Manuel Santelices

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Luis Venegas

In Uncategorized on February 16, 2012 at 6:32 pm

Si a usted le gustan las revistas, el diseño y la cultura popular, aquí tiene un nuevo héroe. Su nombre es Luis Venegas.

Popy Blasco, el famoso bloguero español, también conocido como “the boy you love to hate”, no ahorró un halago a la hora de presentarlo hace un tiempo en su propio blog. “Es el Anna Wintour español”, dijo Popy;  “es el Penélope Cruz de los editores de revistas” “ ¡es el editor español del momento!”.

Créalo o no, estas descripciones no son tan exageradas.

Luis Venegas es el hombre más comentado de mundo editorial español, un titulo obtenido a los 33 años y con apenas tres títulos en su repertorio: Fanzine 137, Electric Youth (EY!) y Candy.

Si no nos cree, busque su nombre en The New York Times, Dazed, V Magazine, El País, o cualquiera de la docena de publicaciones que han documentado su rápido y asombroso camino al éxito, una fascinante ruta que partió en el hogar barcelonés de un obrero de la construcción (“mi padre manejaba la retrocargadora”) y una dueña de casa, continuó en los talleres de la diseñadora Sybilla en Madrid, y luego en la libertad de su propia imaginación.

Si no conoce su trabajo, aquí van algunos datos.

Fanzine 137, su primera revista, es “una publicación independiente de arte, imágenes y moda que puede llevar en sus páginas a Julio Iglesias pero también Grace Coddington”, según explicó The New York Times en una oportunidad. Luis es mas directo y escueto: “Es una revista sobre todas las cosas que me gustan a MI”.

Y Electric Youth, Luis, ¿de qué trata? “Electric Youth es una publicación ligera y sexy de chicos monos ligeros de ropa para pasar un rato divertido. Ni más ni menos”, explicó el editor a Popy. “No es nada intelectual. La idea también era darle al público teen gay la posibilidad de tener una revista digna y sexy”.

El incuestionable profesionalismo y la envidiable originalidad de Luis quedaron nuevamente demostrados con Candy, su tercera publicación y la primera revista de estilo “transversal” del mundo.

¿Qué significa eso?, se preguntará usted.

“Candy es una revista dedicada a celebrar el travestismo, la transexualidad, la androginia y el cross-dressing. Así, todo junto”, dijo Luis a Popy. “Yo la llamo la primera revista “transversal”, un término que ya existía pero que me gusta usar para agrupar todas esas manifestaciones bajo un único paraguas. Se trata de un mundo que a lo largo de la historia ha mirado revistas de moda pero al que las revistas de moda nunca ha mirado o dedicado su atención por completo. Candy no es una revista sólo para travestis, es para todo aquel interesado en estilo, cultura y en las cosas bellas y excepcionales”.

En su segunda edición, Candy llevó a James Franco en su portada fotografiado por Terry Richardson y vestido en severo traje negro, guantes, espeso maquillaje y cigarrillo en la mano, evocando a Joan Collins circa 1986.

El proyecto más reciente de Luis es “I Know You From New York”, un libro publicado en conjunto con Carolina Herrera Jr. donde un puñado de jóvenes fotógrafos- Hanuk, JD Ferguson, Jeremy Kost, Derek Blasberg y Gerard Estadella- captura, igual que Ron Gallela en los 70’s o Patrick McMullen en los 80’s y 90’s, el pulso de la noche social de Nueva York. Las fotos son chic, sexy y divertidas, tres características que Carolina Herrera asocia a su nueva fragancia masculina, 212 VIP Men, que fue lanzada en conjunto con el libro.

“Desde hace tiempo que quería hacer un libro sobre Nueva York, y sobre todo de los hombres de la ciudad en la noche”, cuenta Luis en una conversación telefónica desde su departamento en Malazaña, en Madrid. “Carolina lo sabia y pensó que seria una buena idea publicarlo y hacerlo coincidir con el lanzamiento de 212 Vip Men”.

-¿Tu idea era hacer un libro de fotografía como aquellos del Studio 54 de los 70’s?

-Mi idea no era emular esos momentos. Lo que me apetecía era mostrar imágenes del Nueva York de ahora para personas que no han ido nunca a la ciudad o que, si han ido, no han formado parte de esa noche. Queríamos demostrar que esta es una ciudad donde la vida nocturna ha sido siempre importante y forma parte fundamental de la energía vital del lugar.

-Las que muestras no son cualquier noche…

-Es cierto. No es una noche punk o trasher. Pero en Nueva York sucede algo que yo también veo a menudo en Madrid: aquí y allá todo se mezcla. En cierto modo, lo excitante de las noches en Nueva York o en cualquier ciudad es que en sus fiestas hay una gran mezcla de personas muy variadas. Si es una fiesta de políticos, hay también actores, deportistas o artistas; hay gente joven y gente mayor. En la mezcla está la diversión. Es cierto que este es un libro de fiestas bastante chic, pero no son pretenciosas. No se trata de disfrazarte de algo que no eres para que te dejen entrar a una fiesta. Tu vas como eres y la noche te permite la licencia de ser mas extravagante o chic o lo que quieras.

-¿Cómo conociste a Carolina?

-Puig, la empresa encargada de fabricar y comerciar los perfumes de Carolina Herrera, me encargó un trabajo para un perfume anterior. Nos conocimos en una reunión de trabajo, ella conocía mi revista Fanzine 137, y de ahí nació una buena relación. No somos íntimos amigos, pero hay una relación personal muy cordial y agradable.

-Tu concepto editorial es muy revolucionario en España. ¿Cómo llegaste a él?

-Yo hago revistas porque me encanta hacerlas. Ahora son también una fuente de ingresos y negocios, pero originalmente, cuando comencé, fue por diversión y satisfacción personal. Todavía sigue siendo así. Mis publicaciones son independientes; yo soy el ‘publisher’, el creativo, el editor, el que supervisa y hace todo. Mi equipo fijo somos mi computador, mi teléfono y yo. Luego tengo la suerte de contar con grandes fotógrafos y escritores, pero soy totalmente independiente, trabajo solo y así es como me gusta.

-¿Cómo consigues que fotógrafos como Bruce Weber o Terry Richardson colaboren con una revista independiente y pequeña?

-Ha sido un trabajo que se ha dado poco a poco. Yo trato de ser muy humilde, respetuoso y educado cada vez que hablo con ellos.  Aparte he sido muy honesto explicándoles que este es un producto independiente y que, por lo mismo, lo que puedo ofrecerles más que nada es libertad para proponer ideas extravagantes y diferentes. Quizás eso ha sido lo que ha hecho que se animen. También los convence el producto en si; les gustan las revistas y mi trabajo. Eso es. Aquí no hay secretos. Estos son grandes fotógrafos y no me necesitan; al revés, soy yo el que los necesito a ellos. Pero por otro lado, les doy una libertad creativa que ellos agradecen.

-Tu primera revista, Fanzine 137, ha sido descrita como una publicación dedicada tus gustos personales…

-Así es. Me gusta mostrar imágenes y contenidos que me gusten a mi. En realidad es una revista muy egoísta, porque la hago para mi, para reunir material sobre cosas que a mi me gustan.

-¿Cómo surgió Candy?

-Esta es la primera revista en la historia de la humanidad dedicada a celebrar el estilo travesti, transexual, la androginia y el crossdressing. El travestismo tiene mucho de creativo y está absolutamente relacionado a como uno se viste, se peina, se maquilla y se presenta al mundo. Es estilo y moda. Cuando se me ocurrió pensé que era una idea muy obvia; lo sorprendente es que no se le hubiera ocurrido a nadie antes. Lo que quería, además, es mostrar lo fabuloso que tenia ese mundo, que para mi, el 2009, el año que salió el primer número, ya no tenia nada de ‘underground’. Yo voy a desfiles y veo chicos con una bolsa de Prada o a una chica con un look masculino completo de Armani.

-¿Cómo conseguiste que James Franco posara para la portada?

-El crédito lo merece Terry Richardson. Habíamos colaborado en el primer número, y cuando estábamos preparando el segundo le pregunté qué le gustaría hacer. El me dijo que una estrella de Hollywood. Pues bien, le dije, tu los conoces a todos, sabes como tratar con ellos, así que espero tus noticias. Un par de días después me contó que se lo había sugerido a James Franco y que él había  aceptado. Yo le agradecí que me diera ese contenido, pero él me dijo que si no existiera una revista como Candy quizás no se le habría ocurrido la idea. Me pareció un intercambio justo.

-¿El titulo es por Candy Darling?

-Si. Para mi ella es la primera estrella travesti digna de ser mencionada con mayúsculas. Fue una de las grandes ‘movie stars” de la Factory de Warhol. También me gustó que fuera un nombre corto,‘catchy’ y comercial. No quería que la revista se llamara “trans…” o algo así; no quería nada tan obvio.

-Si pudieras escoger a cualquiera, ¿a quién pondrías en la portada de Candy?

-A Obama. ¿por qué no? Creo que seria algo digno de recordar. Es imposible que suceda, pero se puede soñar.

-Uno de tus ídolos es Irving Penn. ¿Llegaste a conocerlo?

-Solo me crucé con él una vez en el ascensor de su estudio. Irving Penn me encanta porque me parece que con su sobriedad, su manera tan austera de trabajar, consiguió imágenes realmente fabulosas.  Siento que cada vez que Penn fotografió algo, después resultó imposible imaginarse ese algo retratado de una manera mejor. Ese nivel de excelencia me emociona mucho.

-Y tú, ¿tomas fotos también?

-Ocasionalmente, pero no me considero un fotógrafo. Soy simplemente una persona con una cámara.  Uso una con película, porque siento que con las digitales tomas cincuenta fotos seguidas y entre esas, claro, habrá una buena, pero cuando disparas con carrete lo piensas un poco mas, utilizas más la cabeza a la hora de componer o crear la imagen.

-¿Qué revistas te marcaron de adolescente?

-Curiosamente las revistas independientes no eran mis favoritas. De adolescente, lo cool era que te gustara The Face o I-D, pero a mi siempre me gustó Vanity Fair o el Vogue Americano, revistas más establecidas. Me  encantaba ver esas enormes producciones, las imágenes de Annie Leibowitz o Steven Meisel. Su trabajo me emocionaba.

-¿Y en cine y televisión?

-En televisión me marcó mucho “Dinastía”, que me encantaba. Todavía hoy me gusta muchísimo; he visto la serie completa tres veces. Me divierten mucho los looks y los diálogos…Y de películas, todo Hitchcok, Woody Allen, Spielberg, que es fantástico cuando eres niño.

-¿Qué te interesa ahora?

-Me gustan muchos los extremos, saber qué está haciendo la gente muy joven, de quince, dieciséis o diecisiete años, y la gente muy mayor, mas allá de los 65 años.  Creo que son momentos en la vida que tienen mucho que ver. Cuando eres adolescente y estás empezando a vivir eres mucho más libre, te puedes equivocar y no pasa nada porque siempre habrá nuevas oportunidades. Cuando eres una persona mayor, pues has demostrado todo lo que tenias que demostrar y eres más libre, no tienes la presión de los que estamos en medio de la carrera.

-¿Sientes, como algunos, que la cultura popular ha perdido buena parte de su encanto e inteligencia?

-Creo que en todas las épocas, cuando la gente se hace mayor, piensa que lo que había en el pasado era mejor que lo que hay ahora. No me parece justo. Hace tiempo que estamos de bajón, pero no creo que sea de los últimos cinco años, sino de los últimos treinta. Antes la gente era mas exigente. Hay actores que triunfan hoy día y que hace treinta años no habrían servido ni de extras. Pero al final la cultura tiene mucho de entretenimiento y la gente a veces se entretiene con cosas mucho mas ligeras y mas ordinarias que antes. ¿Pero qué se puede hacer? No las juzgaré como personas incultas. Peor para ellos. La cultura está abierta a todo el mundo, y si realmente te interesa, pues investiga y busca. Con toda la información que hay ahora, pareciera que hay menos interés por la cultura. Es curioso. Cuanto más fácil es el acceso, menos atractivo le parece a la gente.

-¿Qué piensas del futuro de las revistas?

-Todo se reinventa y convive, y no creo que lo digital termine con las revistas. Habrá que cambiar los sistemas, los métodos, pero siempre habrá espacio para todo. Creo que la gente aprecia mas lo impreso que lo digital; es algo que incluso veo en fotógrafos jóvenes que crecieron con lo digital pero que sueñan con publicar en una revista impresa. Eso me parece normal. El valor de lo digital es la inmediatez, pero eso lo hace muy poco reflexivo. Cuando publicas una revista debes estar seguro de que todo esté perfecto antes de imprimir, que cada foto y cada palabra sea la adecuada, que la secuencia sea interesante, emocionante o diferente. Hay mucho mas reflexión a la hora de crear el producto que cuando simplemente lo cuelgas on line. El papel hace que todo sea mas valioso, mas preciado. Por eso yo imprimo solo mil ejemplares de mis revistas, para que la gente sienta que o las compra rápido o desaparecen. Sientes que si las has comprado eres mas listo que el resto, y eso te hace mas interesante y especial.

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