Diane Kruger es el rostro del nuevo perfume de Calvin Klein “Beauty”, y Francisco Costa, Director Creativo de la marca, tratando de explicar por qué la había elegido, dijo que la actriz tenia “esa cualidad alemana que no es arrogancia, sino una profunda seguridad en sí misma”.
Observando a la Kruger sentada en un salón del Crosby Hotel en el SoHo de Nueva York, es fácil entender de qué habla el diseñador. Rubia, de intensos ojos claros, con un rostro de perfecta simetría coronado por dos pómulos tan altos y firmes como los Alpes, la actriz exuda el tipo de confianza que, supone uno, solo se adquiere trabajando como modelo desde la adolescencia y luego viajando a Hollywood para compartir la pantalla con Brad Pitt u Orlando Bloom, bajo la dirección de genios como Wolfgang Petersen o Quentin Tarantino.
Este es el tipo de mujer que, es fácil imaginar, arranca halagos en todas partes, considera la vanidad un derecho humano fundamental, y a la que nadie, nunca, en ningún lugar, se atrevería a cerrarle una puerta.
Y sin embargo, déjela hablar y se llevará una sorpresa. Su belleza viene acompañada no solo de inteligencia y calidez, sino también de una saludable dosis de inseguridad que, curiosamente, la hace mas real y por lo tanto aun mas fuerte.
“No quiero transmitir una imagen de fría e impecable belleza desde un billboard”, dijo en Nueva York frente a un grupo de periodistas invitados por Calvin Klein para el lanzamiento del perfume, “No soy esa mujer ni me interesa llegar a serlo”.
Si esa era su intención, su carrera, al menos en Hollywood, le jugó una mala pasada: su gran salto al cine americano fue en “Troya”, donde interpretó a Helena, la mujer que según la leyenda fue la encarnación de la perfección femenina de la antigüedad. El rol le acarreó mil portadas y la inevitable comparación con otra célebre alemana seductora de Hollywood, Marlene Dietrich; comparación que ella rechaza aunque la diva de los 30’s y 40’s sirvió de inspiración para su rol como Bridget von Hammersmark en “Inglorious Bastards”.
El próximo año aparecerá junto a Liam Neeson en “Unknown White Male”, y luego rodará “Special Forces” junto a Djimon Hounsou, dirigida por Stpehane Rybojad.
Cuando se trata de prensa, los actores americanos son a menudo muy distintos de los europeos. Tom Cruise se rodea de publicistas y relaciones públicos, exige veto sobre fotógrafos y escritores, y aun así no dice nada. Javier Bardem o Hugh Grant prefieren en cambio conceder sus entrevistas a solas, hablan de lo que le pregunten- y a veces de lo que no le preguntan también- y no tienen problemas en dar una opinión que, para horror de Hollywood, pueda herir la sensibilidad de algún “segmento del mercado”.
La Kruger pertenece definitivamente a este segundo grupo, y no importa si habla de perfumes, su carrera o su vida personal, todo está filtrado por una honestidad tan refrescante como escasa.
“Cuando comencé mi carrera de modelo, Kate Moss estaba colaborando con Calvin Klein, y esas imágenes capturaron perfectamente la esencia de esos tiempos”, dice, “Una de las cosas que me gusta de la marca, y que me llevó a aceptar la propuesta de ser rostro para su perfume, es que no interpreta a solo un tipo de mujer. Yo no tengo nada que ver con Kate o Eva Mendes, que son muy sexies. Créanme; si yo me lanzara desnuda sobre un sofá como hizo Kate en su oportunidad, nadie pensaría que es una imagen impactante. Lo que si tenemos todas en común, es la confianza en nosotras mismas.”.
-¿Qué aportas tu a la marca?
-Ya no soy una modelo ni estoy interesada en perseguir un ideal imposible de perfección y juventud. Lo que quiero transmitir es cierta vulnerabilidad, como la que tendría una amiga o una vecina. No me molesta revelar mis imperfecciones. Por supuesto en las fotos de la campaña me han hecho lucir muy bien, pero lo importante es que también expresan emoción; son el retrato de una mujer real con la que es posible identificarse. En lo personal, nunca he comprado un perfume porque me parezca que la chica de los póster se ve ‘cool’. Es una reacción mas emocional, mas personal…Creo que eso es lo que estoy entregando en esta campaña, una sensibilidad mas madura y europea.
-Hay gente que piensa que con su relación con las marcas y los estilistas, las actrices de Hollywood han perdido su personalidad a la hora de vestirse. ¿Qué te parece a ti?
-Creo que una verdadera mujer puede traer mas vida y carácter a un vestido de couture que una modelo de 16 años en la pasarela o una revista. Una actriz como Demi Moore, por ejemplo, es mucho mas interesante que cualquier modelo. El trabajo de los estilistas a veces va demasiado lejos y deja a las estrellas viéndose todas iguales, con el mismo tipo de vestidos, las mismas joyas…Hay casos en que lo entiendo, porque no todas las actrices tienen un sentido innato del estilo ni se sienten completamente seguras a la hora de elegir un vestido. ¿Qué pueden hacer? Pero este es un fenómeno creado por los medios; en el minuto que pones el pie en la alfombra roja, los blogs, la Internet y las revistas publican tu foto para juicio público y todos tienen una opinión.
-¿Cómo lo haces en tu caso?
-Vengo del mundo de la moda, así que no siento la necesidad de contratar un estilista ni me importa si aparezco o no en la lista de las mejor o peor vestidas en un evento. La moda es diversión y una expresión de la personalidad, así que ¿quién puede decirme lo que está bien o mal? La verdad es que no me interesa. Una de las cosas que me gusta del trabajo de Francisco (Costa) es su falta de artificio, especialmente en el mundo de Hollywood donde vivo, donde hay mucha gente que piensa que mientras mas extravagante sea su vestido, mientras mas controversia despierten, mas famosos se harán. Me encanta que una marca americana diga que menos es mas. Hay una pureza, simplicidad y elegancia en el trabajo de Francisco que se parece mucho a lo que aspiro en mi propio estilo.
-¿Cuáles son tus ambiciones respecto a tu carrera en Hollywood?
-Mi carrera está recién comenzando. Llevo ocho años, lo que es muy poco en la carrera de un actor. Me gustaría poder elegir mas y mejores roles en el futuro, pero mi verdadera meta va mucho mas allá.
-¿Como así?
-Cuando cumplí 30 años me di cuenta del poco conocimiento que tenia en general, y fue un llamado de atención para mí. En mi juventud siempre pensé que sabia muchísimo; había viajado, hablaba muchas lenguas, había conocido a gente relacionada con la política y cultura, y me sentía muy inteligente. Pero de pronto me di cuenta que no sabia nada, que nunca había preguntado lo suficiente, y si lo había hecho había preguntado las preguntas incorrectas. Por eso mi meta, a los 30, fue mejorar en ese sentido y no seguir siendo tan intelectualmente vacía en el futuro. Quiero comprender como funciona el mundo.
-¿Hay alguna causa que te preocupe en especial?
-Como te dije , tengo que educarme bien a mi misma antes de contestar esa pregunta. No puedo pretender mostrarme a mi misma como una activista humanitaria, por ejemplo, si no entiendo de qué estamos hablando. En el último tiempo he tratado de vivir una vida mas verde- vendí mi auto, estoy instalando paneles solares en mi casa-, pero cuando se trata de causas no soy Angelina Jolie. Lo que ella ha hecho es increíble pero también muy genuino, porque exige tiempo, voluntad y recursos económicos. No creo que se trate simplemente de dar dinero a causas benéficas si una no sabe qué esta realmente haciendo.
-Muchas veces te han comparado con Marlene Dietrich…
-Yo jamás podría ser una mujer como ella, tan fabulosa, fría y segura de si misma. Tenia un verdadero je ne sais quoi.
-¿Crees que para una actriz es mas fácil envejecer en el cine europeo que el norteamericano?
-Hmm, no necesariamente.
-¿El paso de los años tiene alguna importancia en tu carrera, en como tomas tus decisiones profesionales?
-No, la verdad es que no. Nadie quiere envejecer, a todos nos gustaría seguir siendo jóvenes para siempre, pero me parece que hay un tiempo para todo. Yo trabajo desde que tengo 16 años, y hubo un momento para ser joven y estúpida, y otro para enfocarse en el trabajo y preocuparse de la carrera con mucha seriedad.
Pero mi verdadera intención es no perder ni un solo minuto de mi vida como mujer. No quiero despertar un día en la mañana, ya madura, con diez premios Oscar sobre la chimenea pero sin una pareja ni un hijo a mi lado. No quiero ser esa actriz famosa, vieja y amargada; de verdad no deseo ser esa persona. Si mi carrera de pronto desapareciera, no quedaría destrozada. Estaría muy contenta quedándome en mi casa con mi pareja y mis hijos. Por eso, la juventud no es algo que realmente me preocupe.








