando premios. Es un ejemplo y un orgullo para todos los actores españoles. De competencia, nada. Por el contrario, su éxito me llena de energía y buena vibra”.

Ahora Hollywood debe prepararse para la llegada de esta nueva conquistadora hispana, que ya ha plantado su bandera en las doradas costas de California. Tiene el prometedor nombre de Paz, y bienvenida sea.

Manuel Santelices
Ocean Drive Espanol, 2008

Michelle Bernstein

In cocina, Ocean Drive Espanol on June 23, 2009 at 11:51 pm

michelle benstein

La sospecha de que Michelle Bernstein es una de las mejores chefs del país- compartida por cualquiera que haya puesto siquiera un pie en su célebre restaurant ‘Michy’s” en Miami- quedó confirmada hace unas semanas, cuando la prestigiosa James Beard Foundation le entregó el galardón como Mejor Chef del Sureste de Estados Unidos.
Ya era hora, dicen sus fanáticos, que han seguido su carrera culinaria no solo a través de su fabulosa cocina, sino también de sus frecuentes apariciones en televisión y, por estos días, su nuevo libro, “Cuisine à Latina”, que está actualmente promocionando en un tour nacional. Si, Michelle es una chef famosa, pero no la llames “celebrity chef”. Es un título que detesta, como queda claro en esta entrevista.
Su pasión por la comida es herencia de su madre, una argentina aficionada a la gastronomía que desde un principio decidió compartir los secretos del fogón con hija. Fue ella la que le sugirió- luego de un breve flirteo con la danza profesional- que se inscribiera en una escuela culinaria. Después graduarse, Michelle viajó a Nueva York para trabajar junto a dos de los chefs mas importantes e influyentes de la ciudad, Jean- Louis Pallain y Eric Ripert, pero cuando llegó la hora de decidir su futuro, regresó a Miami. “Esto es lo que conozco”, dijo en una ocasión a “Food & Wine”, “Conozco a su gente y sé lo que les gusta comer”.
A comienzos del nuevo milenio se hizo cargo de “Azul”, el extraordinario restaurant del Hotel Mandarin Oriental, y fue ahí donde conoció a su actual marido y socio, David Rodríguez. Se enamoraron, imaginaron un futuro juntos, y decidieron que era el momento de probar suerte con su propio restaurant.
El 2004 abrieron las puertas de “Michy’s”.
La historia suena romántica, es cierto, pero este no es un romance solo de a dos. Es un romance con la comida y su ingredientes; con cada receta y cada cliente. Es un romance con la idea de que, como dice Michelle, una noche cualquiera su cocina produzca un plato que sea “memorable”. Es, en definitiva, una verdadera historia de amor.
OD-Antes que todo, ¡felicitaciones por tu James Beard Award!
MB-Gracias, muchas gracias
OD-¿Cómo celebraste?
MB- De hecho, no celebré. Fui a un par de fiestas, pero todo lo que quería, después de tanta ansiedad, era regresar a mi hotel y dormir. Recibir el premio fue algo maravilloso, pero todos sabemos que no se trata solo de mí, sino de todo mi equipo y especialmente mi marido, que trabaja tan duro conmigo.
OD-Para quienes no estamos en el mundo de la gastronomía, ¿Cómo explicas lo que significa este premio?
MB-Uno podría compararlo a una actriz ganando el Oscar o una cantante un Grammy. Finalmente sientes que has sido reconocida y aceptada por sus pares.
OD-¿Qué queda después de eso?
MB- ¡Tantas cosas! En cierto sentido hace el trabajo mas difícil, porque crea expectativas en la gente. Te obliga a volver a cero y tratar, una vez mas, de crear un trabajo que sea memorable.
OD-Hablemos de tu labor con Delta, donde haces el menú para sus clases superiores… ¿Cómo enfrentaste la mala reputación que tiene la comida de avión?
MB-Lo que hicimos fue poner un poco mas de esfuerzo en las recetas y trabajar con productos de la temporada. El truco que he descubierto es cocinar los platos en sus propios jugos, lo que mantiene su sabor incluso si son recalentados por largo tiempo, como ocurre durante turbulencias. Es fácil crear algo que tenga buen sabor, pero lograr textura y consistencia en un avión es una pesadilla. El ‘juguito” es fundamental.
OD-¿El menú tiene un sabor latino?
MB-No, no necesariamente. Hacemos un poquito latino, un poquito francés, un poquito asiático..Lo mas importante es conseguir los ingredientes mas frescos de la temporada.
OD-¿Es esa una de las tendencias del momento? ¿Una cocina completamente cosmopolita?
MB-Sí, particularmente aquí en Estados Unidos, donde hay gente de todas partes del mundo e influencia de diferentes culturas. La otra tendencia importante, por el problema de la sustentabilidad y el precio de los alimentos, es que la cocina se está concentrando cada vez mas en los ingredientes. La idea es que todo vaya de la granja a la mesa.
OD-Acabas de publicar un nuevo libro, “Cuisine à la Latina”…
MB-Es un libro divertido. Incluye desde recetas que mi madre me enseñó cuando era niña hasta platos que preparo hoy en día. Tienen mucho sabor y mucho amor.
OD-Cuando escribes un libro como este, ¿Tienes a un tipo particular de lector en mente?
MB-No, simplemente trato de crear la mejor comida para cualquier tipo de paladar, que no sea muy extraña y con ingredientes que no sean complicados de encontrar. Cuando una vive en Miami tiene tantos ingredientes diferentes a la mano… Si quieres empanadas, simplemente vas al supermercado y las encuentras. Por eso los lectores que mas tuve en consideración, quizás, fueron los del “midwest”, donde no siempre es fácil encontrar algunos ingredientes.
OD-La gente dice que eres una “celebrity chef”. ¿Es un titulo que te gusta?
MB-No.
OD-¿Por qué no?
MB-Porque es un término que ahora se usa de manera muy suelta. Si apareces por cinco minutos en un programa de noticias, la gente te llama ‘celebrity chef’. Es ridículo. Somos chefs, algunos mas conocidos o mejores para la televisión que otros, pero no somos celebridades. Estamos todo el día en la cocina, no en la televisión. Si eres un “celebrity chef” y estás permanentemente en pantalla, eso es todo lo que haces. Yo soy un chef chef. Siempre quise ser un chef que le gustara a otros chefs.
Hay algunos chefs en televisión que son increíbles, como Mario Batali, que tienen restaurants y saben como cocinar en forma consistente y deliciosa para miles de personas. Pero hay otros que nunca han trabajado en un restaurant, que jamás han cocinado su propio caldo de pollo, que no saben como hacerlo, y que sin embargo están en pantalla porque tienen una gran personalidad y saben como venderse a sí mismos. Si sabes abrir una lata y tienes una cara atractiva, a veces es suficiente. No creo que sea algo malo ni denigrante, pero no es algo que me gustaría hacer.
OD-Mas de un critico ha dicho que con el “Food Network” y programas como “Top Chef”, ahora todo el mundo es un chef…
MB- Exacto. Hay mujeres que vienen a mi restaurant y me dicen ‘Yo también soy chef’. ‘ ¿De verdad? ¿Dónde has trabajado?’…’Soy chef en mi propia casa’. ¡Eso significa que mi madre también es chef! Comentarios como ese pueden resultar un poco ofensivos para aquellos que, como yo, llevamos trabajando en la cocina veinte años y nos rompemos el culo tratando de ser buenos chefs. Pero es lo que es…No es fácil ser un buen chef. No creo que yo sea un buen chef todavía, me queda mucho por aprender.
OD-¿Ves ventajas en toda esta popularidad?
MB-Creo que ha permitido a los chefs ampliar sus horizontes, sus carreras, hacer cosas que antes eran imposibles. La cocina se ha vuelto muy ‘trendy”, y no es algo que estuviera en mi mente cuando fui a la Escuela Culinaria. Siempre pensé que iba a estar encerrada en la cocina sin a hablar con nadie. ¡Era perfecto!. Pensé que iba a manejar un auto viejo y arrendar un departamento por el resto de mi vida, ¡y ahora hemos podido comprar una casa, un buen auto y tener un perrito!
OD-¿Hay características que se repiten en todos los buenos chefs?
MB-Obviamente son todos creativos. Muchos son muy tímidos. Y muchos son masoquistas también, porque en este trabajo hay que serlo.
OD-¿Qué quieres decir con eso?
MB-Nunca sientes que eres suficientemente buena ni que tu comida alcanza la excelencia que buscas. Estás siempre rodeada de fuego y cuchillos. Te odias a ti misma y tu cocina la mayor parte del tiempo. ¡Es muy duro!
OD-¿Sientes que no tienes control sobre lo que estas haciendo?
MB-¡Por supuesto! Por eso prefiero los sábados en la noche, cuando 800 platos salen de mi cocina y me resulta imposible poner mi mano siquiera en la mitad de ellos. Ahora me comporto mejor, pero solía ser una locura porque no permitía que ningún plato llegara al comedor sin que yo lo probara, lo tocara o lo manipulara de alguna manera. Ahora estoy demasiado cansada para hacerme cargo de todo y, mas importante, me doy cuenta que tengo gente joven que es mas rápida y fuerte que yo. Tienes que darles el respeto que merecen y confiar, porque de otro modo jamás serás capaz de dejarlos hacer su trabajo.
OD-Considerando todos tus proyectos, ¿Cuánto tiempo te queda para pasar en la cocina?
MB-Estoy en la cocina todas las noches. Paso las mañanas con mi familia, mis tardes trabajando en asuntos de administración, y las noches en la cocina… A no ser que mi marido quiera sacarme a una cita.
OD-¿Y que es una cita con Michelle Bernstein? ¿Salir a comer un restaurant?
MB-¡Soy tan fácil de complacer! Me puede llevar a cualquier lugar donde no tenga que cocinar. Anoche fuimos a comer comida coreana y me encantó…Me gusta comer cosas que yo no puedo cocinar, porque si puedo hacerlo y consigo los ingredientes adecuados, prefiero cocinarlo en mi casa.
OD-¿También cocinas en tu casa?
MB-Me encanta, y es muy diferente. Si pruebas mi cocina en un restaurant y en mi casa, jamás pensarías que lo hizo la misma persona. Creo que cocino mas como mi madre cuando estoy en casa.
OD-¿Cómo así?
MB-Muy simple, con sabores y una mesa muy sencilla. En mi casa cocino lo que hace a mi gente feliz y a mi también. En el restaurant todo es mas complicado, mas refinado. No puedo comer en mi propio restaurant.
OD-Ferran Adriá comentó en una ocasión que la sofisticación de algunos restaurantes hacían que la gente que olvidara de lo mas importante: la comida. ¿Qué tan importante es mantener el balance entre una cosa y la otra?
MB-Increíblemente importante. En vez de tener flores o velas en las mesas, mi marido y yo siempre nos concentramos en lo fundamental, que es la comida. Nos gusta que los platos sean simples, blancos, que no distraigan la atención de la comida. No me gustan los olores tampoco, y prefiero que mis mozos no usen perfume. Nunca hay que olvidar que lo mas importante en un restaurant es el servicio, la comida y el vino. Al mismo tiempo, debo reconocer que en los últimos años la gastronomía y el diseño de restaurantes ha cambiado muchísimo. La intimidad ya no es importante; todo el mundo quiere algo mas casual, mas social y relajado. Preferimos sentarnos en mesas comunales y compartir la comida.
OD-¿Cómo es trabajar con el marido?
MB-Increíble. Tratamos de no traer el negocio a la casa, y aunque trabajamos también en nuestro hogar, jamás hablamos del restaurant. Pasamos todo el día juntos, pero en mundos paralelos. El en el comedor y yo en la cocina. A mí no me gusta el comedor y a él no le gusta la cocina, so, there you go.
OD-El matrimonio perfecto…
MB-así es.

Manuel Santelices

Ocean Drive en Espanol, 2008

Esteban Cortazar

In moda, Ocean Drive Espanol on June 23, 2009 at 11:42 pm

FRANCE/

En el mundo de la moda, donde “lo nuevo” no es solo una obsesión sino una ley de supervivencia, pocos eventos pueden compararse a la llegada de Esteban Cortázar a Ungaro.
El alboroto que creo su nombramiento como Director Creativo de legendaria “maison” parisina el año pasado es comprensible si se considera su evidente talento y envidiable energía, su corta y meteórica carrera y, por sobre todo, su juventud. A los 24 años, Esteban es el pozo donde caen todas las esperanzas no solo de Ungaro- una marca que ha tenido problemas para mantener su vigencia después del retiro de Emmanuel Ungaro, su creador original, el 2004 a los 71 años-, sino también de buena parte de la industria de la moda francesa, que necesita urgentemente una generación de relevo después de John Galliano, Alexander McQueen y Marc Jacobs, todos en su muy satisfecha “middle age’.
“!Por supuesto que es abrumador!”, reconoció Esteban hace una semanas, mientras supervisaba los últimos detalles de su colección “resort” 2009 para la marca en un gigantesco showroom en el “Meatpacking District’ de Nueva York. “Pero este es un negocio abrumador por naturaleza; un negocio duro donde hay que seguir muchas reglas y jugar muchos juegos. Yo trato de mantenerme lejos de todo eso, concentrarme en mi trabajo, hacer lo que amo, y dejo que las cosas fluyan”.
Su madurez esta en abierto contraste con su aspecto. Con el pelo semi largo y ondulado, una camisa “shocking pink” y pantalones blancos y sandalias, el diseñador parecía el día de esta entrevista exactamente lo que es: un joven chic y ‘hip’ que apenas se encumbra por sobre la adolescencia.
Pero no hay que dejarse engañar por las apariencias. Aunque lleva menos de una década de carrera, Esteban es un veterano de la moda.
Su niñez trascurrió en Colombia, donde vivió con sus padres, la cantante de jazz Dominique Vaugham y el artista Valentino Cortázar, hasta los 11 años. A los 12, ya instalado en Miami, comenzó a trabajar decorando vitrinas para una tienda ‘vintage’. A los 13 presentó su primera colección en el concurso de talentos de su colegio, el “Pointe Eleven Elementary School”. Alos 15 comenzó su carrera profesional, lanzando treinta tenidas durante la Miami internacional Fashion Week. A los 17, su colección de Otoño 2002 terminó siendo exhibida en las vitrinas de “Bloomigdale’s” en Manhattan. A los 19 sacó a Cindy Crawford de su semi retiro para cerrar su colección de Primavera Verano en Nueva York, una tarea que la temporada siguiente quedó en manos de Naomi Campbell y Carmen Kass. Y poco antes de cumplir los 21, en Marzo del 2005, Esteban recibió finalmente las llaves de la ciudad de Miami Beach.
Su impresionante precocidad, sin embargo, nunca le ha parecido suficiente. “Uno puede ser ‘cute’, uno puede ser joven, pero al final del día necesita vender y hacer un trabajo que satisfaga a los clientes”, dijo hace algún tiempo en una entrevista NPR.
De todas sus hazañas, sin embargo, ninguna se compara a su trabajo en Ungaro. “Ha sido una experiencia surrealista”, dice, “No puedo creer lo que estoy viviendo. Es un sueno hecho realidad”.
Esto último no es una exageración. Un año antes de recibir el llamado de los ejecutivos de la marca, Esteban estaba observando la colección de su predecesor, el noruego Peter Dundas, en Style.com, y soñando, en voz baja, con la posibilidad de ocupar su lugar.
“Cuando me invitaron a una entrevista, mi primera reacción fue de shock. Pero esto es algo que estaba destinado a suceder”, asegura. “Sabia de Ungaro desde los diez años de edad; siempre me encantó su concepto de femineidad, sus colores, su belleza, la idea de una mujer que celebra la vida. Ambos compartimos la misma estética, y, en ese sentido, este es un matrimonio perfecto”.
Suzy Menkes, la poderosa editora de modas del “Herald Tribune”, decretó que la primera colección de Esteban para la marca, presentada en París en Febrero pasado, había sido un cóctel ideal de reverencia hacia el pasado e impulso hacia el futuro.
Lo mismo puede decirse de su “resort” 09, una serie de piezas que mezclan el suave romanticismo y la paleta de colores pastel tradicional de Ungaro, con el espíritu moderno, joven y relajado de Esteban.
“No estoy tratando de llenar los zapatos de Mr. Ungaro”- dice el diseñador, que conoció a Emmanuel Ungaro poco después de hacerse cargo de la “maison”- “sino crear mis propios zapatos, Creo que puedo traer nueva energía a la casa, pero manteniendo la suavidad y el sentimiento femenino de la marca”.
Así como Ungaro tuvo sus musas- Ariane Brener, Anouk Aimeè, Ariane Dandois, y, en especial, Laura Fanfani, que abandonó a su marido para seguir sus pasos y convertirse, finalmente, en su mujer- Esteban tiene las suyas. “Son mujeres reales. Mi madre, mis amigas, mujeres que han estado presentes en mi vida durante largo tiempo”, explica mientras el sol del verano se cuela por los enormes ventanales del showroom, “Siempre me he sentido muy atraído hacia aquellas mujeres que aman ser mujeres, que se dan duchas largas con muchos productos, que ponen aceites sobre su piel, que huelen a fragancias…Son mujeres a las que les encanta reír y bailar, verse frescas y limpias, que nadan en el océano y que secan su pelo al aire en forma natural’.
Que ese tipo de mujer suene románticamente latina no es casualidad. Su nueva colección- y la de prêt-a porter que mostrará en Octubre en Paris- están inspiradas en Cartagena, una ciudad que adora y que visita frecuentemente. “Ese es un sitio que ocupa un lugar muy especial en mi corazón, es donde vive mi padre y voy ahí cada vez que puedo para recuperar energías”, señala, “Me encanta la sensación de salir del avión y sentir el aire tibio. Cada vez que llego me imagino a una chica relajada, bajando por la escalerilla con su pelo desordenado, con un bolso pequeño lleno de cosas, y una maleta repleta de ropa muy chic pero que no importa si está arrugada. Saca el vestido del equipaje, se lo pone, y ya está. Ese es el espíritu que quiero conseguir con esta colección”.
Por el momento, sin embargo, su vida esta lejos del Caribe. Y lejos, también, de Miami y Nueva York, dos ciudades que extraña.
“La vida y el trabajo en Paris es muy diferente”, dice, “ Pero era el momento de crecer, cambiar y elevarme a mí mismo. Estar ahí ha sido un aprendizaje impresionante, y por el momento lo único que quiero es seguir adelante”.
La ciudad, asegura, es una constante fuente de inspiración. “Paris es un lugar precioso, admirado por todos. Lo primero que sientes al entrar a una habitación es frescura, y eso es lo que quiero para mis colecciones. No he tenido demasiado tiempo para disfrutarla y la mayoría de mis amigos vienen del trabajo, pero es un sitio que me permite darme tiempo para pensar, para ver, para estar conmigo mismo, cosas que son muy importantes para un artista”.
Por supuesto, como pueden atestiguar Marc Jacobs, Oscar de la Renta o Michael Kors, un americano trabajando en Paris está destinado a encontrar mas recursos de los que habría soñado en su vida y mas de una de diferencia cultural. “Aunque siempre hay obstáculos, estoy trabajando con una libertad que nunca tuve”, reconoce Esteban, “Me encanta poder concentrarme en mi trabajo sin tener que preocuparme de otros aspectos del negocio. Ungaro es una casa de modas francesa, y eso significa trabajar en otros términos, Hay mucha presión, por supuesto, pero no dejo que eso se interponga en lo que hago porque bloquearía mi creatividad”. Entonces se queda en silencio por un momento, observando a una modelo en un exquisito vestido de chiffón que se pasea por el showroom. “Le queda demasiado corto”, sentencia, y luego, como si nada hubiera sucedido, continua con su respuesta. “Paris tiene una cultura distinta, una mentalidad diferente que no es mala, pero a la que no estoy acostumbrado, A mi me gusta la organización, y en París las cosas a veces pueden ser muy desordenadas, ‘all over the place’. Eso es lo único que he tratado de implementar en la compañía. No quiero desorden en ninguna parte, porque para mi es mucho mas fácil entender lo que estoy haciendo cuando se me presenta en forma limpia y ordenada”.
Es imposible imaginar el futuro de Esteban. Las posibilidades son demasiado amplias, la distancia demasiado larga. Pero no hay que ser adivino para pensar que algún día, tarde o temprano, ocupará un lugar principal entre los grandes de la moda. Y cuando eso suceda, no te sorprendas si es con su propia marca. “Por el momento me voy a concentrar en Ungaro”, dice cuando le preguntan al respecto, “No quiero abarcar demasiadas cosas al mismo tiempo. Pero cuando llegue el momento, me encantaría continuar con mi propia línea”.

Manuel Santelices

Ocean Drive Espanol, 2007

Patricia Field

In cine, Elle Espana, moda, TV on June 23, 2009 at 11:26 pm

patricia-field
“A veces los directores dicen que soy una diva, y les dijo, ‘No me ofendas; no soy una diva. Soy una mujer que trabaja muy duro. Estoy tratando de darte lo mejor que puedo, y si no lo quieres, allá tú”. Con el pelo inflamado de rojo, la piel aceitunada y un guardarropa lleno de faldas gitanas, pañuelos, sandalias y miles de brazaletes, Patricia Field es la María Callas de la moda. Igual de temperamental e igual de talentosa. Aunque lleva casi treinta años como reina de la moda “downtown” en Manhattan, su nombre no se hizo internacionalmente conocido hasta que comenzó a vestir a Sarah Jessica Parker en tutús y Manolo Blahniks en “Sex & The City”, convirtiendo a esa serie en “la máxima autoridad en el mundo del fashion” como exclamaron, admiradas, las editoras de moda.
Ahora Patricia vuelve al ataque en “El Diablo se Viste de Prada”, la película que se estrenó hace unas semanas en Estados Unidos y que se ha convertido rápidamente en la nueva Biblia cinematográfica de los “fashionistas”. En el filme- basado en el best seller de Lauren Weisberger del mismo nombre- Meryl Streep y Ann Hathaway aparecen como una poderosa editora de modas, Miranda Priestley, y su asistente, Andy Sachs, ambas enfrascadas en una lucha de poder y egos mientras arrastran joyas de Fred Leighton, pieles de Fendi y Dennis Basso, vestidos de Dolce & Gabbana, Calvin Klein, Michael Kors y Bill Blass, y, por supuesto, un centenar de carteras y zapatos de Prada. Este no es cualquier guardarropa. Los precios de algunas carteras se elevan a los 14 mil dólares, y todos los días Miranda lanza sobre el escritorio de su aterrada subordinada suficientes zorros, chinchillas y minks como para provocar el colapso de cualquier defensor de los animales.
La Field, según dice, disfrutó enormemente su trabajo, aunque le resultó más difícil de lo que esperaba. El libro de Weisberger, basado en su experiencia de un año como asistente de Anna Wintour, editora en jefe de “Vogue”, fue ampliamente considerado una “traición” en el mundo de la moda y las revistas en Nueva York. Y como sabe cualquiera a estas alturas, las traiciones no le caen bien a esta mujer que ejerce su poder con la mano férrea de un dictador. Muchos diseñadores, aterrados de herir la sensibilidad de la poderosa editora, se negaron a colaborar con la producción de la película, pero la estilista entiende bien sus razones. “Anna ha ayudado a muchos de estos diseñadores, y, por supuesto, ellos no querían ofenderla”. Sin embargo, gracias a sus contactos, Patricia consiguió que marcas como Hermès, Dior, Chanel y especialmente Prada, entregaran gustosos sus modelos. Valentino fue aún mas allá, y aparece en un divertido “cameo” en el filme.
Aunque su éxito podría parecer del día a la mañana, la Field es bien conocida en el universo fashion de Manhattan. La diseñadora y estilista abrió su primera tienda, “The House of Field”, en 1976 a un costado de la Universidad de Nueva York, en el West Village. De inmediato el lugar- repleto de T-shirts de los “Sex Pistols”, faldas punk, pantalones de vinyl, pieles vintage, boas de plumas, pelucas multicolores y ‘lingerie’ de strass- se convirtió en el favorito de una multitud de modelos, disco-divas, travestis, fashionistas y más de alguna socialite que, en busca de aventura y creación, llegaban a buscar ahí lo que no podían encontrar en ningún otro lugar.
La originalidad es la marca de fábrica de la Field, y no importa si está trabajando con una novicia starlet o un icono como la Streep, si tiene a su mano diamantes de Van Cleef o una cartera usada de los cincuenta, su “look” es siempre único y reconocible. Su trabajo continuará en los meses siguientes, cuando vista a las protagonistas de la versión norteamericana de “Betty La Fea”, de la serie de ABC “Six Degrees”, y a Sarah Michelle Gellar en la versión cinematográfica del best seller “The Girls’ Guide to Hunting and Fishing”.
-¿Qué te ha parecido “El Diablo se Viste de Prada”?
-Me gustó mucho. La vi terminada en mi cabeza antes de verla en la pantalla, y no quedé desilusionada. La ropa se ve bien, y creo que es un éxito en el sentido que eleva la moda, la historia y especialmente los personajes, que en el libro original eran un poco simplistas. En la película están mejor desarrollados.
-¿Crees que la imagen que muestra del mundo de la moda es acertada?
-No, no lo es. Pero no estábamos filmando un documental. En lo personal, estaba tratando de crear un filme que se viera bien y que fuera alegre e interesante. Mi inspiración fue “Desayuno en Tiffany’s”. Holy Golightly era una chica pobre del campo, y ahí estaba, frente a la vitrina de Tiffany’s en un vestido de Givenchy.
-¿Decidiste usar marcas muy conocidas, como Chanel, Prada o Valentino, para hacer la película más interesante para personas que no están necesariamente interesadas en la moda?
-Traté de crear una película para un público amplio, no solo para “fashionistas”. Además, el guión dictó mucho el aspecto de los personajes. ¿Qué encuentra Andy, la asistente, cuando entra al closet de “Runaway”? Las marcas más conocidas del mundo. No quería que fuera un closet solo para “insiders”. La mayoría de la gente no sabe quién es Proenza Schouler, por ejemplo…!La mayor parte ni siquiera sabe quién es Anna Wintour!
-¿Cómo creaste el “look” de Miranda?
-Pensé en el personaje, y llegué a la conclusión de que era la líder de un imperio editorial. Desde el momento en que piensas en la palabra imperio, piensas en una emperatriz. Para mí, ella es realeza, y Meryl Streep es realeza también en su propio campo. Es una mujer que trabaja, y por lo mismo no tenia sentido vestirla en lo más nuevo de la temporada. Miranda tiene su propio estilo, donde mezcla una chaqueta con pedrería, una perfecta blusa blanca y una falda a rayas con absoluta seguridad e individualidad.
-¿Cómo fue vestir a Meryl Streep, que a diferencia de Sarah Jessica Parker no es talla 2?
-No tuve ningún problema. No quise vestirla en las últimas tendencias, ni muy a la moda, ni como se vestiría una modelo muerta de hambre. Ella no es eso. Es una mujer mayor, madura, e incluso si tuviera talla 2, ese ‘look’ no era el apropiado. El personaje de Miranda tenia que ser elegante, con ropa muy lujosa, y no en lo último de Dolce & Gabbana o Dior. Miranda tiene acceso a todo, y por lo mismo no se deja sorprender con lo “trendy”.
-¿Te inspiraste en el “look” de editoras de moda reales?
-No. Primero porque no hay ninguna editora que pueda compararse con Meryl Streep. ¿Quién podría ser? No se me ocurre nadie. Segundo, si me hubiera inspirado en Anna Wintour, por ejemplo, habría sido una limitación a mi creatividad. Prefiero tomar a Meryl y convertirla en una estrella de la industria de la moda mundial. ¿Cómo se vería? ¿Cómo eligiria su guardarropa? Así fue como creé el “look”.
-¿Meryl tuvo influencia en el aspecto de su personaje?
-Ella tiene una persona que trabaja en su maquillaje y peinado que la acompaña a todas partes. Cuando me reuní con ellos por primera vez, me dijeron que pensaban que el pelo blanco y un maquillaje muy pálido eran una buena idea. Y eso me encantó, porque me daba una tela blanca donde trabajar.
-¿La decisión de mantenerte lejos del “look” de Anna Wintour fue deliberada?
-Sí. La película entera se alejó de ella, excepto por la decoración de la oficina de Miranda, que es una copia exacta de la de Anna. Nunca he estado en su oficina, así que cuando vi la que construyeron en el set de la película me pareció bonita y adecuada. Pero después vi un articulo sobre ella en un periódico inglés donde posaba en su oficina. Era igual que la de la película. Eso me desilusionó.
-¿Has conocido a la Wintour?
-No, nunca. La he visto en desfiles de moda y fiestas, pero nunca la he conocido.
-¿Qué opinas de su estilo?
-Me parece básico, con un toque de esnobismo.
-¿Hubo diseñadores que no quisieron colaborar con la película por miedo a Anna Wintour?
-Hubo algunos que sintieron que el asunto era delicado y supongo que Anna ejerció ahí alguna presión. Algunos de esos diseñadores son mis amigos, salimos a menudo a comer juntos, y no era mi intención presionarlos. Si sentí que los estaba incomodando, simplemente nos les pedí nada. No iba a decirles, ‘!Si no me das ropa, arruinaré tu carrera!’.
-¿No es un poco exagerado ese terror frente a Anna Wintour?
-Siempre lo he encontrado un poco estúpido. Todos hacemos lo que hacemos, trabajamos duro y eso es todo. Por otro lado, la controversia ayudó mucho a publicitar la película y no la afectó negativamente en ningún modo.
-¿Hay algo que las editoras de moda tengan en común, respecto a su estilo?
-Lo único que puedo decir es que cada una tiene su propio estilo, lo que es muy importante. Ninguna de ellas usa un uniforme.
-En la película, Miranda usa muchas pieles. ¿Cuál fue la mas cara?
-No lo sé, porque no pagué por esos abrigos y nunca miré los precios. Hay muchos de Dennis Basso, como el primero que aparece en la película, una chinchilla espectacular. Debemos haber filmado unos 20 abrigos de piel, pero no sé cuantos aparecen en la edición final del filme.
-¿Que ‘look’ buscaste para Andy, la asistente de Miranda?
-Ella sufre una gran transformación en la película y después de negarse a la moda, finalmente se da cuenta que la ropa tiene cierta importancia para ella. Por eso se lanza con los brazos abiertos, usando grandes marcas. Chanel tenia mucho interés de trabajar conmigo en este proyecto, lo que fue una suerte porque su estilo tiene mucho que ver con el personaje y con Ann Hathaway, la actriz que lo interpreta. Pero también la vestí con otros diseñadores: Calvin Klein, John Galliano, Dolce & Gabbana…
-Hay una escena donde aparece en Chanel de pies a cabeza…
-Esa fue mi forma de decirles, ¿Quieren Chanel? ¡Aquí está Chanel!.
-¿Es posible cambiar de estilo de un día para otro, como hace Andy?
-Claro que sí. En su caso no se trata solo de la ropa, sino del maquillaje, el peinado…Si uno se siente bien con lo que lleva puesto, se va a ver bien. Y Andy, el personaje, se siente bien con su nuevo “look”.
-¿Se puede comprar el estilo?
-Se puede, pero se necesita la materia prima. Puedes gastar mucho dinero en ropa y accesorios, pero si no tienes estilo propio, no te verás especial.
-Para ti, ¿Cuál es el personaje con más estilo en la película?
-Nigel y Emily, porque aman la moda desde el fondo de su corazón.
-Mientras Sex & The City reverenciaba al mundo de la moda, esta película se ríe un poco de él. ¿Tuviste dudas en aceptar el proyecto?
-Si una no se puede reír de si misma, es mejor meterse a la cama y cubrirse con las frazadas. De lo que estamos hablando no es una religión ni un dogma; es ropa. Dicho eso, la película es distinta al libro en el sentido que trata de entender el mundo de la moda desde dentro y, desde ahí, hace comentarios sobre él. Mi intención nunca fue llegar al set y destruir el mundo de la moda. ¡Es mi mundo! Quiero ayudar a que sea mejor. Creo que esta película va a ser positiva para la moda, igual como lo fue “Sex & The City”.
-¿Qué es más importante para una mujer, verse bonita o única?
-Para mi, “bonita’ no es nada. Una mujer con un estilo único es mucho mas interesante. Lo único es mas original, creativo e inteligente. Lo único no necesariamente es lo mas atractivo, es cierto, pero la belleza no es algo que me interese per sé.
-¿Cuántos diseñadores aparecen en el filme?
-Debe haber unos cien, y en total debemos haber ocupado cerca de un millón de dólares en ropa y accesorios. Mi presupuesto era mínimo, no mas de 100 mil dólares, así que no podríamos haberlo hecho jamás sin la ayuda de mis amigos en la moda. El nivel de los abrigos de piel, de las carteras…!Dios mío!. Los zapatos de gamuza burdeos de Prada que Meryl usa en la primera escena cuestan 445 dólares. La cartera, seis mil dólares…
-¿Quién tiene, a tu modo de ver, el mejor estilo en Hollywood?
-Gwen Stefani, precisamente por lo que hablamos antes. Es única, no se ve como nadie más. Cuando veo a las actrices jóvenes de Hollywood, me parece que todas se ven iguales. Eso no ocurre nunca con Gwen.
-¿Cuál es tu diseñador preferido?
-Me encanta Alber Elbaz, de Lanvin. Sus diseños, aunque son un poco retro, son bellisimos. Me hacen sentir bien, igual que un viejo filme de Hollywood. El fue uno de los que no quiso colaborar con la película, pero lo entendí, porque ha recibido mucha ayuda de Anna Wintour, igual que Zac Posen o Proenza Schouler. ¿Qué iban a hacer?
-¿Cómo te inspiras para tu trabajo?
-Mi estética esta mas influenciada por el cine que por el trabajo de los actuales diseñadores. En mis sueños, el mundo de la moda es mucho mas glamoroso que en la realidad. Me encanta la extravagancia del viejo Hollywood. Me encanta observar a Fred Astaire. ¡Es todo tan hermoso! Por supuesto sé que esa fue otra época, pero siempre voy en esa dirección. Lo que vemos en el cine es una hiper-realidad. Si fuera por mi, estaría poniendo sombreros y guantes en todo el mundo. Algunos directores me frenan. Como sé que me van a pedir que me deshaga de algunas joyas, pongo aun más.
-¿Hay alguna estrella a la que te encantaría vestir?
-Durante un tiempo le dije a todo el mundo que me gustaría vestir a Hillary Clinton, porque creo que podría beneficiarse de mis servicios. Pero nunca escuché una palabra da ella. Quizás ahora, si ve “El Diablo…” y le gusta como se ve Meryl, acepte mi oferta.

Manuel Santelices

Elle Espana, 2007

Beyonce

In actores, cantantes, cine, moda, musica on June 23, 2009 at 10:59 pm

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Ni Jennifer Lopez con sus mil y un romances, ni Britney Spears con sus promesas subidas de tono, ni Christina Aguilera con sus provocativos atuendos, pueden siquiera asomarse al tipo de fama que por estos días esta viviendo Beyoncé Knowles. De la nueva generación de estrellas, esta jovencita de 23 anos con voz de ángel y cuerpo de “femme fatale” es, sin duda, la más brillante, la que mejor ha planeado su carrera y, más importante aun, la que mayores posibilidades tiene de sobrevivir el implacable paso del tiempo.

Esto no es casualidad. Beyoncé supo que quería ser una estrella antes incluso de aprender a caminar, y cuando a los nueve anos le dijo a su familia que sus planes iban en serio, su padre, Matthew Knowles, en un inspirado cambio de carrera, abandono su puesto como exitoso director de ventas para una compania en Texas y se convirtió en el flamante manager de su hija. Desde entonces, cada paso ha sido cuidadosamente estudiado; cada portada, entrevista, declaración y proyecto, forma parte de una minuciosa estrategia, y como resultado Beyoncé ha logrado escapar sin rasguños de las garras de la prensa y de los críticos y se ha lanzado, sin problemas, a los brazos de millones de fanáticos que la adoran de Tokio a Buenos Aires. Su fama es global, y sus multimillonarios contratos con L’Oreal y, mas recientemente, con Tommy Hilfiger- que le pago casi 4 millones de dólares para que se convirtiera en el rostro de su nuevo perfume, “True Star”- la han catapultado a una celebridad aun mayor.

En medio de este glamoroso huracán, y aunque no sale a la calle si no es acompañada por un “entourage’ de diez personas, incluyendo dos gigantescos guardaespaldas, Beyoncé sigue teniendo el aire sencillo y hasta tímido de una adolescente y, aparentemente al menos, esta lejos de caer en las trampas de su propio éxito. La Biblia continua siendo su fuente de inspiración, frases como “gracias a Dios” o “estoy bendecida” abundan en sus entrevistas, y ni siquiera su romance con Jay-Z, el ídolo del hip-hop de 34 anos que es desde hace mas de un ano su novio estable, ha conseguido arrastrarla a la primera pagina de los tabloides. Este ultimo verano, la pareja paso sus vacaciones en un yate anclado en St. Tropez, y las fotos publicadas en la prensa americana y europea los mostraron como el epitome de una nueva realeza, el en cubierta con un habano en la mano mientras ella tomaba el sol en un minúsculo y dorado bikini.

A diferencia de otras divas, Beyoncé no discute su vida privada frente a periodistas. Y aunque en sus conciertos y videos aparece ligera de ropas y agitando su famoso “derriere” con una energía que haría palidecer de envidia a la propia J.Lo, tampoco habla de su condición de “símbolo sexual”, excepto para asegurar que, si existe, no es intencional.

Esta entrevista se realizo en la oficina de Tommy Hilfiger en Nueva York, y como todas las entrevistas con celebridades en estos tiempos tuvo la intención de promover un producto, en este caso el perfume “True Star”. Beyoncé se instalo en un sofá con sus pies bien encumbrados en un par de sandalias de taco, su espectacular figura envuelta en un par de jeans y un top dorado con un broche de brillantes, enormes argollas como aros, el pelo amarrado en una cola de caballo y perfecto maquillaje. Detrás de ella estaba la fotografía oficial de la campana, captada por Mario Testino, que la muestra lanzada en el piso, en blanco y negro, y mirando con seductora inocencia hacia el lente. “Querían mostrarme como nunca antes, y creo que lo consiguieron”, dijo ella mientras ponía su cartera Gucci en el piso. En una habitación contigua estaban las amigas y parientes que la acompañan a todas partes, y por las oficinas se paseaba su pequeño perro poddle blanco.
Una entrevista con una estrella de este calibre es un asunto de máxima importancia para sus managers, promotores y agentes, y por lo mismo había al menos cuatro presentes. Todas mujeres y todas sentadas frente a ella, atentas a cada una de sus respuestas, asintiendo con cada una de sus declaraciones y riendo con cada una de sus bromas.

En la mitad de la conversación apareció Hilfiger, radiante en un traje beige y con su permanente e inmaculada sonrisa estampada en la cara. “ Conocí a Beyoncé cuando tenia 16 anos y actuó junto a ‘Destiny’s Child’ en uno de los primeros desfiles de ‘Tommy’. Pense que era una verdadera estrella, hermosa, talentosa y muy dulce. Y por eso, cuando creamos ‘True Star’, fue la única que se me vino a la cabeza”.

-¿Que significa ser una verdadera estrella?
-Una verdadera estrella- dijo Hilfiger- es alguien que tiene seguridad, carisma, talento y cierto grado de belleza.

Beyoncé sonrió y agrego que “las verdaderas estrellas tienen un aura positiva, un brillo especial que ilumina a otros. Tienen talento, aunque no tiene por que ser musical, y tienen cerebro. Es algo indescriptible que los hace sobresalir en cuando entran a una habitación y que tiene mucho que ver, creo, con sentirse cómoda consigo misma”.

-¿Se puede crear una estrella?
-No, no- explico la cantante- Las estrellas nacen estrellas.

“Lo primero que le diría a los jóvenes seria que se pusieran una meta, que establezcan sus prioridades y las mantengan pase lo que pase y sin importar lo que digan los demás”, aseguro Beyoncé- “Si una tiene un amor o una pasión, tiene que ser paciente porque las cosas no suceden cuando uno supone que tienen que pasar, sino cuando es el momento preciso”.

-Tu tuviste tus metas claras desde que eras niña. ¿Que tan importante fue el apoyo de tu familia para lograrlas?

-Fue muy, muy importante. Conozco historias de gente que no tuvo ese apoyo y aun así tuvieron éxito, así que es posible. Pero yo fui muy afortunada y estuve bendecida con el apoyo de mi familia. Al principio, mi gran apoyo fue mi profesora de danza, y cuando cumplí diez u once anos, mis padres renunciaron a todo para apoyar mis sueños.

-Fue un gran riesgo…
-Enorme. De locos. En ese momento no entendí las ramificaciones, pero ahora lo veo y pienso ¿En qué estaban pensando?

-¿Harías algo así por tus propios hijos?
-Absolutamente. Ese es el ejemplo con el que crecí, y creo que haría lo mismo. Pero si pudiera elegir- y aunque apoyaría a mis hijos en lo que quisieran hacer- no les sugeriría que hagan lo que yo hago.

- ¿Por que?
-Porque la tensión es demasiada, es un trabajo muy duro. Cuando mi hermana menor me dijo que quería ser cantante, mi reacción inmediata fue “!Oh, no!”. Le dije que seria una buena idea que me acompañara como bailarina en mi gira, pensando que, quizás, cuando tuviera que levantarse a las seis de la mañana, cuando estuviera cansada y aun así tuviera que salir al escenario, cuando no quisiera sonreír y tuviera que seguir haciéndolo, ya no seguiría sonando con ser cantante, pero la estrategia no resulto. Algunas personas nacen para algo, y si ella tiene el talento necesario hay que apoyarla, porque es un regalo de Dios.

-¿Que tan serios son tus planes de convertirte en actriz?
-Hice un par de películas- Austin Powers y the Fighting Temptations-, y ahora estoy filmando “El Regreso de la Pantera Rosa” con Steve Martin y Kevin Klein. Eso es muy excitante, porque he estado rodeada de actores ganadores del Oscar, gente que sabe mucho de drama y actuación. He aprendido muchisimo y ha sido un desafío. A veces es difícil combinarlo con mi carrera de cantante, pero cuando una siente pasión se hace tiempo para todo. Además, me entrego cien por ciento a todo lo que hago, no importa si es un nuevo álbum, un comercial o una película. Todo lo que hago es importante para mí. Pero estoy recién empezando a actuar y siento que aun no tengo la suficiente experiencia. Sé que puedo cantar con cualquiera y me voy a sentir segura de mi talento. Pero en la actuación me queda mucho…

-Te inhibe trabajar con gente como Steve Martin o Kevin Kline?
-Sí. Generalmente cuando se filma una película, lo primero que hacen los actores es leer el guión en conjunto con todos los ejecutivos. Es muy intimidante. Eso siempre me asusta. Pero cuando empieza la actuación las cosas se relajan, especialmente cuando se trabaja con comediantes. Mientras más se divierte una, mejor. Steve Martin es muy diferente a Mike Myers. Cuando Mike estaba en personaje, hablaba y actuaba como el dentro y fuera de la cámara. Steve Martin es muy profesional, y entre tomas vuelve a ser el mismo.

-¿Tienes un profesor de drama?
-No. Podría tener uno, pero cada vez que he hecho una película me han dicho que no es necesario. Es como cantar; algo que sale natural. Creo que no me haría mal tomar clases de actuación, pero no tengo tiempo y para los roles que he tenido no ha sido necesario. Pero en el futuro me gustaría tener papeles más dramáticos y estudiar.

-¿Cómo ha afectado el Oscar de Halle Berry a las estrellas afro-americanas?
-Ha tenido un efecto absoluto. Todo esta cambiando. Incluso lo que me ha sucedido a mí, con este perfume, con las portadas en las revistas, es increíble. Pero hay mucha gente que abrió puertas para Halle y para mí también. Sin Aretha Franklin o Diana Ross, quizás no estaría donde estoy. Ellas abrieron puertas para mí.

-¿Sientes la responsabilidad de ser un modelo para los jóvenes afro-americanos?
-No pienso mucho al respecto. No estoy demasiado preocupada sobre asuntos de raza y color, pero me entusiasma mucho ver todo lo que pasa y los cambios que estamos viviendo.

-Ahora estas en el numero 19 de las personas más importantes del espectáculo según la revista Forbes…
-¿Verdad? No sabia…

-¿No sabias?
-No, no tenia idea.

-¿Ves en ti misma a esa mujer exitosa, poderosa que todos ven en ti?
-Hay momentos en mi vida en que veo a gente reaccionar frente a mí de cierta manera y no lo entiendo. Pero no pienso al respecto. Hace un par de días lanzamos el perfume en Londres y veía como me miraban las niñas y las adolescentes, y me parecía tan extraño, tan raro. Creo que una nunca se acostumbra a esa atención. Es agradable, halagador, pero también muy raro. A veces se me olvida quien soy, ¡Mi familia se olvida!

-¿Sientes la presión de lucir tal o cual diseñador, considerando que usando su ropa creas un gran impacto en sus carreras?
-Estoy de acuerdo en que crea un impacto. Y por lo mismo creo que si una tiene un sentido de la moda, debería hacer su propia línea. Si una sale y usa la ropa de un diseñador y esa ropa obtiene atención, ¿Porque no hacerse ese favor a sí misma?

-¿Estas planeando lanzar tu propia línea?
-Sí, el próximo ano.

-¿Trabajas con estilistas o tu eliges tu propia ropa?
-Yo decido y mi madre, que diseña muchos de los vestidos que uso en mis shows, elige mucha de mi ropa. Uso a todos los diseñadores. Me encanta el glamour, especialmente el viejo glamour de Hollywood, y trato de mezclarlo con una sensibilidad mas joven y moderna.

-¿Que es lo mejor de ser Beyoncé?
-Esa es una pregunta difícil. Hay mucha gente con talento y sé que estoy bendecida por las oportunidades que se me han dado. Me siento tan feliz por todas las cosas que he hecho, y sé que cuando envejezca voy a tener muchas cosas que contar y mostrar a mis hijos. Todos mis logros están documentados, tengo videos, fotos, y eso es muy agradable. Tengo una vida muy, muy interesante.

-Ahora, después de mucho tiempo, estas grabando nuevamente con “Destiny’s Child”…
-Sí Comenzamos a grabar hace dos semanas, y esperamos sacar el CD a fines de ano. Es muy excitante, porque el ultimo que grabamos juntas fue hace cuatro anos. Es un desafío mucho mas grande, porque las tres integrantes del grupo hemos cambiado, nuestras voces y nuestros gustos han cambiado también, pero eso ha agregado nueva profundidad a nuestro sonido. Sacar un nuevo álbum ha sido una sorpresa para mucha gente, porque nadie creía que lo haríamos. Pero nos prometimos a nosotras mismas que sin importar cuantos CD’s vendiéramos como solistas, volveríamos a reunirnos, y lo hemos cumplido, borrando ese estereotipo de que las mujeres no pueden trabajar juntas ni apoyarse mutuamente. Nosotras lo estamos haciendo.

-De las tres, tú eres la más exitosa y la que más ha vendido individualmente. ¿Cómo afecto eso en tu relación con las otras dos integrantes del grupo?
-Hemos estado juntas desde que teníamos nueve anos, somos amigas y sabemos como comunicarnos entre nosotras. Además, no diría que yo he sido la más exitosa. El éxito es diferente para cada persona, nos respetamos mutuamente y aceptamos nuestros distintos puntos de vista. No tenemos problemas.

-¿Cómo ha sido tu experiencia trabajando con gente como Tommy Hilfiger o Mario Testino?
-Es surreal. Mi primer traje de baño fue Tommy Hilfiger, y pense que era lo más glamoroso que podía tener. ¡El traje de baño y las sandalias! Y ahora, trabajando con él, hablando de su vida, escuchando sus historias, ha sido increíble. Y también un honor, porque no muchos diseñadores piensan en una mujer afro-americana cuando crean una fragancia. Para mí, es una gran oportunidad.

-¿Te sientes cómoda con tu imagen de símbolo sexual?
-Nunca he dicho que quiero ser un símbolo sexual, y no es algo que haya decidido. Creo que Dios quiere que celebremos nuestros cuerpos, pero sin comprometer nuestro cristianismo.

Manuel Santelices

Cosas, 2008

Isabel Toledo

In moda, Ocean Drive Espanol on June 23, 2009 at 10:52 pm

isabel toledo
Hay algo de injusticia en toda la atención que Isabel Toledo ha recibido en las últimas semanas, después de que Michelle Obama, la flamante nueva Primera Dama de Estados Unidos, eligiera uno de sus diseños para acompañar a su marido en su ceremonia de inauguración presidencial. Ese conjunto de vestido y tapado en encaje de lana suizo color ‘lemongrass’- admirado por muchos, criticado por algunos- fue la puerta de entrada de Michelle al mundo de la moda americana, donde ha sido recibida con tanto entusiasmo como esperanza.
“Su elección (de guardarropa) proyecta una actitud mas moderna, simple y clara, rechazando la ridícula idea de que la única forma que una Primera Dama puede vestirse es con ese detestable uniforme de la Casa Blanca, un traje anónimo, cuadrado, que siempre se las ha arreglado para parecer tan atractivo y cómodo como una armadora’, escribió Anna Wintour en la edición de Marzo de “Vogue”, que lleva a Michelle en su portada, “En cambio, aquí tenemos a una mujer que está feliz con diseñadores nuevos y menos obvios, como Jason Wu o Isabel Toledo…es inspirador ver a una Primera Dama tan serena y segura en su estilo personal”.
Para Isabel, este ha sido el trampolín a la fama internacional, y es ahí, justamente, donde está la injusticia, porque muchos asumen que su éxito ha sido de la noche a la mañana y que hasta ahora su nombre era total y absolutamente desconocido.
Gran error.
En mas de dos décadas de trabajo, esta diseñadora cubano- americana ha ganado una merecida reputación como una de las creadoras mas interesantes, creativas y cerebrales de la moda americana, una ‘diseñadora de diseñadores” con colecciones a la venta en algunas de las tiendas mas exclusivas de Estados Unidos, Europa y Asia, incluyendo Barneys y Bergdorf Goodman en Manhattan y Dover Street Market en Londres. En el camino, ha ganado mas premios de los que es posible recordar. El mas reciente fue el galardón que el año pasado le entregó el “Couture Council”, una ocasión que ella celebró junto a su marido, el célebre ilustrador y artista Rubén Toledo, con un cocktail en el loft que ambos comparten en la esquina de la calle 28 y Broadway.
El lugar es una cueva de Ali-Babá para cualquiera interesado en la moda, un laberinto de bocetos, telas, esculturas, objetos y dibujos. Dividido en dos pisos, el primero es un amplio y luminoso espacio abierto, bohemio, adorablemente desordenado, donde Rubén pinta y dibuja todo el día; el segundo, en cambio, es un taller blanco e inmaculado, perfectamente organizado, donde Isabel crea sus diseños.
Desde ahí, Isabel habló hace un tiempo de su trabajo, su carrera, su inspiración y, por supuesto, de su matrimonio, ampliamente considerado como “ideal” por cualquiera que conozca a la pareja. Aunque esta conversación tuvo lugar mucho antes de su colaboración con la actual Primera Dama, es poco probable que las cosas hayan realmente cambiado desde entonces. Isabel, como esas actrices que reciben finalmente un Oscar después de años arrancando aplausos en los críticos pero no en la masa, sabe, a estas alturas, que el carácter, estilo e individualidad- y no la fama efímera- son las herramientas de un verdadero diseñador.
-¿Cuáles dirías que son tus influencias en lo que a estilo se refiere?
-Mi estética se formó por dos polos opuestos, que son mis padres. Mi padre siempre tuvo una elegancia severa, fue un verdadero minimalista. Mi madre, en cambio, adora todo lo que sea “de moda”, y sabe apreciar la frivolidad y la constante contradicción de la moda. Su actitud es barroca. Su familia estaba en el negocio de los zapatos, y me acuerdo haberla escuchado decir ‘Nací en una caja de zapatos’. Ella siente que eso le da el derecho divino a tener la mayor cantidad de zapatos que sea posible.
-¿Cuáles eran tus ídolos cuando niña?
-Mis primeras influencias son las del cine, por supuesto. Admiraba lo mejor de la cultura pop, Katherine Hepburn, Bette Davis, Barbara Stanwick y otros, incluyendo a Eleanor Roosevelt y Ray Eames. Diría que siempre me atrajeron las mujeres fuertes, independientes, con sentido del humor. Eso tiene que ver también con mi visión de la elegancia, un tema mucho mas complejo y que no le debe nada a la moda. Ser elegante es ser verdadero, un elemento de gracia que nos da la vida.
-¿Dónde naciste, Isabel?
-En Camajuani, Las Villas, en Cuba. Mi árbol familiar es muy rico. En total, mi familia tiene aproximadamente 120 miembros. Vine a Estados Unidos con mis padres y mis dos hermanas menores cuando tenia ocho años.
-¿Cuál es tu característica mas cubana?
-Mi cuerpo- dice riendo-. Siempre digo que no soy muy cubana, pero supongo que lo soy, porque si me miras queda clarísimo que es de ahí de donde vengo. Creo, sin embargo, que mis sensibilidades no son muy cubanas, aunque no se exactamente qué significa eso. Quizás soy tan cubana que no soy siquiera capaz de darme cuenta.
-¿Volviste alguna vez a Cuba?
-Oh, my God! Volví una vez, para el milenium. Fue un shock. Me sentí muy triste; fue muy difícil, porque te das cuenta de lo mucho que tienen que luchar, aunque no te lo digan. Tengo una familia enorme, a algunos les ha ido muy bien y a otros no tanto, pero no te dicen nada. Y lo entiendo; después de 50 años es difícil reconocer que se ha cometido un error.
-¿Te sentiste como extranjera?
-Si, y creo que me hicieron sentir así. No fui realmente aceptada como cubana, no se por qué. Fui con mi hermana y ella tuvo una experiencia totalmente distinta. Se sintió cómoda desde el primer momento. Yo no pude, quizás estaba demasiado encerrada en mis propios recuerdos.
-No has montado un “fashion show” desde hace muchos años…
-Es verdad. Lo que hago ahora es presentar mi colección para los “buyers” durante la fashion week. Vienen de Paris, Japón, América…desafortunadamente veo muy pocos estilistas, porque no presto mucha ropa. Mi empresa no es muy grande y es increíble como estropean la ropa.
¿Nunca te atrajo ser una diseñadora masiva?
-Si, claro que si.
-Alguna vez dijiste que te gustaría ser como Hermés…
-así es. Pero Hermés es del porte de una almendra comparada con Louis Vuitton. Incluso al nivel de Hermés, seguiría siendo una empresa pequeña. Lo que sí me gustaría seria trabajar para otra casa, de modo de mantener mi propia línea.
-¿Y con que casa elegirías trabajar?
-Buena pregunta. Tomaría Chanel. He estado en consideración para muchas líneas: Vuitton, Celine, Loewe, pero, interesante, siempre eligen un hombre. Tengo la sensación de que todavía piensan que una mujer se dedicaría a tener hijos y dejaría de trabajar. Es increíble, pero es la misma mentalidad antigua de siempre. No se dan cuenta que las mujeres queremos trabajar. Para mi, mi trabajo es un estilo de vida.
-¿Tienes muchos clientes latinos?
-Los tengo, pero no muchos. No creo que mi trabajo sea muy ‘latino’ en el sentido mas obvio de la palabra. Quizás lo mas latino que tiene sea su misterio, algo que está presente en el mas sencillo de mis vestidos.
-Tu vives, trabajas y pasas todo el tiempo con Rubén. ¿te resulta difícil a veces?
-No, no podría imaginarlo de otro modo. El y yo estamos en una constante conversación, es un diálogo que te hace vivir todo dos veces. Muchas veces compartimos una sensación, sin siquiera decir una palabra. Quizás no todo el mundo está dispuesto a tener la intimidad que Rubén y yo tenemos, pero para mi es algo muy enriquecedor.
-¿Qué cosas admiras de él?
-Rubén es la persona mas paciente que conozco, y como yo no lo soy, lo admiro profundamente por eso. también admiro su talento, que es una increíble inspiración para mi.
-Ustedes se conocen desde que eran niños…
-Si, pero no fuimos novios hasta que nos graduamos del colegio. Éramos muy buenos amigos. El dice que se enamoró de mi desde que me vio, y que de inmediato dijo ‘esta es la mujer con que me voy a casar’. ¡Por eso admiro tanto su paciencia! Rubén es muy especial, un gran artista. Es también muy misterioso, no conozco ni la mitad de las cosas que pasan por su cabeza, pero eso es lo que mantiene viva nuestra relación. Con él no estoy nunca aburrida. Estoy segura que hay muchos secretos entre nosotros, y quizás las cosas que no sé de él son las que me atraen.
-¿La mayoría de tus amigos vienen del mundo de la moda?
-Yo me muevo en muchos mundos diferentes, y quizás porque estoy casada no necesito estar permanentemente rodeada de gente. Aunque suene tonto, al final del día vuelvo a mi casa y cocino para mi marido. Conozco mucha gente en este negocio porque he estado en él por mucho tiempo, pero nunca me he sentido parte de un grupo determinado. Siempre he sido una solitaria, me gusta estar en mi propia liga.
-¿Te sientes mas cerca del mundo del arte?
-El mundo del arte me gusta mucho mas, pero Rubén, por supuesto, prefiere el de la moda. Me siento mucho mas cómoda conversando con artistas que con diseñadores.
-¿Y Rubén es todo lo contrario?
-Oh, a él le encanta la ‘fashion people’. La encuentra mas animada, y para su arte, para su pintura, eso es mas atractivo. A mi el idioma entre artistas me parece mas poético y menos gráfico, no están tan sometidos a una tendencia. Además los artistas viven en su pequeño mundo, y eso me parece muy curioso, muy peculiar. Es un poco mas oscuro, y eso me gusta.

Manuel Santelices

Ocean Drive Espanol, 2007

Isabel Allende

In Cosas, Libros on June 23, 2009 at 10:49 pm

isabel allende

Cruzando el Golden Gate desde la ciudad, la bahía de San Francisco pierde todos sus dramáticos acantilados y se convierte en una playa de suaves colinas conocida como Sausalito. Con sus eucaliptos, sus casas colgando de los cerros y su aire relajado y casual, el lugar tiene cierto parecido a Zapallar o Concón, pero si a eso agregamos una larga costanera llena de restaurantes, librerías y boutiques, un aire de perfume new age y propiedades con algunos de los precios más altos de la costa del Pacífico Norte, no quedan dudas de que estamos en California.

Aquí, en Sausalito, es donde vive y trabaja Isabel Allende en una casa estilo mediterráneo que comparte con su marido, el abogado –y ahora también escritor– William Gordon, ubicada a sólo dos pasos de la de su hijo Nicolás y sus nietos. Al lado de la piscina está la oficina donde se encierra a escribir entre ocho y 10 horas diariamente, y ahí tiene un teléfono que sólo recibe llamados de su marido, su hijo, su asistente y su agente en España. Nadie más. “Y nadie me llama para fregar”, explica Isabel, “si ese teléfono suena, sé que es importante”.
El teléfono sonó el 8 de enero del año pasado y la escritora se encontró con la voz de Carmen Balcells, su poderosa representante, al otro lado de la línea pidiéndole que le leyera la primera frase de su nuevo libro.

Isabel, como ya sabe todo el mundo, comienza siempre una nueva obra los días 8 de enero.

¡Son las ocho de la mañana!”, le contestó ella, “no he escrito nada todavía”.

¿Y qué vas a escribir?”, le preguntó Carmen.

Isabel le dijo que tenía toda la investigación hecha para una novela histórica ambientada en el Caribe en los años 1700.

“No, no, no…”, le dijo la agente. “Lo que tienes que hacer ahora son unas nuevas memorias”.

Así, casi por encargo, Isabel se puso ese día a escribir “La Suma de los Días”, el libro que lanzará en España y Latinoamérica en septiembre y que cubre los 13 años que han pasado desde que terminó “Paula”, esa larga y dolida carta a su hija muerta en 1992, a los 29 años, que muchos consideran su mejor obra.

Es imposible entender en su totalidad el impacto que esa tragedia tuvo en la vida de la escritora, pero basta decir que no puede leer “Paula” en español sin ponerse a llorar. Es una herida abierta.

Eso no le ha impedido, no obstante, continuar adelante con su matrimonio, su familia –un extenso y diverso clan que ella protege con tal ferocidad que la llaman “El Padrino”– y, obviamente, con su carrera.

Su éxito es apabullante bajo cualquier punto de vista. Ha vendido cerca de 50 millones de libros; sus obras han sido traducidas a tantos idiomas que, en ocasiones, ni siquiera es capaz de reconocer su propio nombre en la portada; sus presentaciones personales son sólo comparables a las de una estrella del cine y, en el último vuelco de sus triunfos, Peter Jackson –el director de “El Señor de los Anillos– dirigirá la versión cinematográfica de su trilogía “La Ciudad de las Bestias”.

A los 65 años, Isabel es una mujer rica y famosa, abrazando a Antonio Banderas u Oprah Winfrey en algún programa de televisión, desfilando junto a Sofía Loren y Susan Sarandon en las últimas Olimpíadas de Invierno o, como sucedió en su reciente cumpleaños, recibiendo desde obras de arte a pulseras de oro de parte de admiradores desconocidos.

Pero tampoco le han faltado problemas en los últimos 13 años, como descubrirá cualquiera que recorra las páginas de “la Suma de los Días”. Divorcios, adicciones, cárcel, bancarrota y relaciones complicadas forman parte de la ecuación, pero Isabel ha aprendido a aceptar estos dramas como parte de la vida. Sería ridículo pensar que los busca, pero no es difícil sospechar que a estas alturas los espera con más curiosidad que temor.

Al terminar el libro, ¿qué sensación te quedó de esta última década de tu vida?
–No lo pensé en esos términos. Para escribirlo me referí a las cartas que le escribo diariamente a mi madre, porque si hubiera tenido que acordarme de todo lo que ha pasado en estos 13 años, no tendría idea. Tengo mala memoria y la vida pasa muy rápida, se van confundiendo los tiempos, no sabes si algo pasó antes o después… Pero en esas cartas todo está muy fresco.

Se las mandas por e-mail…
–Sí, ahora sí. Y ella me las devuelve todas a fin de año. Mi mamá tiene 87 años y dice que no quiere morirse y que las cartas caigan en manos moras. Por eso las imprime, me las manda empaquetaditas y yo las guardo en un clóset que ya está repleto.

¿Qué buscabas en las cartas?
–Bueno, ahí hay mucha tontería que no sirve para nada, pero también los momentos importantes de esa pequeña tribu con la que vivo. La casa de la fundación, donde funcionamos todos, es una casona victoriana del 1800. Arriba trabaja mi marido, al lado está mi nuera a cargo de la fundación, abajo estamos yo y mi asistente, Juliette, y más abajo trabaja el contador chino. Todos son personajes del libro porque, aunque no estemos relacionados por sangre, lo estamos por convivencia. Vivimos y trabajamos juntos, nos peleamos, nos cuidamos, nos queremos… Aparte de ellos está mi familia: mi hijo, mis nietos, mi ex nuera, que se divorció de mi hijo pero que, para mí, sigue siendo parte de la familia. Todos entramos y salimos constantemente de esta gran tienda beduina que compartimos.

Y donde ha pasado de todo…
–De todo. Divorcios, muertes, relaciones curiosas. Mi ex nuera, por ejemplo, se enamoró de la novia de mi hijastro, y ahora las dos mujeres viven juntas desde hace 10 años y son una estupenda pareja. ¡Y mi hijo y mi hijastro quedaron colgados de la brocha! La única observación que le hice a mi mamá cuando terminé el libro, es que no podía ser más distinto a “La Casa de los Espíritus”?

¿Aunque los dos hablen de familia?
–“La Casa de los Espíritus” habla de una familia conservadora, católica, patriarcal, típica del Chile antiguo. Esta, en cambio, es una familia moderna de California, armada a pedazos, con gente de distintas lenguas, nacionalidades y razas. No tenemos nada de conservadores.

¿Y es una familia matriarcal?
–Así es, y yo soy la matriarca. Aquí me dicen “El Padrino” porque no sólo los defiendo, sino que los quiero a todos en un recinto cerrado y con guardaespaldas para que no se me escapen. Pero, como cuento en el libro, la matriarca ha llegado a un momento en su vida en que se da cuenta de que ya no los puede proteger. Cada uno tiene su vida y sus riesgos.

¿Eso te duele?
–Soltar las riendas es duro, porque los quiero tanto y quisiera que estén siempre bien… Pero si no pude proteger a la Paula de la muerte, ¿cómo voy a proteger a éstos de la vida?

¿Ves diferencia entre la mujer que escribió “Paula” y la de este nuevo libro?
–La muerte de mi hija me cambió en formas que en ese momento no noté, porque estaba completamente absorta tratando de salvarla primero, y luego en su agonía, y finalmente en el dolor de su muerte. Ahí hay un cambio enorme, que creo se nota en “La Suma de los Días”.

¿Por qué volviste a tu propia vida, después de años escribiendo ficción?
–No fue mi idea, sino la de mi agente. Yo le expliqué que a mi familia no le gusta verse expuesta. “A ninguna familia le gusta”, me dijo ella, “tú escribe unas doscientas páginas y yo me encargo del resto”. Pero no fue tan fácil. Me demoré más de un año y medio entre ires y venires.

¿Por qué?
–Les mostré y discutí el primer manuscrito con todos los que aparecen en el libro. Tuve que traducirlo, porque la mitad no habla español. Luego cada uno vino a darme su “feed back”, y sus versiones no siempre coincidían con las mías. Fue un tira y afloja tratando de balancear su verdad sin traicionar lo que yo consideraba que era la mía. Tampoco era mi intención dejar bien a todo el mundo.

¿Cuál fue la observación más común?
–Que yo no aparecía en el libro, que simplemente hablaba sobre todos los demás. Pero eso no es totalmente cierto, porque yo soy la narradora. Es mi mundo. Por supuesto al final no quedamos todos completamente de acuerdo, pero, como dice mi hijo, al menos estamos de acuerdo en que queremos seguir juntos en el futuro. Eso ya es bastante.

¿Cuál fue el capítulo más difícil?
–La historia de mi hijastro, Harleigh, el hijo menor de Willie que yo crié cuando empezamos nuestra relación. Harleigh es un chico que estuvo metido con drogas desde los 13 a los 28 años. Aunque ahora supuestamente no está consumiéndolas, no le gustó verse retratado como un drogadicto. Con él tuve una discusión mucho más larga que con el resto y finalmente le dije que lo mejor sería sacarlo del libro, porque nunca llegaríamos a un acuerdo. Tampoco quería traicionarlo, porque habría sido fácil cambiar el nombre; pero todos habrían adivinado que se trataba de él.

Hablando de gente tan cercana a ti, ¿te frenaste cuando ibas escribiendo?
–No, porque no doy opiniones. Cuento lo que pasó y dejo que el lector juzgue. Lo que interesa no es mi opinión, sino la historia. En lo que sí tuve que frenarme fue en el humor, porque cuando te empiezas a burlar de la gente puedes causar mucho daño.

Tú has dicho que en tu cabeza el límite de lo imaginario y lo real es difuso. ¿Cómo juega eso en un libro como éste?
–Gracias a Dios, tenía esas cartas, que me dan una idea fresca y una cronología de lo que sucedió. Pero aun así es mi versión, y yo nunca he pretendido, en ninguno de mis libros, ceñirme a la verdad. Soy incapaz. Si estuviera haciéndote esta entrevista, pondría en tu boca lo que yo quiero decir. Por eso como periodista soy un espanto.

–¿A que atribuyes esa relación casi apasionada que tus lectores tienen contigo?
–Yo creo que la gente se da cuenta de que no tengo secretos, que todo lo que digo y escribo es mi verdad y que no me importa nada exponerme. Yo nunca me guardo las espaldas…

¿Nunca sientes pudor?
–Nunca, porque no he hecho nada en mi vida que otros no hayan hecho. Siempre me da risa cuando pienso en el escándalo que la familia de José Donoso armó por un capítulo en sus memorias. Si mi familia me dijera algo así, yo pongo el capítulo doble y con mayúsculas. No tengo esa pacatería chilena, nunca la tuve y lo poco que podría haber tenido lo perdí en Venezuela. Ahí me terminé de ventilar. Por eso puedo contar cualquier cosa, porque no me parece que nada que nos haya pasado a mí o a mi familia sea especialmente vergonzoso.

¿Crees que la gente te conoce bien a través de tus libros?
–Eso no lo sé. No sé cómo me ven mis lectores, pero si sé que son muy cariñosos. Ahora, yo parto de la base que hay mucha gente que me detesta y encuentra que mis libros son un espanto, pero esas personas no se dan la molestia de contactarse conmigo. Aparte de algún crítico, de repente, nunca tengo malas reacciones.

¿Lees las críticas?
–Muy poco. No le hago caso a las malas, pero tampoco le hago caso a las buenas. La única que leo es la de “The New York times”, porque es la primera que buscan cuando alguien quiere estudiar mi trabajo.

Tú que perteneces a la generación feminista, ¿piensas que las mujeres de 2007 están donde las habrías imaginado?
–No, yo pensé que iban a estar mucho más adelante y que el movimiento estaría mucho más extendido. Nunca pensé que en 2007 iba a haber mujeres debajo de una burka; niñas que se venden a la prostitución, el trabajo forzado o el matrimonio prematuro. No creí que iba a haber mujeres obligadas a tener los hijos que no quieren o no pueden mantener, que habría mujeres golpeadas y asesinadas con total impunidad, o que las mayores víctimas de la guerra serían las mujeres y los niños. Eso no me lo imaginé nunca.

¿Vamos en retroceso?
–No, ha habido un avance. Hay momentos difíciles, como los que están viviendo las mujeres de Afganistán. Pero, aun así, creo que los avances que hemos conseguido en las últimas décadas son irrevocables. Yo soy mucho más libre que mi mamá, que es 22 años mayor que yo, y mis nietas son mucho más libres que yo. Lo que lamento es que las mujeres que más recursos y educación tienen –las estadounidenses y europeas– no parecen interesadas en el problema.

¿A qué lo atribuyes?
–Comodidad. No tuvieron que luchar por lo que tienen; lo heredaron de sus madres y abuelas, y no se dan cuenta lo precioso que es. Igual como uno no se da cuenta lo preciosa que es la democracia, la salud o el amor hasta que los pierde.

¿Cómo te sientes al envejecer?
–Me carga envejecer. No hay nada agradable en que tu cuerpo se vaya cayendo a pedazos. Pero hace poco estuve en Santa Fe, en el museo de Georgia O’Keefe, y vi a esta mujer que vivió hasta los 99, pintando, trabajando, andando en moto con un novio 50 años menor que ella. Es una excepción, pero es muy inspiradora. Si tengo suerte, la vejez no será más que otra etapa de la vida. Y de morirme no tengo ningún miedo.

¿Cómo está tu relación con Dios o como quieras llamarlo?
–No soy una persona religiosa ni pertenezco a ninguna religión organizada, por supuesto. Pero tengo una práctica espiritual, un grupo con el que escarbamos el alma tratando de sacarla de esa armadura que te da la vida, dejando que emerja como era en la infancia, con alegría e inocencia.

Manuel Santelices

Cosas, 2006

Jaime Bayly

In Cosas, Libros on June 23, 2009 at 10:46 pm

bayly[1]
Después de diez libros, centenares de crónicas, columnas y artículos, e incontables apariciones en televisión y entrevistas, Jaime Bayly continúa siendo un misterio. El escritor peruano usa su ironía como una espada y su pluma como un escudo en esa guerra de escándalos, genio y talento que ha sido su carrera, y cuando sus lectores- que no son pocos- piensan que ya lo han descubierto todo sobre él y que secretos no le quedan, pues bien, Bayly abre una nueva puerta que hasta entonces nadie había visto ni imaginado y hace pasar a todos a un nuevo campo de batalla. “No se lo Digas a Nadie”, su primera novela, no mantuvo la promesa de su titulo, se convirtió en la comidilla del mundo literario latinoamericano y una sinopsis de los temas y obsesiones que desde entonces se han convertido en sus constantes. La opresión de la burguesía limeña donde creció, el dolor que le produjeron las garras del Opus Dei, los flirteos con las drogas, los romances inconvenientes y la bisexualidad, lo han acompañado novela tras novela, creando, como ocurre solo con los grandes escritores- o los muy insistentes- un universo propio fácilmente reconocible. Su fama de “enfant terrible” ha aumentado con los anos. Después de su matrimonio con su ex-mujer, Sandra, que vive en Perú y con la que tiene dos hijas, Bayly se instaló en Miami y actualmente mantiene una relación con el periodista y escritor argentino Luis Corbacho. “Mi Amado Mr. B”, se llamó el “Roman a Clèf” que Corbacho escribió hace poco mas de un año, revelando el romance entre un joven periodista y un célebre y egocéntrico escritor que, considerando el titulo de la novela y la identidad de su autor, todos reconocieron como Bayly. “Cuando la leí, me reí mucho y amé más a Luis, a pesar de que hizo un retrato bastante crudo y demoledor de mí”, dice Bayly, “Pero sentí que no podía haberme retratado de otra manera y que era de una justicia poética que por fin alguien hiciera conmigo lo que yo había hecho con tantos y tantos amantes y amigos y enemigos, es decir recrear sus vidas sin compasión en la literatura”.
El 14 de Abril se estrenará en Estados Unidos “La Mujer de Mi Hermano”, la película basada en el libro de Bayly que esta vez, a diferencia de “No se lo Digas a Nadie”, fue escrita y producida por el propio escritor. “No me gustó del todo la adaptación de “No Se lo Digas a Nadie”, y además no gané todo el dinero que pude haber ganado. Pero nunca es tarde para ponerse al día”, señala.
-¿Te parece que cine y literatura son buenos compañeros?
-Sí, claro, son amantes, amantes apasionados, aunque a veces, la mayor parte de las veces, son amantes infieles, amantes traicioneros, algo que, por lo demás, está en la naturaleza misma de los amantes.
-Si algún día hicieran la película de tu vida, ¿Cuál seria el titulo? ¿Quién seria el director perfecto? ¿Quién te interpretaría?
-“Las mujeres que hay en mí”, dirigida por Sophia Coppola y actuada por el chico que hace de Harry Potter (algunos de mis amigos más dipsómanos me dicen Harry Potter).
-¿Qué te mueve a escribir?
-La rabia, el desasosiego, la infelicidad que siento cuando no escribo.
-El periodista Jorge Ramos dijo una vez que había que ser muy valiente para escribir libros como los tuyos. ¿Estás de acuerdo?
-Jorge dice esas cosas excesivas porque es un amigo generoso al que aprecio y admiro mucho. Yo no soy valiente, soy muy cobarde. El coraje no ha sido nunca una de mis virtudes. Yo sólo he sido lunático, imprudente, kamikaze. No me interesa la aventura de estar vivo sin la excitación deliciosa de correr riesgos creativos y personales.
-¿Qué has perdido y qué has ganado revelándote tanto en tus libros?
-He perdido por completo la buena reputación y el sentido mínimo del decoro, si es que los tenía, cosa harto discutible. He perdido ciertos amigos, ciertos amantes, el afecto de ciertos parientes. He ganado una carrera literaria. He ganado algunos premios menores. He ganado la tranquila satisfacción de haber hecho con mi vida lo que en verdad quería. He ganado algunos amigos mejores que los que perdí y algún amante infinitamente mejor que todos los amantes que perdí.
-Tus novelas a veces parecen intentos de despercudirte de los demonios de tu niñez y tu adolescencia. ¿Las sientes así?
-Sí, absolutamente. Cada novela es una catarsis, un viaje peligroso al corazón de uno mismo, una montaña rusa de emociones encontradas. Cuando termino, siento que he perdido un pedazo de vida en ese viaje vertiginoso y brutal y, al mismo tiempo, que he renacido, que he salido purificado y fortalecido de ese descenso a los infiernos.
-De todas ellas, ¿Cuál es la que mejor refleja tu propia existencia?
-“Yo amo a mi mami”, porque recrea el mundo contradictorio y feliz de mi infancia, de mis afectos, de mis dos familias, la biológica y la de los sentimientos.
-Tu creciste en medio de una familia burguesa, católica, latinoamericana. ¿Que te queda de esa herencia?
-Nada o casi nada. No veo a mis padres ni hablo con ellos hace años. Es una pena, pero son del Opus Dei y tienen por eso una mirada homofóbica que nos ha impedido querernos bien, respetar nuestras diferencias sin lastimarnos. Yo soy agnóstico y creo que la religión católica, como todas las religiones, es profundamente intolerante, machista, homofóbica y antiliberal. Yo creo en la libertad personal y me niego a vivir mi vida intimidado por una determinada religión.
-¿Cuándo comenzaste a mostrar tus primeros signos de rebeldía?
-A los trece años, cuando me escapaba de la casa de mis padres y del colegio. Me escapé tres veces de casa de mis padres y muchas del colegio. No fueron fugas menores. Una de ellas fue minuciosamente planeada y ejecutada: robé una joya de mamá, la vendí o malvendí y pasé un mes inolvidable en hoteles de Lima, hasta que me encontró un detective contratado por papá. Me parece que todo eso ocurrió porque no podía tolerar más ciertos agravios, ciertas humillaciones.
-¿Cuál fue tu relación con la Iglesia Católica cuando estabas creciendo?
-De niño era muy religioso, mi madre me llevaba a clubes del Opus Dei, a misa todos los domingos, me decía que tal vez yo iba a ser cura, que debía oír la voz de Dios en mi corazón. Ahora soy agnóstico, salvo cuando estoy en un avión en una zona de alta turbulencia.
-Tu has dicho que no eres un romántico ¿Lo fuiste alguna vez?
-No, no he sido nunca una persona romántica. Nunca me han gustado las canciones inflamadas de amor o las personas aturdidas o idiotizadas por el amor o la idea convencional del amor en la que hemos sido educados, es decir que uno no puede alcanzar una cierta felicidad a solas, que la felicidad está siempre en otra persona más o menos elusiva, en la vida en pareja, en dormir con esa persona y mirarla embobado media vida. Yo no creo en eso. Soy bastante egoísta, me gusta estar solo, me parece cursi y penosa esa tradición tan nuestra que consiste en cantar a gritos que sin ti la vida no es nada, que cuando te fuiste mi vida se arruinó, que yo soy un inservible o un parásito o un bobo llorón si tú no estás, que si no vuelves me mataré. Yo creo que la vida es mucho más divertida cuando tu amante te deja o no está, porque así tú puedes hacer lo que de verdad te viene en gana. Pero la gente le tiene miedo a la libertad.
-¿El amor, o como quieras llamarlo, que sentiste por tu mujer, es igual al que sientes por Luis?
-No, es muy distinto. A Sandra la amé mucho, pero fue un amor tremendo, suicida, desgarrador, al borde siempre del abismo. Creo que ella sufrió mucho conmigo y me enseñó una forma de amor que yo no conocía y, sabiendo quién era yo y cuáles eran mis debilidades, se atrevió a darme dos hijas maravillosas, y por eso la amaré siempre. A Luis lo he amado y lo amo de una manera más traviesa y tranquila, menos dramática, más libre, pero sobre todo más serena.
- ¿Cual crees que es el más falso de los mitos sobre ti?
-Hay dos ideas sobre mí que son falsas pero que sin embargo me halagan y divierten mucho. La primera es que soy un adicto al sexo. Todo lo contrario: mi vida sexual es tan intensa como la de una planta o una amoeba. Y la segunda es que soy frívolo y glamoroso. Me encantaría serlo, pero la verdad es que casi no hago vida social, no me interesan las fiestas, evito sistemáticamente a la gente feliz, uso todos los días la misma ropa vieja y ahuecada de hace años, me aburre comprar ropa o cosas de lujo y me encanta usar ropa vieja y pasada de moda.
-A diferencia de tantos escritores, tu pareces disfrutar las cámaras de televisión ¿Te parecen un buen medio para promocionar tu literatura?
-Me encanta la tele. Me gusta verla pero más me gusta meterme en ella. Warhol decía eso: alguna gente piensa que la tele se ha inventado para mirarla, otros pensamos que se ha inventado para meternos en ella. Los escritores son muy mentirosos en esto, porque hablan mal de la tele, pero se pasan la vida viendo tele a escondidas y cuando los invitan a la tele, saltan de alegría y van corriendo a hacerse los serios intelectuales. Yo he aprendido más de la vida (y ciertamente me he reído más) viendo los Simpson que leyendo a Carpentier.
-En novelas aparentemente tan cercanas a tu realidad, ¿Cómo evitas cruzar la línea entre la honestidad y el exhibicionismo?
-He cruzado esa línea en casi todas las líneas que he escrito, pero no me arrepiento, porque todo escritor es un exhibicionista más o menos impúdico que baila con las palabras y hace strip tease frente a sus lectores.
-El éxito que has tenido, ¿Te hace más fácil o más difícil empezar una nueva novela?
-No sé si he tenido éxito. Para mí el verdadero éxito consiste en dormir diez horas diarias y esto es algo que no hago a menudo. El éxito es un malentendido, y la frase no es mía. Siempre es difícil comenzar una nueva novela, pero mentiría si dijera que ahora es más difícil que antes: creo que fue mucho más duro escribir “No se lo digas a nadie”, mi primera novela, porque sentía que estaba caminando sobre una cuerda floja, entre rascacielos, sin redes que me sostuvieran si me caía, y sabía que iba a caerme, que estaba cayéndome.
-Y hablando de éxito, ¿Cómo manejas la vanidad?
-Lo mejor es hablar mal de uno mismo. Cuando alguien habla mal de mí, yo inmediatamente coincido con esa persona y le doy toda la razón y celebro su buen gusto. Eso ahorra muchos disgustos y muchas discusiones inútiles. No hay nada más conveniente que tener una mala reputación, y la frase tampoco es mía. Es un estrés pasarse media vida defendiéndose o tratando de demostrar que uno es bueno o virtuoso. La vanidad es por eso un lastre del cual es bueno deshacerse. Nadie es tan importante, al final te mueres y nadie o casi nadie se acuerda de ti.
-La gente se ha acostumbrado a saborear tus “bon mots” y el aire de escándalo que te rodea a ti y tu trabajo. ¿Se te hace una responsabilidad complacerlos?
-Sí, es tremendo, es una responsabilidad agobiante, el peso abrumador de ser siempre irreverente, de decir alguna insolencia suave, de provocar un nuevo escándalo. Y lo que de verdad me escandaliza es que tantas personas se escandalicen con las boberías que escribo y digo por ahí. En Latinoamérica no hace falta mucho talento para escandalizar a las beatas y los santurrones, sólo hace falta un poco de sentido del humor.
-¿Estas de acuerdo con Truman Capote en que “Toda literatura es chisme”? ¿Son todos los escritores unos chismosos?
-Sí, claro, Truman lo supo mejor que nadie, y yo por eso de joven llevaba una foto suya en mi billetera y un día mamá la encontró y pensó que ese señor con sombrero, tan apuesto, de mirada de tan inquietante y herida, era mi amante. Todos los escritores somos chismosos, vanidosos, mentirosos, egomaníanos, niños malcriados, malas personas, gente en la que no se debe confiar. Pero sabiendo todo eso, tiene un encanto irresistible ser amigo de un escritor escandaloso y contarle entre susurros tus pecadillos más inconfesables y rogarle que nunca escriba de ellos sabiendo en el fondo de tu alma torturada que nada te haría más feliz que leerlos en alguna novela suya.
-Cuando te encuentras con alguien que no ha leído tus libros y te pregunta de que se tratan, ¿Qué contestas?
-Es una pregunta atroz, imposible de responder. Pero, si me apuran, miento y digo que tratan sobre el amor.
-¿Estás trabajando en alguna nueva novela? ¿Cuál?
-Estoy empezando a conspirar una novela. Para mí una novela es un complot, una emboscada, un plan de ataque, robo masivo y fuga. La novela perfecta es aquella en la que no te toman prisionero ni pierdes la vida y te llevas el botín y luego lo celebras con tu amante en Río (aunque Buenos Aires tampoco está mal).

Manuel Santelices

Joaquin Cortes

In arte, musica on June 23, 2009 at 10:43 pm

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“Este hombre es puro sexo”, dijo en una ocasión Elle McPherson refiriéndose a Joaquín Cortés, y cualquiera que lo haya visto hace pocas semanas sobre el escenario del City Center de Nueva York, agitando sus pies como mariposas sobre el tablao, jugando con su cabello largo y oscuro y luciendo orgulloso su torso desnudo mientras cientos de fanáticas enloquecidas gritaban su nombre, tendrá que estar de acuerdo. “Nunca he buscado el morbo en el público”, se defiende este bailarín de 35 años que, como dice sin falsas modestias, ha marcado “un antes y un después” en la historia del Flamenco. Sin embargo, su obvio atractivo físico es inevitablemente mencionado cada vez que la prensa habla de él y los críticos están lejos de ser los únicos que caen rendidos a sus pies. Sus romances con Naomi Campbell y Mira Sorvino fueron ampliamente publicitados, y entre sus fervientes admiradoras se encuentran Madonna, Emma Thompson y Jennifer Lopez, que apareció junto a él en su concierto de Puerto Rico en el 2002.

Almodóvar filmó sus encantos y talentos en “La Flor de Mi Secreto”, y el director italiano Bernardo Bertolucci, visiblemente emocionado frente a su presencia, escribió una oda para él.

Sin embargo, tanta adulación y halago parece haber tenido poco efecto en Cortés, que en persona habla y se comporta como el sencillo gitano que es. Sentado en la gigantesca terraza de un “loft” en el exclusivo “Soho Grand Hotel” de Manhattan, vestido en jeans, una camisa rosada sin mangas, lentes oscuros y su legendario pelo recogido en un moño, no se da aires ni de estrella ni de seductor. Y aunque al día siguiente visitaría la Casa Blanca para celebrar la “Cultura Latina en las Artes” junto  a Antonio Banderas, Marc Anthony y Alejandro Sanz, entre otros, insiste que no es más que un “bailaor”. Un “bailaor” con talento y suerte, sin duda.

Cortés nació en 1969 en medio de una familia gitana de Córdova y comenzó a bailar desde que pudo pararse en dos pies. A los doce comenzó sus estudios de danza en Madrid, a los catorce ingresó al Ballet Nacional de España, y a los diecisiete ya era un aplaudido solista. Algo aburrido con las piruetas y tutús del ballet clásico, dirigió sus pasos a la danza moderna y trabajó junto a estrellas como Maya Plisetskaya, Silvie Guillem y Peter Schauffus en Europa, Asia y Estados Unidos. En 1992, cuando tenía apenas 23 años, creó su propia compañía, “Joaquín Cortés Ballet Flamenco”, y en cuestión de meses se convirtió en el bailarín español más célebre del mundo. “Gracias a mí cada vez hay más niños aprendiendo a bailar”, dice, “Antes los padres no querían llevarles a los conservatorios porque tenían miedo de que les salieran maricones, en cambio ahora los padres son los primeros en pedir clases de baile”.

“Live”, el show que presentó en Nueva York, es su cuarto espectáculo e, igual que los anteriores, ha tenido un impresionante éxito internacional. Pero el tiempo pasa, incluso para Joaquín Cortés, y aunque su cuerpo sigue envidiablemente firme y ágil él ya está pensando en el día en que no podrá- o no querrá- seguir a solas durante dos horas zapateando sobre un escenario. Por eso acaba de crear una nueva compañía, “Gitana Cortés Company”, con la que está planeando un espectáculo de 60 personas que piensa presentar en Broadway y teatros europeos. También, según dice, está pensando pasar más y más tiempo en Nueva York. “Ya estoy mirando departamentos que me están localizando y, en principio, voy a arrendar uno por un año y vivir entre Nueva York y Madrid. Esta es una ciudad donde ya viví dos o tres meses hace un tiempo, pero tuve que volver a España por problemas familiares y lo dejé todo. Ahora que estoy tranquilo y tal, me apetece volver”.

-¿Para ti no es mejor estar en España, donde en Flamenco se aprecia más?
-Aquí también se aprecia muy bien. Entiendo tu pregunta, pero parte de una equivocación. Yo llevo veintitantos años viajando por los cinco continentes, y la reacción que la gente tiene frente al Flamenco, o a mí bailando al menos,  es igual en todas partes. Cuando bailo en Chile, en Tokio o Nueva York, consigo los mismos aplausos que en España. Donde vaya, la gente entiende y vive el Flamenco.

-Sin falsas modestias, ¿Eso se debe a ti o al flamenco?
-Yo he creado un estilo propio y personal que es una fusión de flamenco, jazz y música latinoamericana que me ha permitido llevar este baile a las masas, algo que en el flamenco no existía. Es verdad que hay un antes y un después y que no podemos comparar, pero yo te hablo de mi propia experiencia. No sé como le ira a un bailarín de flamenco desconocido que llega a Nueva York y actúa en un local para doscientas personas. Yo he hecho el Radio City Música Hall para siete mil personas, el City Center, hemos trabajado en el Metropolitan Opera House, y siempre se ha llenado. No sé por qué…Quizás es porque han visto un espectáculo de calidad y han salido emocionados. Pero yo no me puedo quejar. Pero lo que te quiero decir es que, en mi caso, no me siento necesariamente más cómodo en España.

-Tu espectáculo ha sido exitoso, pero muy criticado por los puristas del Flamenco…
-Eso fue en un principio. Llevo quince años como persona conocida, viajando por todo el mundo, y al principio los puristas me trataron mal, cosa que entiendo y no entiendo a la vez. Lo entiendo, porque piensan que lo mío no es lo puro, lo verdadero. Pero por otro lado no aceptan que nadie haga algo nuevo. Entonces llego yo, con veinte años, y me convierto en el héroe nacional, un revolucionario. Pero el tiempo, como dicen, le da la razón al que la lleva. Yo, independiente de las críticas, he seguido adelante con mi carrera y he cambiado la historia del flamenco. Hoy día la mayoría de las compañías de danza de mi país imitan a Joaquín Cortés, porque es sinónimo de éxito. Además, ¿Qué es la pureza? Yo me siento cien por ciento puro como Joaquín Cortés, porque he creado algo propio. Esta es la manera que yo siento la danza. Cuando yo empecé había dos compañías de baile en España, porque la danza era un tema que a nadie le interesaba. Hoy puedo citarte treinta nombres de compañías. ¿Y eso a quién se debe? Parece petulancia por mi parte pero todo el gremio se ha beneficiado de mi tirón.

-¿Que tiene de común el flamenco con el jazz o la música cubana?
-Yo creo mucho en el mestizaje cultural, que es algo que me ha gustado desde niño. La danza es un idioma como cualquier otro, y tengo la suerte de haberme cultivado en muchos idiomas distintos. Hice ballet clásico, contemporáneo, danza española, flamenco…entonces eso me ha llevado a crecer y crear algo que siento muy natural. Eso me permitió convertirme en estrella desde muy joven, a los veinte años.

-¿Con tanto éxito y tan temprano, es difícil mantener una carrera en el tiempo?
-Lo más difícil es mantenerse.  Hay mucha gente que le cae bien a los medios de comunicación y en un dos por tres lo ponen arriba. Mantenerse durante quince años, vivir los altibajos propios de una carrera, y seguir haciendo grandes espectáculos es muy complicado. Y eso pasa en cualquier profesión. La mayoría pega un “boom” y desaparece en dos o tres años.

-Como bailarín, ¿Te molestan tus 35 años?
-Mira, te voy a decir una cosa: cuando tenía veinte estaba bien, pero lo increíble es que a estas alturas me siento mucho más fuerte que entonces. Ahora estoy haciendo un show que no podría haber hecho a los veinte. Ahí estoy, durante dos horas, solo sobre el escenario, sin parar de taconear. Estoy en un momento físico increíble. Yo no sé cuando me voy a retirar, quizás en un año o cinco, pero no pretendo retirarme a los sesenta aunque tenga éxito. Quiero retirarme en un tiempo prudente, porque me doy cuenta que los años pasan. Con la edad se pierde poco en el Flamenco; posiblemente frescura, pero se gana muchísima madurez, sabiduría y  experiencia.

-¿Que te gustaría hacer después?
-Me estoy metiendo en muchas cosas. Soy empresario, productor, acabo de crear una compañía nueva, “La Gitana Cortés Company”, para darle oportunidades a los nuevos músicos españoles, y estoy en el mundo de la publicidad y la moda. Quiero hacer todo lo que pueda. Yo creo que integrar el flamenco a otras artes es bueno.

-¿Siempre te interesó la moda?
-Claro que me interesa, porque forma parte de mi vida.  Es algo que me divierte, pero que me ayuda también a crecer como artista. Yo soy un creativo, y mientras más colabores con cineastas o diseñadores, más recibes para crear. Te conviertes en una esponja.

-¿Cómo surgió tu colaboración con Giorgio Armani?
-Eso fue hace muchos anos, cuando estaba grabando un programa en la Piazza Navona en Roma. Era un desfile con 300 modelos y cinco diseñadores, donde estaban Armani, Valentino, Krizia, Versace, Gianfranco Ferré…. Al final todos los diseñadores estaban emocionados y me querían vestir, invitarme a comer, conocerme. Y yo no sé por qué, pero establecí una muy buena relación con Armani, entendí que su filosofía era parecida a la mía en lo que se refería a la moda y la danza, y me interesó nuestro contraste de estilos. Para mi Armani es un tío muy elegante, muy minimalista, y eso combinado con la pasión y la fuerza del flamenco es algo que funciona muy bien. Es como crear un animal elegante.

-¿Tiene también que ver con tu imagen de símbolo sexual?
-El flamenco despierta imágenes de exotismo en el extranjero. Para los gringos ver a un hombre sudando y zapateando es muy sensual, muy erótico Hay mucha sensualidad en el flamenco, y su música es muy agradecida del cuerpo, muy racial, muy caliente. Eso hace que la gente se emocione y empiece a buscar ese lado erótico y sexy. Tu sabes que los gitanos somos de la India, y ahí los brujos y hechiceros bailaban con el torso desnudo. Por eso se me ocurrió hacer un poco de historia, escarbar en mis raíces en mi segundo show, y sacarme la camisa. Salí al escenario con una falda negra larga, el pelo suelto y el torso desnudo. La gente se enloqueció, las mujeres gritaban y los hombres también. La mayoría estuvo a favor del espectáculo, pero los puristas alegaron que era una provocación y una herejía. Pero los bailarines clásicos bailan con el torso desnudo y no pasa nada, y hay bailarines contemporáneos que han aparecido desnudos. Entonces, ¿Por qué tanto escándalo?

-¿Te sientes cómodo como sex symbol?
-Ni cómodo ni incomodo. A mí me gusta sacar el máximo partido en todo lo que hago. Si hay gente que va al teatro a buscara un sex symbol, pues bien, que vengan, porque después que vean el espectáculo van a encontrarse con algo más que eso. Se van a encontrar con un muy buen bailarín, con buena técnica y preparación. Si puedo usar mi sensualidad para atraer más aficionados a la danza, que así sea. Mi deber como artista, como profesional y como amante de la danza es crear adictos. Me da lo mismo ser o no sexy, siempre y cuando atraiga al público.

-¿Eres tan seductor como comentan?
-Yo no soy el típico tío que entra en una discoteca con un cartel en la frente que dice: busco hembra para follar. En ese sentido soy especial porque no llevo cartelito ni voy de follador. Así que las chicas normales se acercan. Yo puedo tener un día loco de los que se te cruza el cable y sales a pillar cualquier cosa, pero normalmente no voy a saco, soy más especial.

-¿Eres machista?
-Mi lado machista está ahí, lo he mamado y no lo puedo borrar de la noche a la mañana. Yo nunca me he metido en la cocina ni he puesto la mesa porque en casa eso lo hacían las mujeres. ¡Si no sé freír ni un huevo!

-¿Te ha beneficiado estar tan involucrado con el mundo de la farándula?
-No sé si me ha beneficiado o perjudicado. En España no me dejan tranquilo y eso es terrible. La prensa rosa me parece patética. La verdad es que no me siento parte del famoseo español, porque lo que tengo me lo he ganado a pulso y no por salir en las revistas junto a famosos. Me molesta ser uno de los pocos españoles con proyección internacional y que aun así digan que lo mío es puro cuento.

-¿Con una carrera como la tuya, es difícil tener vida personal?
-He intentado llevarla adelante, pero siempre ha estado en segundo plano porque no he tenido tiempo. La suerte de ser dueño y señor de tu propia carrera, es que de pronto puedes tomarte tu respiro y pasar tiempo con tu familia y la gente que quieres. Pero por mi trabajo, ha sido duro. No he parado durante años, he viajado por todo el mundo. Pero solo tengo 35 años, me siento muy joven, y ahora puedo decidir cuando quiero bailar y cuando no. Tengo libertad y puedo dedicarme a mi vida privada.

Cosas, 2005

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