Manuel Santelices

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Alejandro Jodorowsky

In arte, cine, Cosas, Libros on October 26, 2011 at 6:10 pm

(Una tarde de invierno de 1992, en París, visité a Jodorowsky en su casa de Vincennes. Aquí, nuestra conversación, publicada en Cosas ese mismo año).

Si no fuera por ese color púrpura furioso que lleva en su bata y sus calcetines perfectamente combinados, por esa gata Iris misteriosa y regalona que se sienta en su falda y de ahí no sale, y por esa mirada que tiene algo de loco y algo de genio y que es por donde se le asoma su alma de surrealista embravecido, Alejandro Jodorowsky podría ser un caballero cualquiera. Pero no lo es. Jodorowsky es un poeta, un escritor, un cineasta, un fanático productor de comics, un actor, un mimo. Jodorowsky es una mente lúcida y distinta que hace cuarenta años marcó a Chile con sus pensamientos revolucionarios, cuando junto a Enrique Lafourcade y Enrique Lihn, tan rebeldes como él, se paseaban por Santiago leyendo a Rimbaud en voz alta y soñando con el mundo refinado y delirante con que suenan los poetas.

Quizás porque en 1953 se fue de Chile y  no volvió hasta el año pasado, porque no vivió los mil días de Allende ni los 17 años de Pinochet, porque no vivió ni huelgas ni booms, ni supo de utopías socialistas o libremercadistas, es que esos sueños permanecieron intactos, como guardados en el tiempo. Y por eso también es que los jóvenes de hoy, igual o más que los de ayer, se vuelven a fascinar con sus relatos. “El Loro de Siete Leguas”, una de sus últimas novelas, se convirtió en el libro preferido del ‘under’ nacional. Sus películas, entre las que están “Santa Sangre” y “El Topo”, circulan en videos piratas por las calles de Bellavista o por entre las mesas del Café de la Plaza del Mulato Gil. Y sus Comics, pesadillas y ensoñaciones en tinta china, son devorados por los fieles seguidores de la iglesia surrealista o, mejor aun, la del Pánico, ese movimiento intelectual que el creó para reírse a gritos de la cultura “establecida”.

En 1953 Jodorowsky partió a Francia, a París, a seguir clases de pantomima con Marcel Marceau. Llevaba un plan de cinco años: el primero iba  a estudiar con Marceau; el segundo formaba su propia compañía; el tercero hacía cine; el cuarto se empezaban a exhibir sus películas en todas partes y el quinto se hacia conocido mundialmente. Luego volvía a Chile cargado de fama y honores.

“Era un plan muy grande”, reconoce ahora, sentado en un sillón en el tercer piso de la casona que tiene en el barrio de Vincennes, a las afueras de París. Los cinco años se transformaron en cuarenta y las ambiciones de grandeza quedaron enmarcadas en los límites de su propia vida, traicionadas por sus propias exigencias artísticas. Así, hubo veces en que pudiendo publicar sus propios libros, publicó los de otros. Así, hubo veces en que pudiendo conseguir grandes presupuestos para sus películas, renunció a ellos para no perder el timón de sus propias obras.

En Chile, la figura de Jodorowsky se convirtió en un leyenda, un mito romántico. Por eso, el año pasado, cuando volvió al país, no hubo escritor o cineasta que se lo perdiera, no hubo Universidad que no visitara, no hubo periodista que no quisiera conocerlo. Fue un huracán intelectual la visita de Jodorowsky. Y él, feliz, encantado de la vida y de saber que este país, del que siempre se acuerda, nunca lo olvida.  Seria imposible olvidar una mente tan original y él lo sabe. Por eso defiende tan ferozmente su individualidad, su derecho a ser distinto. “La diferencia es la felicidad total”, dice. Y si Jodorowsky lo dice…

“Una vez vi en Nueva York dos mil rabinos, todos iguales. Casi me morí de dolor”, cuenta. “El gran problema de la actualidad es la falta de diferencia; lo que provoca la televisión, Mao, Hitler, Stalin, las dictaduras, la Coca Cola…Todo aquello que provoque igualdad es totalitario, dictatorial y nefasto. Nosotros debemos luchar por la diferencia y el respeto a ella entre nosotros. Para la persona vulgar, el gran horror es la diferencia. Pero para la persona evolucionada, la diferencia es la felicidad total”.

-¿Por qué se demoró tanto en ir a Chile?

-Porque nadie me invitó nunca y ahora me invitaron. No es que quisiera que me pagaran el pasaje, pero sí que me dijeran que fuera a hacer algo.

-¿Cuál fue su impresión del país?

-Desde luego uno cree que no se va a impresionar, pero ya cuando pone los pies en el suelo como que se emociona y llora. Es algo que no tiene nada que ver con lo que ve, con la ciudad, sino que es poner los pies ahí. Es una vibración inconsciente, porque uno vivió ahí desde que nació. Es como recuperar el cordón umbilical.

-¿Usted pensó que no iba  a sentir nada después de tanto tiempo?

-Claro, vinieron dos o tres personas a entrevistarme y no sabia ni qué responder. Estaba muy cansado. Y después ver Chile, que cambia y sigue siendo igual.

-¿En que sentido?

-Es difícil definirlo, es una manera de ser que sigue siendo lejana. Chile es un país lejano. Es una manera de vivir lo lejano, en el aislamiento y en una adolescencia perpetua. Chile es un país adolescente, lo que es una maravilla. Hay muchas cosas que no cambian, como las relaciones entre la gente. Para mi no cambió nada. Todos mis amigos estaban ahí. Algunos muertos, otros abuelos. Mis novias eran abuelas.

Yo no pasé las desgracias, las luchas y todo lo que hubo en Chile. No pase por Allende ni pasé por Pinochet. No podía tener reacciones viscerales no en pro ni en contra de lo que había pasado. Lo único que podía tener era un gran entusiasmo por 1991. Era una mirada un poco ingenua y virgen. No me tocó reaccionar como reaccionaria un chileno normal que ha estado en Chile y que ha padecido o ha triunfado”.

-¿Cree que esas experiencias marcaron a los chilenos?

-Los marcaron y mucho. Vi cambios sociales fuertes en la gente que conocía, de donde están ahora y donde estaban. Claro que los marcaron.

-¿Y usted cómo vivió lo que sucedió en Chile, la UP, Pinochet…?

-Yo tenia amigos en los dos lados. En la época en que salí de Chile, nos mezclábamos. Nosotros, los artistas, nos mezclamos en todas las clases sociales. Si había una fiesta, venia la Marta Montt, nieta de dos Presidentes, Enrique Lihn Carrasco, que era mezcla de alemán y chileno, un boxeador, y Julio Escamez, que era obrero; había judíos, árabes, de todo. Las amistades fueron completas. Y cuando yo salí, había unos de un lado y otros del otro. Yo no podía tomar partido. Y si lo tomaba, tenia que ser en forma íntima.

-¿Alguien se lo echó en cara?

-No, nunca.

-¿Por eso no fue a Chile?

-Claro, para no tomar partido. No me consideré digno de tomar partido. Esa es la verdad. Fue muy difícil, muy doloroso, como vivir sin raíces.

-¿A quienes vio ahora en Chile? ¿Qué hizo?

-Vi a todo el mundo. Para eso fui, para tener un contacto con quien quisiera. De pronto, terminando una charla con alumnos de la universidad Católica, justo tres días después del asesinato de este político…

-Jaime Guzmán.

-Claro, un amigo, que había sido expulsado de Chile, un hombre de ultra izquierda, me dijo que no fuera a la Universidad porque me iban a matar, que iba a la boca del lobo y no se que mas….Yo le pregunté a un chofer que yo tenia, y él me dijo ‘usted no puede dejar de ir’. Y yo le obedecí al chofer y estuve feliz. Fue maravilloso. Nos reímos como dos horas, todos. Así también fue con los dibujantes de comics. Estuve con mis antiguos amigos, con Nicanor Parra, con Lafourcade…

-¿Usted se  siente parte de esa generación?

-Yo no me siento parte de nada, incluso ahora. En Chile nosotros éramos una generación de poetas mas jóvenes que Nicanor Parra; estábamos Enrique Lihn, Mario Espinosa, Yaconi…La que se llamó por Lafourcade la generación del Cincuenta. Nuestros grandes monumentos espirituales eran cinco: Nicanor, Neruda, Pablo de Rokha, Gabriela Mistral y Huidobro.  Y entre esos pasaba Diaz Casanueva, Prado y otros poetas que considerábamos menos apasionantes aunque buenos también. Sí siento que pertenecí a esa gente. Mis emociones van a eso. Mi mas grande amigo fue Enrique Lihn. Ahora vi a su hija.

-¿Le dan ganas de volver definitivamente?

-Dan ganas. Para ser honesto, dan ganas de vivir seis meses allá y seis meses acá. Acá en París la vida es dura. No hay un país mas desolado que Francia. En francés la palabra “sufranse” es  sufrimiento, pero “sus” es bajo y “France” es Francia. La Francia es un país que está lleno de sufrimiento, de miedo al futuro, de mal humor. Cada persona vive aislada; tener amigos franceses es extremadamente difícil. Yo los tengo, trabajo con ellos, pero uno se demora entre diez y veinte años en conseguirlos. En Chile uno llega y los tiene. En Chile veo siempre viejos mezclados con jóvenes, no hay diferencias generacionales, porque todo el mundo es adolescente. Nicanor Parra es un maravilloso adolescente. El lado humano es maravilloso, pero hay un lado cultural que le falta.

-¿Por qué cree que sucede eso, si Chile es un país de gente que escribe, gente que pinta…?

-Porque la televisión vino a arruinar todo en el mundo. Yo soy best seller en Chile ¿Y qué es ser best seller?, vender dos mil ejemplares. Estoy en la segunda edición de “El Loro de Siete Leguas”, pero recién estoy en cuatro mil ejemplares. Ser best seller no es nada. Hay dos mil lectores. En Chile no se lee y los libros son carísimos. No sé por qué se habla mucho de la poesía y nadie la lee; yo voy al aeropuerto y lo único que veo a es Neruda. Se diría que Chile tiene un solo poeta. Para conseguir un libro de Pablo de Rokha tuve que ir a las librerías de viejos en San Diego.

-Dicen que usted es el ultimo surrealista…

-Yo soy el creador del grupo Pánico, post surrealista. Ahora, el movimiento surrealista para mi fue una maravilla pero limitado por André Breton, una persona digna de todos los respetos, pero también digno de todos los gargajos, porque un movimiento que pudo haber sido mucho mas vasto e importante, lo redujo a una corte donde él imperaba. Es un stalinista más, disfrazado. No me considero surrealista si pienso en Breton. Si no lo considero, sí me siento surrealista.

-¿Y qué significa ser surrealista?

-Siempre significó poner los sueños en la realidad, entrar en el inconsciente y manifestarlo sin critica. Se confunde a veces el surrealismo con Freud, pero el surrealismo chocó profundamente con Freud, porque el surrealismo niega toda la interpretación científica de lo que sucede en el inconsciente.

Yo creo que hay un lado oscuro de nuestro ser y otro luminoso, y que la razón está del medio y que decide entre los dos lados. El lado oscuro para mi corresponde al pasado, y el luminoso al futuro.

-¿Terminó el surrealismo?

-Si, el surrealismo terminó en el momento que a Breton se le hizo una gran exposición en una casa en la que yo estuve, en Boubourg. Esa es la muerte del surrealismo. El surrealismo no admitía premios, ni publicaciones de lujo; no salía en revistas, no tenia libros de bolsillo.

-¿El gran premio fue la lápida?

-Fue la lápida. Pero la actitud surrealista no depende de un grupo. Uno es surrealista desde el momento que sueña. En el sueño, uno está por lo menos ocho horas fuera de la vida racional, y digo por lo menos, porque a veces en la vida racional también tenemos actitudes irracionales, sin saber por qué. En realidad, estamos casi siempre en una actitud irracional, con pocos momentos de lucidez. Somos surrealistas siempre.

-¿Hay herederos del movimiento surrealista?

-Debe haber gente que se llama surrealista, pero a mí no me interesan. Nadie que se llame surrealista hoy puede ser interesante. Por eso creamos el Pánico y nos burlamos del surrealismo. Creamos un grupo que no existió nunca.  Estamos, no sé, en cuarenta divisionales y hay convenciones de Pánico, pero lo que quisimos fue burlarnos de la historia cultural y hacer un movimiento que no ha existido nunca y que, sin embargo, va a pasar a la historia. Y pasó a la historia una cosa de la que nunca hubo nada. Lo único que hicimos fue ponerle “Pánico” a todo lo que hacíamos. Hacíamos teatro, y le poníamos teatro- pánico. Una película, película- pánico.  Era un movimiento sin contenido; nunca hubo un manifiesto. Y ahora en los libros de arte y todas esas cosas aparece “el Pánico”. Y eso  fue para demostrar que la cultura es falsa, y lo demostramos.

-¿No encuentra usted que hay una actitud de desencanto en su generación respecto a las ideologías políticas también?

- ¿Es que quién no está desencantado ahora, con lo que pasó en Rusia, donde la última utopía se fue al suelo? Yo estoy feliz porque es la primera vez en mi vida y en la historia del ser humano en que no hay ningún intelectual que sepa que está pasando. Están en pánico. No se pueden afiliar a nada. El pensador actual ya no sabe donde está. Lo único que puede hacer es comentar los periódicos, que están mucho mas en la realidad que los filósofos.

-¿Estamos viviendo sin filosofía?

-Ya no tenemos moral, no tenemos filosofía, no tenemos utopía.

-¿Por cuánto tiempo podemos vivir así?

-Es lo que no sabemos.  ¡Que maravilla! Vamos a vivir así hasta que se destruya el planeta. Nadie pensaba que lo que iba a estar en juego era la supervivencia del ser humano. Antes se hablaba de los obreros, de los pobres, de los explotados. Ahora el explotado es el planeta y están los explotadores del planeta. Hacia eso vamos.

-Pero los problemas no se han acabado…

-Ningún problema se acaba. Pero es bueno, porque así como la pareja humana es una crisis constante, la vida humana es una crisis constante. Es una gran fiesta tremebunda.

-¿Le gusta vivir esta etapa de la historia?

-Es la mejor que nos ha tocado nunca. No quisiera otra. Yo quisiera vivir mínimo ciento veinte años.

-¿Con quién vive usted en esta casa?

-Va cambiando. Actualmente vivo con mi gata, con la que duermo, y tres de mis hijos. Uno ya se casó, no sé si se casan o viven, y mi hija ya está encinta también. O sea, se me fueron dos. Se van nada mas que cuando se reproducen.

-¿Cuántos hijos tiene?

-Cinco. Cuatro hombres y una mujer. La mamá de tres es mexicana; del otro la mamá es francesa, y de la otra la mamá es alemana. En la casa, eso sí, siempre hablamos español.

-¿Cuantas veces se casó?

-¿Casarme o vivir con…?

-Da lo mismo…

-Como buen chileno ya no llevo la cuenta. Madres hay tres. Pero viví con una mujer diez años y no tuve hijos, serian cuatro. Quizás cuatro o cinco, o cinco o seis, no sé.

-¿Ahora está con alguien?
-Ahora estoy separado. Tengo una amiga…claro que no todos los días.  Uno a mi edad, tengo sesenta y dos años, ya no puede coger todos los días; pero con una vez cada quince días me conformo. Y después conversación y esas cosas. Ya no puedo tres veces diarias o cosas así, ya no puedo.

-¿Usted es un romántico o un seductor?

-Yo siempre decía, como me sentía muy mal pero tenia buen físico, que era como un sapo viviendo dentro de un príncipe. Ahora me siento como un príncipe viviendo dentro de un sapo. A los sesenta y dos años no te puedes acercar a una mujer y seducirla así no mas, porque ya no tienes como. Además, el funcionamiento sexual no es delirante. Ya ves a las mujeres como seres y te interesa su espíritu. Claro que también te interesa su cuerpo, como de costumbre. Pero ya desconfías, porque se pueden acercar a ti para que les soluciones la vida económica. A esta edad, uno es el papá de la mujer, es un Edipo, ya no es normal. Ya nada es gratis. Uno tiene que responder. Uno ve a una mujer y calcula cuanto le va a costar, y ahí decide si quiere meterse o no. Yo tengo amigas de treinta, e inmediatamente quieren que les haga un niño. Porque una mujer de treinta que se mete con un caballero de sesenta, es porque no ha realizado realmente su vida. Tienen un complejo de Edipo que no han solucionado, sienten que la vida se les va y buscan un papá que les solucione todo. Pero después viene el príncipe azul y te la lleva. En la lucha por la mujer, uno puede vencer todo menos la juventud. No se puede con las hormonas; aparece un joven, les da la locura, y uno no puede hacer nada. Te vencen; cualquier muchacho te vence. Entonces uno ya esta mas humilde.

-¿Le ha costado aceptarlo?

-Las primeras veces me ha dolido. Pero después no, uno se contenta con lo que le den.

-¿No siente celos?

-No. Uno da las gracias por lo que dura. Una mujer tendría que estar loca para meterse y sacrificar su juventud por un caballero de mas de sesenta. Y uno lo sabe. Ya no puede ser seductor.

-¿Y el amor a usted se le da en historias cortas o hay un gran amor?

-Uno, a medida que progresa, encuentra su alma. El alma se encuentra en los sueños cuando tienes unos profundos amores con una mujer desconocida, que es el alma. Cuando has solucionado tus problemas con esa mujer, luego la puedes encontrar fuera, y sin embargo ya no puedes porque pasó el tiempo, ya es demasiado tarde.

-¿Tanto demora uno en enamorarse del alma?

-Mi padre a los sesenta años se enamoró por primera vez, de una mujer de cuarenta. Ahora tiene noventa y un matrimonio que el dice feliz. Además que a los setenta lo pillaron engañando. El amor… ¿Qué es el amor? El amor tiene diferentes capas. Hay diferentes clases de amor, y el amor final, es el amor divino, que pasa por el amor consciente, ese amor en el que uno esta feliz solo por la existencia del otro.

Alejandro Amenabar

In cine, Ocean Drive Espanol on December 29, 2010 at 1:16 am

Alejandro Amenábar ha sido descrito como “el niño genio” del cine español, y después del éxito de su tercera película, “Mar Adentro”, que obtuvo el premio del jurado en Venecia y está ahora representando a España en la carrera por el Oscar, no quedan dudas de que el apodo esta bien merecido. El director, que antes dirigió a Penelope Cruz en “Abre Tus Ojos” y a Nicole Kidman en “The Others”, visitó recientemente Nueva York para promocionar su último filme y ahí, en una suite del Regency Hotel conversó con Ocean Drive en Español.

A los 32 años, lleva el pelo cortado casi al rape y se le adivina una malvenida calvicie, sus ojos oscuros son pequeños e inquietos, y, al menos en un principio, habla desviando la mirada, como si estuviera solo. Aunque no es un hombre cálido, es amable, y no pasa mucho rato antes de que uno se dé cuenta que su frialdad, si puede llamarse así, es más por timidez que por antipatía hacia la prensa. ¿Quién podría culparlo? En las últimas semanas su nombre está en todas partes, no solo por los triunfos de “Mar Adentro”- incluyendo varios premios para su protagonista, Javier Bardem- sino también por las entrevistas que concedió a dos revistas gay españolas donde reconoció oficialmente su homosexualidad. “Espero que no llegue el día en que no pueda mirar al mundo porque el mundo me está mirando a mí”, es su único comentario al respecto. El prefiere hablar de su verdadera pasión, el cine, y es en esas aguas donde se siente más cómodo.

“Mar Adentro” es una película simple y complicada a la vez. Simple, porque habla de esos eternos temas que son el amor, la vida y la muerte, y complicada porque los trata a través del caso de Ramón Sanpedro, un marino gallego cuadrapléjico que se convirtió en la bandera de lucha entre quienes favorecen la Eutanasia en España. Sanpedro, encarnado en la película por Bardem, puede haber tenido paralizadas todas sus extremidades y su vida puede haber estado prisionera de una cama de enfermo, pero su mente, su bendita mente, seguía vigorosamente en pie. Su sentido del humor, su dignidad y su nostálgico romanticismo, que hizo que más de una mujer se enamorara de él, están presentes en la película. Y eso, su humanidad, es lo que hizo que Amenábar se interesara en su historia. En una de las escenas más comentadas de la película, Sanpedro salta por la ventana, vuela sobre colinas y praderas y aterriza junto al mar y la mujer que ama. Es una secuencia emotiva y excitante que, según el director, se parece al salto que cualquier espectador da frente a la pantalla. “El momento en que decidí contar la historia, fue cuando me hablaron del Ramón intimo, la persona. Lo conocía desde hacia años a través de la televisión, me había gustado mucho su tono de voz, la expresión de su cara. Luego leí su libro y me pareció que estaba muy bien escrito en lo poético y en su pensamiento”, dice el director, “ Pero fue su humanidad lo que me convenció de hacer la película; cuando me hablaron de su capacidad para seducir y de su sentido del humor”

-¿Antes de filmar esta película, tenias una clara posición sobre la eutanasia?

-La muerte siempre me ha interesado, y aunque no creo que me haya obsesionado, es algo con lo que he aprendido a convivir con los años. La verdad es que no tenia una idea concreta sobre la eutanasia y no creo haber hecho una transformación interior muy fuerte sobre el tema después de la filmación de la película. Tiene que haber habido algo, sin embargo, que me conectaba con Ramón. Me fue muy fácil meterme en su situación y su impotencia. Hoy por ejemplo pienso que, si estuviera en una situación parecida, probablemente saldría adelante y lucharía por superarlo. Pero la pregunta clave que se acaba planteando en esta historia, es si somos o no libres para decidir sobre nuestras vidas y de que depende eso, de algo sobrenatural, o la resistencia de los demás…Esa es la pregunta.

-¿Cuál es tu respuesta?
–La película esta a favor de la libertad. Claro que hay una gran responsabilidad cuando estas tocando un tema tan delicado como este, y sobre todo cuando te documentas y conoces a tretrapléjicos y a gente de carne y hueso que enfrenta estas interrogantes día a día. No quería que la película se convirtiera en un insulto ni un azote para ellos, una manera de terminar de deprimir a alguien que acaba de tener un accidente y que tiene que luchar por salir adelante. Quería que la película mostrara y respetara las dos vías.

-¿Que tiene este filme en común con el resto de tus películas?

-En España se ha señalado mucho el tema recurrente de la muerte, y es probable que esté ahí. Pero no es la muerte la que me interesa tanto, sino como los individuos se relacionan con ella, con la idea de la pérdida, y las relaciones entre las personas. En esta película nos dimos cuenta que mientras más hablábamos de la muerte, más hablábamos de la vida.

-Considerando el éxito que has tenido en tan poco tiempo ¿Sientes la presión de responder a las expectativas que muchos se han hecho sobre ti?

-Hay una presión, pero nunca debe convertirse en vértigo o miedo. La presión que yo siento es la que me pongo a mí mismo como espectador. Lo que más me gusta es ver películas, entonces el ejercicio que hago al final de un proyecto, es pensar en el próximo en términos de cual seria el filme que me gustaría ver en dos años. Así me pongo a pensar en la siguiente historia. Ese es el único compromiso que me hago, que es en parte con los espectadores, pero más que nada conmigo mismo. Lamentablemente, cuando veo mis películas terminadas después de dos años de trabajo, no siento nada.

-¿Te desligas completamente?

-Completamente, pero es en parte porque no me puedo separar de la película, entonces veo planos, veo fallas, pero nunca ‘siento’ la película.

-¿Cuales son tus influencias cinematográficas?

-Yo he aprendido mucho del cine americano, y en mi caso los tres directores que me hicieron admirar este oficio fueron Stanley Kubrick, Alfred Hitchcock y Steven Spielberg. Para mí son tres pilares, cada uno con su propia forma de abordar una película. En el caso de Hitchcock, es a través del suspenso pero también de un ejercicio casi matemático de los ingredientes y el logro de un objetivo. En Kubrick admiro la búsqueda de la simplicidad, de la mejor manera de contar una historia, que es algo que le da mucha fuerza a las películas. Y en el caso de Spielberg, me gusta la conexión emocional y sicológica que mantiene con el espectador.

-¿Cómo te sientes frente a tu flirteo con Hollywood?

-Es siempre una experiencia muy estimulante, y en el caso de “The Others” creo que fue el viaje perfecto para todos nosotros.

-¿Por que?

-Porque nosotros aprovechamos de Hollywood el talento de Nicole (Kidman), el apoyo de Tom (Cruise), y la fuerza de Miramax como distribuidores, y yo creo que ellos acabaron participando en un proyecto con personalidad. Hubo un cruce de fuerzas que me pareció muy interesante. Digamos que a Hollywood lo veo con respeto y admiración en muchos casos, y con temor en otros. Cuando ves la experiencia de directores que han dado el salto a Norteamérica y han vuelto absolutamente frustrados, ahí es cuando te das cuenta que es más importante que nunca pensar en que es lo que te motiva de trabajar en el cine.

-¿Y que es lo que te motiva a ti?

-Como te decía, es buscar ese viaje especial para los telespectadores, no mi propio viaje a Hollywood o a Nueva York.

-¿Es posible encontrar esa satisfacción en Hollywood, o para ti es mejor quedarte en Europa?

-Yo creo que es posible hacerlo en Hollywood. Ahí, además, lo que siempre hay es presupuesto y esa es una bendición para un director en una jornada de rodaje.

-Con una película sobre la eutanasia y tu salida del closet sobre tu homosexualidad, pareciera que estás pasando por un momento de manifiestos políticos ¿Es asi?

-No. Con “Mar Adentro” nunca pretendí hacer una película de denuncia para cambiar leyes o cosas de ese estilo. Pero como todo en la vida, frente a este tema también necesitas posicionarte y decantarte. Respecto a mi homosexualidad, yo ya había hecho unas declaraciones hace dos años que pasaron sin gran escándalo. El tema no es noticia. Siempre me ha gustado llevar mi vida con discreción, pero bueno, en un periodo de promoción como el que hubo en España hace algún tiempo, hubo una serie de entrevistas que abordaron el asunto y no iba a echarme atrás. Pero si me preocupaba la manipulación de la información y como se pueden mezclar las cosas.

-¿Cómo así?

-Por un lado soy muy cerrado y muy cuidadoso con mi vida privada, pero por el otro entiendo que no hay por que ocultar o silenciarse frente a una tema como ese.

-¿Estas sorprendido con la reacción?

-Sí, la verdad es que no esperaba tanto. Lo que siempre intento es que se hable de mis películas. Me encanta cuando la gente habla de mis filmes y no sabe quien soy yo o no conoce mi cara. Lo bueno, es que se ha estrenado la película y ahora de lo que se habla es de eso y no de mi vida privada.

-En España dijiste, hablando del tema, que te asustaba perder tu privacidad. ¿Es inevitable a medida que te haces más conocido?

-Me preocuparía que llegara el día en que no pudiera salir a la calle a mirar al mundo, porque es el mundo el que me mira a mí. Es curioso. Supongo que los artistas aprenden a vivir con ello, dependiendo de su grado de popularidad. El otro día me encontré con Alejandro Saenz, que acaba de exhibir una muestra con fotos que ha tomado desde las ventanas de los hoteles o de los coches. El me decía que así era como veía el mundo, a través de las ventanas. Era su única salida.

2004, Ocean Drive en Espanol

Diane Kruger

In actores, cine on December 12, 2010 at 9:33 pm

Diane Kruger es el rostro del nuevo perfume de Calvin Klein “Beauty”, y Francisco Costa, Director Creativo de la marca, tratando de explicar por qué la había elegido, dijo que la actriz tenia “esa cualidad alemana que no es arrogancia, sino una profunda seguridad en sí misma”.

Observando a la Kruger sentada en un salón del Crosby Hotel en el SoHo de Nueva York, es fácil entender de qué habla el diseñador. Rubia, de intensos ojos claros, con un rostro de perfecta simetría coronado por dos pómulos tan altos y firmes como los Alpes, la actriz exuda el tipo de confianza que, supone uno, solo se adquiere trabajando como modelo desde la adolescencia y luego viajando a Hollywood para compartir la pantalla con Brad Pitt u Orlando Bloom, bajo la dirección de genios como Wolfgang Petersen o Quentin Tarantino.

Este es el tipo de mujer que, es fácil imaginar, arranca halagos en todas partes, considera la vanidad un derecho humano fundamental, y a la que nadie, nunca, en ningún lugar, se atrevería a cerrarle una puerta.

Y sin embargo, déjela hablar y se llevará una sorpresa. Su belleza viene acompañada no solo de inteligencia y calidez, sino también de una saludable dosis  de inseguridad que, curiosamente, la hace mas real y por lo tanto aun mas fuerte.

“No quiero transmitir una imagen de fría e impecable belleza desde un billboard”, dijo en Nueva York frente a un grupo de periodistas invitados por Calvin Klein para el lanzamiento del perfume, “No soy esa mujer ni me interesa llegar a serlo”.

Si esa era su intención, su carrera, al menos en Hollywood, le jugó una mala pasada: su gran salto al cine americano fue en “Troya”, donde interpretó a Helena, la mujer que según la leyenda fue la encarnación de la perfección femenina de la antigüedad. El rol le acarreó mil portadas y la inevitable comparación con otra célebre alemana seductora de Hollywood, Marlene Dietrich; comparación que ella rechaza aunque la diva de los 30’s y 40’s sirvió de inspiración para su rol como Bridget von Hammersmark en “Inglorious Bastards”.

El próximo año aparecerá junto a Liam Neeson en “Unknown White Male”, y luego rodará “Special Forces” junto a Djimon Hounsou, dirigida por Stpehane Rybojad.

Cuando se trata de prensa, los actores americanos son a menudo muy distintos de los europeos. Tom Cruise se rodea de publicistas y relaciones públicos, exige veto sobre fotógrafos y escritores, y aun así no dice nada. Javier Bardem o Hugh Grant prefieren en cambio conceder sus entrevistas a solas, hablan de lo que le pregunten- y a veces de lo que no le preguntan también- y no tienen problemas en dar una opinión que, para horror de Hollywood, pueda herir la sensibilidad de algún “segmento del mercado”.

La Kruger pertenece definitivamente a este segundo grupo, y no importa si habla de perfumes, su carrera o su vida personal, todo está filtrado por una honestidad tan refrescante como escasa.

“Cuando comencé mi carrera de modelo, Kate Moss estaba colaborando con Calvin Klein, y esas imágenes capturaron perfectamente la esencia de esos tiempos”, dice, “Una de las cosas que me gusta de la marca, y que me llevó a aceptar la propuesta de ser rostro para su perfume, es que no interpreta a solo un tipo de mujer. Yo no tengo nada que ver con Kate o Eva Mendes, que son muy sexies. Créanme; si yo me lanzara desnuda sobre un sofá como hizo Kate en su oportunidad, nadie pensaría que es una imagen impactante. Lo que si tenemos todas en común, es la confianza en nosotras mismas.”.

-¿Qué aportas tu a la marca?

-Ya no soy una modelo ni estoy interesada en perseguir un ideal imposible de perfección y juventud. Lo que quiero transmitir es cierta vulnerabilidad, como la que tendría una amiga o una vecina. No me molesta revelar mis imperfecciones. Por supuesto en las fotos de la campaña me han hecho lucir muy bien, pero lo importante es que también expresan emoción; son el retrato de una mujer real con la que es posible identificarse. En lo personal, nunca he comprado un perfume porque me parezca que la chica de los póster se ve ‘cool’. Es una reacción mas emocional, mas personal…Creo que eso es lo que estoy entregando en esta campaña, una sensibilidad mas madura y europea.

-Hay gente que piensa que con su relación con las marcas y los estilistas, las actrices de Hollywood han perdido su personalidad a la hora de vestirse. ¿Qué te parece a ti?

-Creo que una verdadera mujer puede traer mas vida y carácter a un vestido de couture que una modelo de 16 años en la pasarela o una revista. Una actriz como Demi Moore, por ejemplo, es mucho mas interesante que cualquier modelo. El trabajo de los estilistas a veces va demasiado lejos y deja a las estrellas viéndose todas iguales, con el mismo tipo de vestidos, las mismas joyas…Hay casos en que lo entiendo, porque no todas las actrices tienen un sentido innato del estilo ni se sienten completamente seguras a la hora de elegir un vestido. ¿Qué pueden hacer? Pero este es un fenómeno creado por los medios; en el minuto que pones el pie en la alfombra roja, los blogs, la Internet y las revistas publican tu foto para juicio público y todos tienen una opinión.

-¿Cómo lo haces en tu caso?

-Vengo del mundo de la moda, así que no siento la necesidad de contratar un estilista ni me importa si aparezco o no en la lista de las mejor o peor vestidas en un evento.  La moda es diversión y una expresión de la personalidad, así que ¿quién puede decirme lo que está bien o mal? La verdad es que no me interesa. Una de las cosas que me gusta del trabajo de Francisco (Costa) es su falta de artificio, especialmente en el mundo de Hollywood donde vivo, donde hay mucha gente que piensa que mientras mas extravagante sea su vestido, mientras mas controversia despierten, mas famosos se harán. Me encanta que una marca americana diga que menos es mas. Hay una pureza, simplicidad y elegancia en el trabajo de Francisco que se parece mucho a lo que aspiro en mi propio estilo.

-¿Cuáles son tus ambiciones respecto a tu carrera en Hollywood?

-Mi carrera está recién comenzando. Llevo ocho años, lo que es muy poco en la carrera de un actor. Me gustaría poder elegir mas y mejores roles en el futuro, pero mi verdadera meta va mucho mas allá.

-¿Como así?

-Cuando cumplí 30 años me di cuenta del poco conocimiento que tenia en general, y fue un llamado de atención para mí. En mi juventud siempre pensé que sabia muchísimo; había viajado, hablaba muchas lenguas, había conocido a gente relacionada con la política y cultura, y me sentía muy inteligente. Pero de pronto me di cuenta que no sabia nada, que nunca había preguntado lo suficiente, y si lo había hecho había preguntado las preguntas incorrectas. Por eso mi meta, a los 30,  fue mejorar en ese sentido y no seguir siendo tan intelectualmente vacía en el futuro. Quiero comprender como funciona el mundo.

-¿Hay alguna causa que te preocupe en especial?

-Como te dije , tengo que educarme bien a mi misma antes de contestar esa pregunta. No puedo pretender mostrarme a mi misma como una activista humanitaria, por ejemplo, si no entiendo de qué estamos hablando. En el último tiempo he tratado de vivir una vida mas verde- vendí mi auto, estoy instalando paneles solares en mi casa-, pero cuando se trata de causas no soy Angelina Jolie. Lo que ella ha hecho es increíble pero también muy genuino, porque exige tiempo, voluntad y recursos económicos. No creo que se trate simplemente de dar dinero a causas benéficas si una no sabe qué esta realmente haciendo.

-Muchas veces te han comparado con Marlene Dietrich…

-Yo jamás podría ser una mujer como ella, tan fabulosa, fría y segura de si misma. Tenia un verdadero je ne sais quoi.

-¿Crees que para una actriz es mas fácil envejecer en el cine europeo que el norteamericano?

-Hmm, no necesariamente.

-¿El paso de los años tiene alguna importancia en tu carrera, en como tomas tus decisiones profesionales?

-No, la verdad es que no. Nadie quiere envejecer, a todos nos gustaría seguir siendo jóvenes para siempre, pero me parece que hay un tiempo para todo. Yo trabajo desde que tengo 16 años, y hubo un momento para ser joven y estúpida, y otro para enfocarse en el trabajo y preocuparse de la carrera con mucha seriedad.

Pero mi verdadera intención es no perder ni un solo minuto de mi vida como mujer.  No quiero despertar un día en la mañana, ya madura, con diez premios Oscar sobre la chimenea pero sin una pareja ni un hijo a mi lado.  No quiero ser esa actriz famosa, vieja y amargada; de verdad no deseo ser esa persona. Si mi carrera de pronto desapareciera, no quedaría destrozada. Estaría muy contenta quedándome en mi casa con mi pareja y mis hijos. Por eso, la juventud no es algo que realmente me preocupe.

(15 Minutos con) Antonio Banderas

In actores, cine on October 3, 2010 at 1:21 am

“Antonio está atrasado, pero no te preocupes que te recibe enseguida”, anunció educadamente una relacionadora pública que probablemente se había pasado el día entero dando explicaciones como esta. “La tuya es la sexta y última entrevista”, agregó después en un tono que, contrario a la evidencia, hacia pensar que estas eran buenas noticias. “Y una cosa más…los 20 minutos de los que habíamos hablado, creo que van a ser un poco mas cortitos”.

Antonio Banderas, era fácil suponer, iba a estar agotado para cuando comenzaran nuestros 15 minutos.

El actor malagueño había llegado a Nueva York hacia unos días para inaugurar un ciclo de cine neo-realista español en el Instituto Cervantes, exhibir una serie de fotografías captadas por él mismo, y- la razón de nuestro encuentro- promocionar su nuevo perfume,“The Secret”, una fragancia que según las notas de prensa entregadas por sus publicistas refleja “el misterio, la elegancia y la masculinidad mas íntima de Antonio Banderas”.

Secretos a Banderas deben quedarle pocos. Como el “latin lover” más célebre del Hollywood de los 90’s, el actor fue despojado ferozmente y desde un principio de buena parte de su privacidad. De su romance y apasionado matrimonio con Melanie Griffith a su régimen de ejercicios, todo sobre él parece haber sido dicho y publicado. Que una de sus películas favoritas es “Ciudadano Kane’, que es un padre ejemplar, que se lleva mejor con los gatos que con los perros, que su plato favorito es la paella, que llegó a Hollywood sin hablar una palabra de inglés…cada detalle de su existencia cocinado y aderezado en una sala de redacción, para  luego ser servido como un festín para el consumo de un público que, la mayor parte de las veces, ha estado más atento a los labios, los ojos y el pelo de Antonio, que a cualquier cosa que pudiera decirse de él. Es la maldición de la belleza, suponemos, un aspecto al que él quita toda importancia pero que mas de una ventaja le ha acarreado en su carrera.

¿De qué hablar con Banderas en quince minutos? ¿de cine? ¿de perfumes? ¿de ‘La Piel que Habito’, la nueva película que rodará con Almodóvar? ¿ de su trabajo con UNICEF? ¿de las inevitables lecciones que debe haber aprendido un hombre que, en cuestión de días, cumplirá 50?

“Antonio está listo, por aquí por favor”, informó la relacionadora publica, y con paso apurado me llevó hasta un rincón del Instituto Cervantes donde la estrella esperaba sentada en un sillón de cuero rojo y, como telón de fondo, una serie de perfumes perfectamente ordenados a su lado.

-Sé que no tenemos mucho  tiempo…

-Así es, pero trataré de hablar lo más rápido posible y darte la mayor cantidad de información- dijo sonriendo.

Llevaba puestos unos jeans y una camiseta blanca. Su pelo estaba algo desordenado; y aunque cuando le pregunté me dijo que no estaba cansado, que su vida siempre tenia ese ritmo, sus ojos parecían decir lo contrario.

Y entonces comenzó a correr el reloj.

-¿Por qué te interesó organizar este ciclo de cine español?

-Cuando llegué a los Estados Unidos por primera vez el 94, me di cuenta que el cine español era uno de los grandes desconocidos en este país. Yo hablaba de películas neo realistas españolas, y nadie conocía nada. Se conocía muy bien el cine francés, el italiano, pero no el español y eso quedó como una constante en mi cabeza. Hace casi dos años me nombraron consejero del Instituto Cervantes y les dije que iba a poner ese titulo en valor, aprovechar la oportunidad que me estaban dando, y no solo poner mi nombre en los programas. Me puse a pensar, y decidí que era el momento de juntar estas películas, lavarles la cara, ponerle subtítulos y exhibirlas en los 72 institutos Cervantes en todo el mundo.

-¿Por qué te parece importante el tema?

-Porque son peldaños perdidos. Para entender el cine español actual hay que ver películas como “Sur” o “Bienvenido Mr. Marshall”. Son los pilares en los que se asientan gente como Almodóvar y otros. Hay que ver a Buñuel, por ejemplo, para entender el cine actual. Se había producido un vacío.

-Ahora estás listo para empezar a rodar nuevamente con Almodóvar…

-Así es. Comenzamos el 10 de agosto. Es una película de terror, fuerte, pero no puedo decir más porque Pedro me ha tiranizado y no quiere que hable del filme,

-¿En lo personal, qué significa para ti volver a trabajar con él?

-Va a ser muy emocionante. Son veintiún años en los que a él le han pasado muchas cosas y a mi también. Hicimos cinco películas juntos en los ochentas, fueron años prodigiosos de creación y de cultura dentro de la cinematografía española, y volver ahora maduros a enfrentarnos en un set y crear, es una aventura fenomenal.

-¿Por qué no sucedió antes?

-Porque él no me ha requerido y porque yo no he ido a buscarlo. Pero eso es algo que ni siquiera me lo planteo. Cada uno ha seguido caminos distintos, hasta que él me llamó y me dijo que había llegado el momento de que volviéramos a trabajar juntos.

-¿Tuvieron relación, contacto, durante estos 21 años?

-Si, si, si…Nos hemos visto. El primer Oscar se lo di yo, ha estado comiendo en casa, hemos estado juntos con Penélope, cuando voy a Madrid lo he visto, el me ha visitado en Málaga…pero nunca he dicho, “Pedro, llámame”, ni él me ha dicho, “Antonio, ven”.

-¿Recuerdas cómo lo conociste?

-¿A Pedro? Uf…Lo conocí una tarde, cuando yo estaba trabajando en el Teatro Nacional en España en una obra que se llama “la Hija del Aire”.

-¿Qué edad tenias?

-19 años. Yo estaba sentado en una mesa con otros actores, y él llegó porque era amigo de algunos de ellos. Llevaba un maletín rojo, recuerdo, y un bigote. Se me quedó mirando y me dijo, “tu deberías hacer cine, porque tienes una cara muy buena para los dramas románticos”.

-¿Sabias quién era?

-No. Le pregunté a alguien, y me dijeron ‘es un tipo que ha hecho una película que se llama ‘Pepi, Lucy, Bom y Otras Chicas del Montón’ y que no va a hacer nunca otra’.

-Visionario el comentario…

-Claro, no le acertaron. Pero el mundo está lleno de cínicos, ¿sabes?, profetas de la nada.

-¿Y qué pasó entonces?

-Unos días después vino al teatro con Imanol Arias, un actor amigo, vio la obra y me ofreció un papel. ‘¿Quieres hacer cine?’, me preguntó, y yo le dije que nunca lo había hecho. Me dijo que no importaba, que me había visto en el escenario y que estaba seguro que lo haría bien. Ahí hice “Laberinto..”, después surgió “Matador”…

-¿Qué pensaste cuando leíste el guión de ‘Laberinto de Pasiones’?

-Lo encontré una locura.

-¿Te asustó? ¿Tuviste dudas de si aceptarlo?

-“Laberinto…”  no tanto. El que me asustó un poco fue el de “La Ley del Deseo”. Cuando lo leí dije ‘Wow, con esto mi madre me va a matar’.

-Pero no te mató…

-No me mató, fue ella la que casi se muere. Pero con Pedro el trabajo siempre es así, difícil, casi doloroso, porque uno  lleva una serie de principios por la vida que parecen irrompibles y de pronto llega alguien que te sacude el suelo que estás pisando. Eso produce a veces inseguridad. Pero trabajar con él me abrió mucho los ojos respecto a no tener prejuicios para enfrentar una obra de arte. Hay que ir muy limpio, sin ningún tipo de problemas, sobre todo morales. Además pasó una cosa muy curiosa cuando hicimos “La Ley del Deseo” que me terminó de convencer de que estábamos en la línea correcta.

-¿Qué pasó?

-La película causó mucha controversia porque mostraba en forma explícita en la pantalla la relación entre estos dos chicos homosexuales. Sin embargo, nadie reparó en que mi personaje a mitad de la película mataba a otro. No hubo ninguna polémica al respecto, como si matar estuviera bien visto desde un punto de vista moral cinematográfico, pero tener una relación con una persona del mismo sexo no. Y eso ya terminó de romper totalmente mis miedos. Dije, ‘bienvenido al mundo de la hipocresía’.

-Acabas de terminar de rodar con Woody Allen también…

-Si, pero lo que he hecho con él es un personaje muy pequeño. Quería trabajar con él, me apetecía conocerle personalmente…

-¿No te sentiste desilusionado, como ocurre a veces cuando uno conoce a los que admira?

-No; fue exactamente lo que esperaba. Un intelectual, tímido, maravilloso…Yo el año 85 llevaba siempre una camiseta con su cara, y ahora luce igual que esa imagen, con su gorrito y las gafas. También hice un papel pequeñito con Soderbergh  por la misma razón, quería trabajar con ambos y lo he  pasado muy bien con ellos. Quizás en el futuro me den mas responsabilidad.

-¿Cómo eliges o buscas tus papeles?

-Muy relajadamente, sin ansiedades de ningún tipo. Estoy generando además mi propio trabajo; acabo de firmar un acuerdo de cinco años con una productora de Madrid, quiero dirigir de nuevo, y además tengo mi compañía de animación en Granada donde ya estamos en la mitad de una producción. En teatro probablemente haré algo a fines del 2011.

-¿Tus ambiciones como hombre y actor son hoy día muy distintas a las que tenias hace veinte años?

-No. A mi lo que no me gusta es el concepto de carrera.

-¿Por qué no?

-Porque te ata mucho. Empiezas a sentir en que no puedes hacer esto o lo otro por lo que vaya a pensar la gente. Te pones a pensar en estrategias, en peldaños…No me interesa. Yo me reconozco como uno de esos cómicos antiguos que iban en las compañías de repertorio, que en la mañana hacían Alfonso Opazo y por la noche Shakespeare. Es mas divertido y relajado.

-Hace un tiempo entrevisté a Javier Bardem, y me dijo que sin ti su carrera y la de Penélope Cruz en el cine internacional habrian sido imposibles…

-Javier es un buen amigo…

-¿Ha habido un costo por ser el primero?

-Eso es algo que no me lo quiero ni plantear. Esta carrera es de absoluto presente. Uno siempre está atento a lo último que ha hecho, así que no me veo ligado al pasado ni a ninguna de esas cosas. Es la profesión del día a día. Yo nunca pensé que iba a llegar donde llegué en los Estados Unidos. Estoy encantado de las cosas que me han pasado a nivel personal y profesional, pero tengo la sensación de que estoy empezando, de que estoy en la mitad de un camino y que me quedan muchas cosas por contar.

-Durante décadas todo el mundo ha hablado inevitablemente de tu atractivo físico, que ha sido parte importante de tu éxito. ¿cómo enfrentas el paso el tiempo, el envejecimiento?

-Hombre, lo llevo muy bien. Voy a cumplir cincuenta años, estoy encantado y no volvería un paso atrás. Si me dijeran que puedo volver a los 25, diría no, para nada.

-¿No hay vanidad entonces?

-No. Pero quien sabe, a lo mejor mañana me da una crisis.

Elsa Pataky

In actores, cine, Ocean Drive Espanol, Uncategorized on May 18, 2010 at 3:48 pm

Mezcle el encanto de Julia Roberts, el sex-appeal de Cameron Díaz y la pesada fama que carga Lindsay Lohan a todas partes, y tendrá una idea del lugar que Elsa Pataky ocupa en el corazón de los españoles. En un país donde la celebridad se devora como un festín, esta bellísima actriz de pelo color miel y ojos intensamente azules es el plato favorito de Algeciras a Gijón, un dudoso estatus que ha aumentado considerablemente desde que, hace casi tres años, se convirtió en la novia oficial del actor Adrien Brody.
Pero tanta fama, como sucede a menudo, tiene también sus desventajas. “Algunos directores me han confesado que me tenían catalogada como chica de revista”, confesó Elsa hace poco en una entrevista con “El País”, “ Sé que mucha gente lo piensa y eso me parte el corazón”.
Pues bien, las cosas han cambiado últimamente con el estreno de sus dos nuevos proyectos cinematográficos, “Máncora’, un drama dirigido por el peruano Ricardo de Montreuil que fue recibido con halagos y aplausos en el festival de Sundance, y “Santos”, una cinta de ciencia ficción del chileno Nicolás López donde la actriz interpreta a “la chica viento’. Son dos roles diametralmente opuestos, que, espera Elsa, demuestran su rango dramático y le permitirán dejar atrás ese huracán de fotos de paparazzi, sospechas de cirugía plástica, chismes sentimentales, desnudos robados a la distancia y frivolidades varias que en España lleva el irónico nombre de “revistas del corazón”.
“Mi rol en ‘Máncora’ es muy distinto a aquellos en que la gente está acostumbrada a verme. Aquí no hago de niña guapa en absoluto. Todo lo contrario, estoy al natural todo el tiempo, mas gordita, mas real”.
La relación de Elsa con su propia belleza ha sido siempre ambigua.
“Tendría unos 12 años cuando los chicos empezaron a dejarme notitas diciéndome que era muy mona, que estaban locos por mí”, contó en una ocasión, “ Y me lo creí, me puse chulita, me crecí. Pero mis amigas me pusieron en mi sitio. Me dejaron de lado, completamente sola. Fue muy duro, me di cuenta de que gustar es agradable, pero hay otras cosas mucho más importantes. Aprendí la lección”.
Aun en medio de una sesión de fotos como la que acompaña esta entrevista, mientras un maquillador retoca sus labios, una peluquera convierte su melena en perfectamente descuidados rizos, y dos estilistas buscan la ropa perfecta para cubrir- o descubrir- sus admirables curvas, Elsa mantiene una adorable espontaneidad y sencillez. De diva no hay un rastro. En cambio, se sienta frente al espejo y mientras un pequeño ejército se lanza a la inútil tarea de hacerla aun mas bonita, ella habla de la vida en la casa de campo que mantiene con Brody al norte de Nueva York.
“Trato de pasar la mayor cantidad de tiempo ahí, porque es un escape a este mundo de locura, de viajes, aviones, moda…Me gusta desconectarme de vez en cuando”, dice, “ahí me pongo las botas de campo, una camiseta, unos shorts y así me lo paso todo los días. Me encantan los animales, tengo cabritas pequeñas, gallinas y acaban de regalarme un caballo para mi cumpleaños”.
-¿Qué nombre le pusiste?
-‘Tyson’, porque le han mordido una oreja- dice riendo-. La gente me pregunta si acaso no me da miedo estar tan aislada, pero no me da miedo en absoluto. La soledad nunca me ha asustado. La verdad es que soy una mujer de muy pocos miedos.
-¿Encuentras soledad alguna vez en España o en Los Angeles?
-Muy poca. Mi carrera ha sido toda en España y ahí soy mucho mas conocida que en Los Angeles, donde puedo disfrutar de mas anonimato. En España hay siempre un paparazzi siguiéndome los pasos. Ahí la prensa es mucho mas feroz que en Estados Unidos…
-¿A qué lo atribuyes?
-Quizás la gente es mas curiosa, les encanta saber de la vida de los demás. Es una situación que ha ido en aumento, ahora mas revistas de famosos que de cultura o moda…
-¿Te producen curiosidad? ¿Lees lo que se escribe de ti?
-No, y saber que aparezco en ellas todo el tiempo me produce rechazo. Les digo a mis amigas, ‘ ¿Pero que haces tú leyendo eso?’, y ellas me dicen que las encuentran divertidas. ¡No son divertidas! Son horrorosas…Algunas están bien, porque, como hacían las antiguas, tratan de exaltar el glamour de las estrellas. Pero la mayoría trata de destruir tu imagen lo mas posible. Al principio me enfadaba, pero al final te acostumbras a que inventen historias ridículas sobre tí.
-¿Eso ha hecho que la gente tenga una imagen distorsionada de ti?
-Completamente distorsionada. La gente me ve en las revistas como una mujer siempre maquillada, vestida como princesa en alguna fiesta o première, cuando en realidad soy todo lo contrario. El mantener una imagen y estar siempre perfecta por si aparece un fotógrafo a la vuelta de la esquina, me parece una prisión. Si me fotografiaran en el campo, como soy de verdad, pensarían que me vuelto loca.
-Tu has dicho que la imagen de niña sexy que diste en un principio ha afectado tu carrera. ¿Te arrepientes?
-No, no me arrepiento, Tenia dos alternativas; o aprovechaba los papeles de chica guapa que me ofrecían por mi físico, o me quedaba sentada esperando a que llegara el papel de mi vida. Preferí tomar lo que me estaban ofreciendo y aprender mi oficio en el camino. Yo nunca he aparecido porque sí en las revistas, ha sido siempre para promocionar mi trabajo como actriz. Lo que pasa es que a veces tenia un papel muy pequeño, pero las revistas decidían dedicarme su portada. Eso hizo que me hiciera mucho mas conocida por las portadas que por mis películas.
- En ese sentido, ¿estas contenta de que los años vayan pasado y tu físico vaya quedando en segundo plano?
-Si. Vas madurando y es mas difícil que la gente te vea solo como una chica bonita. Creo que han comenzado a darse cuenta que este trabajo es muy duro, muy solo y acarrea muchos problemas. Cuando comienzan a enterarse de todas las puertas que se te han cerrado, todos los castings y audiciones donde te han dicho que no, de la cantidad de veces que has tenido que partir de cero, te ven de otra manera.
-Tu eras una estrella en España cuando decidiste comenzar todo de nuevo en Estados Unidos el 2003. ¿Por qué tomaste ese riesgo?
-Siempre me han gustado los retos. Me gusta luchar y no dejarme llevar por los éxitos que pueda haber tenido. Me interesaba aprender otros idiomas y probar en un mercado distinto, donde no estuviera encasillada como ocurría en España.
-El éxito de Penélope Cruz y Javier Bardem ha hecho que sea un buen momento para ser actor español en Hollywood…
-Así es. Ellos han demostrado que los españoles son grandes actores y que se puede confiar en ellos. Mi problema es que no tengo el físico que muchos esperan de una latina y no doy el tipo mediterráneo de Penélope. Cuando me enviaban a audiciones de roles latinos, los productores se reían…
-Mientras tu estás haciendo carrera en Hollywood, tu novio está en España, encarnando a un ícono español como el torero “Manolete’. ¿Se han ayudado mutuamente?
-Si, es una situación muy rara. Cuando nos conocimos, él ya estaba rodando “Manolete” y se había preparado muchísimo. Pero yo lo ayudé a descubrir muchos aspectos de lo que significa ser latino. El me ayuda a la hora de las audiciones, porque los españoles a veces nos dejamos llevar por nuestra pasión y eso no es lo que Hollywood está buscando. El me frena un poco, y yo le doy la pasión latina. Adrien es un gran actor y lo admiro muchísimo; me aconseja mas que yo a él, pero al final de cuentas los dos somos actores. Es muy duro conmigo, de hecho, pero es la única persona que tiene la confianza para decirme la verdad. Los demás me dicen ‘genial, genial’. El jamás me dice que estoy genial. Es muy duro y exigente con su trabajo, y exige lo mismo de los demás.
-Has dicho que la relación funciona porque él es distinto a la mayoría de los americanos, mas europeo. ¿Qué quieres decir con eso?
-A mi me gustan muchas cosas de Estados Unidos que no tenemos en Europa y viceversa, pero nuestra sensibilidad es distinta. Adrien ha tenido una educación europea, principalmente por su madre, que es Húngara, una fantástica fotógrafo que ha viajado mucho y que le ha dado una educación muy especial a su familia. Mi abuela también es Húngara, mi madre es Rumana, y creo que eso nos une.
-¿Cómo se las han arreglado para mantener cierta privacidad?
-Es difícil, porque aunque no hablemos, siguen publicando artículos y fotografías de nosotros. Creo que lo mejor es hablar de la relación en la forma mas natural posible sin meterse nunca en lo privado. Yo entiendo la curiosidad, pero pongo límites porque es mi vida privada y, como a todo el mundo, me gusta mantenerla privada.
-Acabas de estrenar en Europa “Giallo”, donde apareces junto a Adrien. ¿Cómo fue trabajar juntos?
-Estuvo muy bien, y sabia que seria así porque tenemos una forma de trabajar muy similar. Pero tampoco teníamos tantas secuencias juntos…La película es un thriller de horror de Dario Argento, y fue un papel muy duro porque mi personaje es torturado de principio a el fin.
-¿Es Adrien el que te tortura?
-Nooo…El es el detective que me salva. El quiso participar en la película y la produjo justamente porque quería estar ahí, para protegerme.

Ocean Drive Espanol, 2008

Candace Bushnell

In cine, Cosas, Elle Espana, Libros, moda, periodismo, TV on May 6, 2010 at 2:30 pm


Son las seis de la tarde en Nueva York, y Candace Bushnell, en falda corta beige con vuelos, camisa blanca y zapatos de altísimo taco de Christian Dior, acaba de terminar de pasear a su enorme mascota, una labradora negra llamada “Blue”, por las calles del West Village.  Candace es tan chic, que incluso la bolsita plástica que usa para recoger las meducencias que “Blue” deja en el la vereda durante el paseo se ve elegante en sus manicuradas manos. “El glamour no tiene nada que ver con el dinero o con tal o cual fiesta”, dice momentos después, sentada en la terraza de un pequeño restaurante, encendiendo el primero de sus cigarrillos “Merit” y ordenando una copa de Chardonnay. “El glamour es algo que se lleva adentro, depende de cómo vea uno las cosas. Para mí conversar con la señora que atiende el almacén o sacar a pasear a mi perro puede ser muy glamoroso”.

Candace sabe de qué esta hablando. Durante más de una década como escritora y periodista ha estado observando de cerca de ese sosfosticado grupo de banqueros, “dealers” de arte, modelos, socialites, diletantes, magnates y gigolós que hacen que Nueva York sea la ciudad mas glamorosa del mundo. Y entre fiestas, galas, inauguraciones, cócteles, desfiles de moda y premieres, esta mujer toma sus anotaciones cada noche tratando de descifrar los complicados códigos que rigen la vida social de la ciudad.

Hace algunos años, el “New York Observer” le encargó una columna sobre sexo y sociedad. Ella la llamó “Sex & The City”, y al poco tiempo se transformó en la Biblia para cualquiera que quisiera saber qué sucede, a la hora de la seducción, en las mesas del Four Seasons, las habitaciones del Hotel Mercer o los dormitorios de lofts de cinco millones de dólares en el SoHo.
“Sex & The City” tuvo tal éxito que luego se transformó en un libro , y poco después en la serie del mismo nombre protagonizada por Sarah Jessica Parker, uno de los programas de mayor sintonía de la cadena HBO. De paso, Candace se convirtió en una especie de gurõ para cierto tipo de mujeres. El tipo que sale con financistas de Wall Street o productores de Hollywood, que pasa sus veranos en los Hamptons, sus inviernos en Vail, que trabaja en relaciones públicas, galerías de arte o las oficinas de Condé Nast, y que no encuentra nada de malo gastar el dinero del arriendo en un par de sandalias de Manolo Blahnik o un corte de pelo con Frederic  Fekkai.

Aunque ella dice que lo suyo no es nada mas que ficción,  no son pocos los que creen ver en sus historias un “roman a clèf” sobre ciertos personajes de Nueva York.
La delgada, tediosa, malcriada y exigente princesa que es una de las protagonistas de su segundo libro, “Four Blondes”= Cuatro Rubias- estuvo inspirada, según muchos, en Marie Chantal de Grecia. Y Carolyn Bessette y John Kennedy fueron, según otros, los modelos en que basó su columna sobre el hombre mas codiciado de Nueva York y su esposa, una rubia obsesionada con su figura, rodeada de gays, y adicta a las drogas y pastillas que publicó en la revista “Manhattan File”.
Candace lo niega todo, y solo reconoce que “Mr. Big”, el atractivo y mujeriego magnate de “Sex & The City”, está inspirado en su ex novio, el ex editor de “Vogue” y “Talk” Ron Galotti.

Hasta hace poco no había muchas diferencias entre la Bushnell y Carrie Bradshaw, la columnista interpretada por Sarah Jessica Parker en la serie de televisión. Las dos eran solteras, las dos se paseaban por Nueva York buscando a veces amor y a veces sexo, y las dos compartían un envidiable closet lleno de extraordinarios y carísimos zapatos. Pero el 4 de Julio pasado, a los 43 años, Candace decidió dejar atrás las similitudes y, en una decisión que tomó a todos por sorpresa, contrajo matrimonio con el bailarín del New York City Ballet, Charles Askegard. “Es el fin de una era”, comentó a la prensa el escritor Jay McInerney, autor de “Bright Lights, Big City” y “Model Behaviour”, uno de los mejores amigos de la novia.
El matrimonio fue tan comentado en Nueva York como el de Liza Minelli o el de Catherine Zeta- Jones, y ocupó la portada de la sección “Estilos” de “The New York Times”, que publicó una foto de los novios en la playa: el alto, rubio y atlético, en un traje de lino blanco, sosteniendo a la novia, que corrió a sus brazos con flores en el pelo, un cigarrillo en la mano izquierda y un Martíni en la derecha.

Candace está ahora trabajando en su tercera novela, la historia de una modelo de treinta y tantos años que, gracias a un suculento contrato con una marca de ropa interior, ya no tiene que seguir seduciendo magnates para conseguir  una casa en los Hamptons.

-¿De quién fue la idea de “Sex & The City”?
-Me pidieron que lo hiciera y yo acepté. El editor me dijo que quería que escribiera sobre sexo y sociedad. No podía ser una columna solo sobre sexo; era para un periódico y no habría sido apropiado. Además había otro problema: mi amigo Bret Easton Ellis escribe muy buenas escenas graficas de sexo, pero las mías seguramente serian pésimas.

-¿Por qué?
-No soy buena para eso.

-¿Te intimidan?
-Lo mío son los diálogos, me interesa mas lo que la gente dice que lo que hace durante el sexo.

-¿Cuándo decidiste incorporar tus propias experiencias en la columna? Tu romance con Mr. Big, por ejemplo.
-En la primera columna, mi editor me hizo ir a un sex club que tenia un trapecio. ¡Fue horrible! Además, cuando uno escribe solo de sexo el material se acaba rápidamente.  Por eso empecé a pensar en otras ideas. Una cosa que sucede en Nueva York, es que 10 o 20 mujeres que se conocen entre ellas han salido a veces con el mismo hombre. Eso sucedió con Mr. Big. Las reuní a todas y hablamos de sus experiencias con él.

-¿Y él no se enojó?
-No, no había nada de que enojarse. Todas hablaron bien de él, todas buscaban un hombre que fuera  como él, y todas dijeron que con él habían tenido el mejor sexo de sus vidas. ¡Cómo iba a enojarse!

-¿Es raro ver tus experiencias dramatizadas en una serie de televisión?
-Bueno, en las dos primeras temporadas la serie estuvo muy cerca de lo que es el libro. En la primera, usaron incluso el mismo diálogo, cosas que sucedieron en la vida real, que continuaron en la columna, luego en el libro y finalmente en la serie. Era muy raro ver lo que me había pasado en la vida real en la pantalla.

-¿Hay cosas tuyas en el personaje de Sarah Jessica Parker?
-De hecho, si. Todavía hay gente que se me acerca y me lo comenta. Ella tiene algunos de mis manierismos, algo mío.

-¿Son amigas?
-No la veo mucho, pero cada vez que lo hago estoy feliz. Es una chica fantástica, pero ella está muy ocupada y yo también.

-Igual como Breat Easton Ellis fue el escritor icono de los 80’s, ya estás muy identificada con la mujer soltera de Nueva York en los 90’s. ¿Es difícil deshacerse de esa imagen y seguir adelante?
-Hmm, no lo sé. No creo…Siempre quise ser novelista, desde que tenia 8 años. Nunca quise hacer nada más. Estoy feliz de que me paguen por escribir, ese era mi sueño. Me siento muy afortunada de que “Sex &The City” haya sido tan exitosa y se haya convertido en un hit de la televisión, pero lo que quiero es escribir libros. Esa es mi pasión.

-En este nuevo libro estás escribiendo sobre uno de los personajes de “Four Blondes”, la modelo que se acuesta con tipos a cambio de sus casas en los Hamptons….
-Si, y esa es una idea que alguna gente  piensa que es increíble, pero en Nueva York es muy fácil caer en un juego como ese. Y a veces ese es el único medio que una mujer tiene para conseguir una casa de verano en los Hamptons.  En mi nueva novela, la modelo ya tiene su propia casa allí y no necesita seguir haciendo lo que hacia. Eso es algo que sucede en la vida real; uno se hace adulto y las cosas que hacía a los 20 ya no las hace a los 30.

-En tus libros a veces se muestra el sexo como un arma para conseguir lo que uno quiere. ¿Lo sientes así?
-Si, creo que es verdad en ciertos casos, pero no es una regla que se aplique a todo el mundo. Las mujeres en este país saben que el sexo es poder, pero la mayoría rechaza la idea. Personalmente, no soporto la idea de acostarme con alguien que no me atraiga. No puedo imaginar nada peor. Pero a otra gente no le importa. Muchos hombres, por ejemplo, pueden tener relaciones con alguien que no les interesa realmente.

-¿Entonces el sexo es diferente para hombres y mujeres?
-No, no creo. Hombres y mujeres hacen lo mismo. Lo peor que podría pasarme es que alguien se acostara conmigo porque piensa que tengo poder. Seria horroroso. Pero le sucede a muchos hombres…

-¿Alguna vez han tratado de seducirte solo porque eres famosa?
-Si ha sucedido, no me he dado cuenta. La gente en Nueva York coquetea todo el tiempo.

-Calvin Klein dijo hace años en una entrevista con Play Boy que no le importaba que alguien se le acercara porque era rico o famoso, porque siempre se iban con la satisfacción de haber tenido un sexo espectacular con él…
-Ohhh…Lo que pasa es que en Nueva York la gente es seductora por naturaleza, y siempre asumo que no significa nada. Es su forma de comportarse socialmente. La gente siempre te dice “I love you”, no importa si son amigos o apenas conocidos. Uno puede meterse en problemas si malentiende eso.

-Has pasado de se una escritora reconocida a convertirse en una celebridad. ¿Cómo te ha afectado?
-Bueno, créeme, me encantaría que mas gente me reconociera. Probablemente se apurarían mas con mi ropa en la lavandería. No es algo que me afecte. Es muy agradable ir a fiestas, que te fotografíen…es divertido. Pero no es algo que  cambie tu vida. Al final, tengo que levantarme todos los días igual que antes, sentarme en el computador y enfrentarme a mi misma.

-¿Te consideras exitosa?
-Si, pero me gustaría serlo más.

-¿Cómo?
-Me gustaría vender más libros y ganar más dinero. Si uno quiere escribir libros, tiene que saber que se trata de un negocio.

-¿Tienes eso en tu cabeza cuando estas escribiendo?
-Cada media hora cuento cuantas palabras llevo escritas, cuantas páginas he terminado. Y si escribo 500 palabras en media hora, me siento feliz, triunfante. Cuando revisaron los manuscritos de Tolstoi descubrieron unos números al lado de los párrafos y nadie sabia que eran. ¡Y eran la cuenta de cuantas palabras llevaba escritas! Gracias a Dios ahora lo hace el computador.
Hace 10 años no tenia un centavo, ni siquiera sé cómo sobreviví. La gente me decía, “por qué no consigues un verdadero trabajo”. Pero yo estaba decidida a ser escritora. Hay gente que piensa que en esta ciudad no se aceptan los fracasos, pero los verdaderos triunfadores en Nueva York son las personas que sobreviven los momentos que habrían quebrado a cualquier otra persona, en cualquier otro lugar. Esta es la mejor ciudad, la ciudad de los sueños, y si tienes éxito aquí la gente te aprecia mucho. Todo lo que yo quería era ser escritora. Si no pudiera escribir, me habría suicidado.

-Tu vienes de Texas…
-Nací en Connecticut, pero fui a la Universidad en Texas. Llegué a Nueva York cuando tenia 18 años.

-¿Cómo llegaste a conocer tanta gente en la ciudad?
-No sé. En Texas conocía a algunas personas que vivían en Nueva York, vine a visitarlos y ellos eran bastante “trendy”. Iban al “Studio 54”, me llevaron con ellos y al poco tiempo empecé a ir al “Studio 54” y a conocer mas gente…

-¿Qué te pareció interesante de ellos?
-Es un tema interesante como cualquier otro. Supongo que fue porque vengo de una ciudad pequeña y siempre tuve esta idea sobre Nueva York como una ciudad muy sofisticada, donde la gente es muy ambiciosa. Siempre quise vivir aquí. En Nueva York uno puede encontrar a cualquier tipo de personaje, es como un gran escenario, donde es mas fácil estudiar la naturaleza humana. Creo que si se vive en el Medio Oeste o en el campo, no existe el mismo nivel de ambición y de éxito. Por supuesto hay personas interesantes en todas partes, pero no al mismo nivel. Aquí pasan muchas cosas que están constantemente poniendo tu moral a prueba y definiendo que tipo de persona vas a ser. ¿Vas a ser una mujer que pasa por sobre todo el mundo para lograr lo que quiere? ¿O vas a  ser una persona amable? ¿Vas a tratar de utilizar a la gente? ¿Vas a sentir remordimientos? Esta es una ciudad llena de tentaciones y eso es muy interesante.

-¿Crees que Nueva York cambia a las personas?
-Creo que desafía tu autoestima, el como te sientes respecto a ti mismo. Uno va a todas estas fiestas y ve a todas estas celebridades, y nadie parece muy seguro de si mismo.

-Jay McInerney dijo una vez que no importaba a cuantas fiestas fuera una noche, siempre sentía que se estaba perdiendo algo…
-Exacto. Ese es un sentimiento que definitivamente se siente en Nueva York. Pero curiosamente no es algo que yo experimente muy seguido.

-¿Porque te invitan a todas partes?
-No, no es eso. Si  estoy en una fiesta y hay otra mas glamorosa, la verdad es que no me importa. Prefiero tener una conversación interesante con alguien, y no me importa si esa persona es un peluquero o un barman. Nueva York está llena de gente interesante. El barman de este mismo restaurante es divertidísimo. Aquí todo el mundo tiene una historia que contar.

-¿Por qué aquí existe tanta desesperación por entrar a la fiesta adecuada, conocer a la celebridad de turno..?
-Es la forma como se dan las cosas en Nueva York. Aquí la gente sale y se muestra, no tiene pudores. Uno puede ver a chicos golpeando las puertas de las fiestas y sabe que en unos años ellos van a ser los anfitriones, los que van a manejar la lista de invitados, Pero no todos pueden triunfar.

-¿Es una ciudad cruel?
-Puede serlo. Pero cualquier ciudad puede ser cruel. Guy de Maupassant escribió un libro llamado “Bel Ami” que leí hace uno seis meses, y lo que describe ahí se parece mucho a Nueva York. Habla de Paris a comienzos del siglo XX, y cuenta la historia de un periodista que usa a las mujeres, que publica artículos que no son suyos pero que llevan su firma…Son cosas que pasan en las grandes ciudades. Cualquier lugar puede ser cruel. Lo que me interesa es la naturaleza humana. Quizás podríamos ser mejor de lo que somos, pero todos somos humanos y, por lo tanto, todos tenemos debilidades. En el libro que estoy escribiendo hablo del destino, lo que no podemos controlar, y también hablo de cómo los defectos nos llevan a meternos en problemas.

-¿Es mas fácil ser soltera aquí que en otras partes?
-Creo que sí, porque la ciudad está llena de gente como uno. Es una ciudad de solteros. Y aquí, si eres mujer, no hay que tener un hombre al lado para salir. Puedes ir a fiestas, a comer, a bailes de beneficencia, galas…Yo he hecho todo sola. Así fue como conocí a mi marido, en una gran gala de ballet, sola.

Elle/ Cosas, 2002

Paz Vega

In actores, cine on June 23, 2009 at 11:56 pm

paz vega

Desde que sus ojos negros y hechiceros aparecieron en las pantallas americanas en “Spanglish”- la película que co-protagonizó junto a Adam Sandler el 2004-, Paz Vega ha vivido un romance bien correspondido con Hollywood que la tiene ahora, a los 32 años, instalada en Los Angeles y con cuatro filmes listos para estrenarse dentro de los próximos meses.
No podía ser de otra manera. Mezclando su femenina inocencia con un “look” que la ha llevado en mas de una ocasión a ser elegida “la mujer mas deseada de España”, esta Sevillana es una “ingenuè” que induce a mas de un pecado.
En “The Spirit”, la película que estrenará este mes en Estados Unidos, estas características son evidentes en su personaje de “Plaster of Paris”, una “stripper” francesa, loca y seductora que parece condenada a despertar tantas fantasías como pesadillas, un rol tan jugoso y memorable que, se comenta en la capital del cine, confirmará la sospecha de que Paz ha llegado para quedarse.
Que el filme esté dirigido por el legendario Frank Miller- “300”, “Sin City”- y basado en un comic de Will Eisner, agrega aun mas atractivos a esta historia de un policía muerto que regresa como un espíritu a enfrentar a las mil mujeres que pasaron por su vida.
“El guión es maravilloso”, dice la actriz desde Barcelona, donde se encontraba trabajando el día de esta entrevista, “Me fascinó desde el primer momento, y la oportunidad de ser dirigida por Frank Miller y actuar junto a Scarlett Johansson y Samuel L. Jackson, me pareció un honor”.
Después de protagonizar una docena de películas en Europa y alcanzar el estrellato absoluto en su país con “Teresa, el Cuerpo de Cristo”, donde encarnó a una inquietante y algo escandalosa Santa Teresa de Jesús, Paz, claramente, tiene ahora su mirada puesta en Estados Unidos.
El próximo año aparecerá junto a Tim Allen en la comedia “The Six Wives of Henry Lefay”, con Colin Farell en el thriller “Triage”, y junto a Ted Danson y Johanna Cassidy en el drama “The Human Contract”, dirigida por Jada Pinkett- Smith. “Fue la primera vez que me dirigía una mujer y me pareció una experiencia preciosa”, dice la actriz, “Es una película complicada, llena de amores imposibles, y que está hecha desde un punto de vista totalmente femenino. Es un filme que le gustará mucho a las mujeres”.
Su decisión de instalarse definitivamente en Los Angeles, ha dicho, tiene sus riesgos. “En España tengo una carrera y una vida hecha y acomodada, pero a los 32 años me pareció que era demasiado pronto para acomodarme”, dice, “A mi me gusta la acción, los retos, y entonces ¿por qué no empezar una nueva existencia en un lugar que me apasiona”. El escenario de esta nueva etapa no podría ser mejor: un bungalow de tres dormitorios en West Hollywood rodeado de jardines por el que pagó, según informes periodísticos, casi $2.5 millones y que ahora le sirve de hogar junto a su marido, el venezolano Orson Salazar, y su pequeño hijo, también Orson, de poco mas de un año de edad.
“Mi marido ha sido, quizás, el motor que me ha llevado a tomar este paso. Al principio yo no lo tenia muy claro”, confiesa, “ y fue él quien me ha dado la energía para hacerlo y el que me ha dicho ‘vamos a intentarlo’”.
Esto no significa que España, y en especial Sevilla, hayan quedado sepultadas en el pasado. “Mi idea es mantener siempre un pie en Europa. Lo que quiero es trabajar, y eso puede suceder en España, Estados Unidos, México o cualquier parte. Además, jamás abandonaría Sevilla completamente. Todo en mí es andaluz; mi acento, mi manera de ser, mis costumbres. La palabra Sevilla está siempre en mi boca. Ahí es donde está mi familia, de donde vengo y donde volveré. El algo que llevo muy dentro de mi”.
La historia de la actriz parece completamente enraizada con las tradiciones de su país. En su adolescencia decidió ser actriz después de ver una producción de “La Casa de Bernarda Alba”, un clásico del teatro español, y su padre, Manolo Campos, fue uno de los toreros mas célebres de Andalucía. “Me encantan los toros y desde chiquita estuve siempre junto a mi padre en el ruedo. Es un universo muy bello, muy español, que también tiene sus riesgos, pero afortunadamente mi padre nunca tuvo un percance importante y por eso jamás lo ví como algo peligroso. Era lo natural. Ahora que ya está retirado veo las cosas de otra manera y doy gracias a Dios de que nunca le pasó nada, pero en su momento me parecía simplemente una profesión maravillosa”.
Los toreros en España, por supuesto, disfrutan de una celebridad similar a la de cualquier estrella en Hollywood. Pero Paz asegura que, en ese sentido, no aprendió grandes lecciones de su padre sobre como lidiar con los peligrosos y afilados cuernos de reporteros y paparazzis.
“Cuando era pequeña lo veía como a mi padre, no como a un torero famoso. Y creo que en mi caso sucede algo similar. Quizás desde fuera la gente me ve en forma distinta, pero quienes me conocen bien y desde hace años, saben que no he cambiado. Sigo siendo la misma de siempre”.
Su relación con la prensa, dice, es cordial, respetuosa y algo distante, una verdadera hazaña en un país como España, que parece obsesionado con los comidillos “del corazón”. ”Hombre, que hay ocasiones en que la prensa puede llegar a molestar, pero son pocas”, reconoce, “Los periodistas me respetan porque me porto bien con ellos, hago mi trabajo, los atiendo perfectamente, pero siempre manteniendo la intimidad de mi vida privada. Los paparazzi son a veces molestos, pero no permito que eso me afecte”.
En Estados Unidos, su extraordinaria belleza no ha pasado inadvertida y de “Maxim” a “Ask.Men” son pocas las publicaciones masculinas que no la han incluido en su lista de “las mujeres mas sexy del mundo”. Paz, feminismos aparte, considera todo el asunto un halago. “Por supuesto que me gusta y me siento cómoda con eso”, reconoce, “Como mujer, me gusta agradar y que me digan sexy me parece un piropo precioso. No lo veo como algo negativo ni mucho menos”.
Las frecuentes comparaciones con Penélope Cruz tampoco le quitan el sueño. “No soy la nueva Penélope Cruz. Soy Paz Vega. Hay una sola Penélope, y es maravillosa”, ha dicho.
Desde Barcelona agrega que entre el puñado de actores españoles en Hollywood existe “cero competencia”. “En España no somos tantos y nos conocemos todos. Me parece fantástico que Javier (Bardem) o Penélope estén trabajando bien, haciendo películas extraordinarias y ganando premios. Es un ejemplo y un orgullo para todos los actores españoles. De competencia, nada. Por el contrario, su éxito me llena de energía y buena vibra”.

Ahora Hollywood debe prepararse para la llegada de esta nueva conquistadora hispana, que ya ha plantado su bandera en las doradas costas de California. Tiene el prometedor nombre de Paz, y bienvenida sea.

Manuel Santelices
Ocean Drive Espanol, 2008

Patricia Field

In cine, Elle Espana, moda, TV on June 23, 2009 at 11:26 pm

patricia-field
“A veces los directores dicen que soy una diva, y les dijo, ‘No me ofendas; no soy una diva. Soy una mujer que trabaja muy duro. Estoy tratando de darte lo mejor que puedo, y si no lo quieres, allá tú”. Con el pelo inflamado de rojo, la piel aceitunada y un guardarropa lleno de faldas gitanas, pañuelos, sandalias y miles de brazaletes, Patricia Field es la María Callas de la moda. Igual de temperamental e igual de talentosa. Aunque lleva casi treinta años como reina de la moda “downtown” en Manhattan, su nombre no se hizo internacionalmente conocido hasta que comenzó a vestir a Sarah Jessica Parker en tutús y Manolo Blahniks en “Sex & The City”, convirtiendo a esa serie en “la máxima autoridad en el mundo del fashion” como exclamaron, admiradas, las editoras de moda.
Ahora Patricia vuelve al ataque en “El Diablo se Viste de Prada”, la película que se estrenó hace unas semanas en Estados Unidos y que se ha convertido rápidamente en la nueva Biblia cinematográfica de los “fashionistas”. En el filme- basado en el best seller de Lauren Weisberger del mismo nombre- Meryl Streep y Ann Hathaway aparecen como una poderosa editora de modas, Miranda Priestley, y su asistente, Andy Sachs, ambas enfrascadas en una lucha de poder y egos mientras arrastran joyas de Fred Leighton, pieles de Fendi y Dennis Basso, vestidos de Dolce & Gabbana, Calvin Klein, Michael Kors y Bill Blass, y, por supuesto, un centenar de carteras y zapatos de Prada. Este no es cualquier guardarropa. Los precios de algunas carteras se elevan a los 14 mil dólares, y todos los días Miranda lanza sobre el escritorio de su aterrada subordinada suficientes zorros, chinchillas y minks como para provocar el colapso de cualquier defensor de los animales.
La Field, según dice, disfrutó enormemente su trabajo, aunque le resultó más difícil de lo que esperaba. El libro de Weisberger, basado en su experiencia de un año como asistente de Anna Wintour, editora en jefe de “Vogue”, fue ampliamente considerado una “traición” en el mundo de la moda y las revistas en Nueva York. Y como sabe cualquiera a estas alturas, las traiciones no le caen bien a esta mujer que ejerce su poder con la mano férrea de un dictador. Muchos diseñadores, aterrados de herir la sensibilidad de la poderosa editora, se negaron a colaborar con la producción de la película, pero la estilista entiende bien sus razones. “Anna ha ayudado a muchos de estos diseñadores, y, por supuesto, ellos no querían ofenderla”. Sin embargo, gracias a sus contactos, Patricia consiguió que marcas como Hermès, Dior, Chanel y especialmente Prada, entregaran gustosos sus modelos. Valentino fue aún mas allá, y aparece en un divertido “cameo” en el filme.
Aunque su éxito podría parecer del día a la mañana, la Field es bien conocida en el universo fashion de Manhattan. La diseñadora y estilista abrió su primera tienda, “The House of Field”, en 1976 a un costado de la Universidad de Nueva York, en el West Village. De inmediato el lugar- repleto de T-shirts de los “Sex Pistols”, faldas punk, pantalones de vinyl, pieles vintage, boas de plumas, pelucas multicolores y ‘lingerie’ de strass- se convirtió en el favorito de una multitud de modelos, disco-divas, travestis, fashionistas y más de alguna socialite que, en busca de aventura y creación, llegaban a buscar ahí lo que no podían encontrar en ningún otro lugar.
La originalidad es la marca de fábrica de la Field, y no importa si está trabajando con una novicia starlet o un icono como la Streep, si tiene a su mano diamantes de Van Cleef o una cartera usada de los cincuenta, su “look” es siempre único y reconocible. Su trabajo continuará en los meses siguientes, cuando vista a las protagonistas de la versión norteamericana de “Betty La Fea”, de la serie de ABC “Six Degrees”, y a Sarah Michelle Gellar en la versión cinematográfica del best seller “The Girls’ Guide to Hunting and Fishing”.
-¿Qué te ha parecido “El Diablo se Viste de Prada”?
-Me gustó mucho. La vi terminada en mi cabeza antes de verla en la pantalla, y no quedé desilusionada. La ropa se ve bien, y creo que es un éxito en el sentido que eleva la moda, la historia y especialmente los personajes, que en el libro original eran un poco simplistas. En la película están mejor desarrollados.
-¿Crees que la imagen que muestra del mundo de la moda es acertada?
-No, no lo es. Pero no estábamos filmando un documental. En lo personal, estaba tratando de crear un filme que se viera bien y que fuera alegre e interesante. Mi inspiración fue “Desayuno en Tiffany’s”. Holy Golightly era una chica pobre del campo, y ahí estaba, frente a la vitrina de Tiffany’s en un vestido de Givenchy.
-¿Decidiste usar marcas muy conocidas, como Chanel, Prada o Valentino, para hacer la película más interesante para personas que no están necesariamente interesadas en la moda?
-Traté de crear una película para un público amplio, no solo para “fashionistas”. Además, el guión dictó mucho el aspecto de los personajes. ¿Qué encuentra Andy, la asistente, cuando entra al closet de “Runaway”? Las marcas más conocidas del mundo. No quería que fuera un closet solo para “insiders”. La mayoría de la gente no sabe quién es Proenza Schouler, por ejemplo…!La mayor parte ni siquiera sabe quién es Anna Wintour!
-¿Cómo creaste el “look” de Miranda?
-Pensé en el personaje, y llegué a la conclusión de que era la líder de un imperio editorial. Desde el momento en que piensas en la palabra imperio, piensas en una emperatriz. Para mí, ella es realeza, y Meryl Streep es realeza también en su propio campo. Es una mujer que trabaja, y por lo mismo no tenia sentido vestirla en lo más nuevo de la temporada. Miranda tiene su propio estilo, donde mezcla una chaqueta con pedrería, una perfecta blusa blanca y una falda a rayas con absoluta seguridad e individualidad.
-¿Cómo fue vestir a Meryl Streep, que a diferencia de Sarah Jessica Parker no es talla 2?
-No tuve ningún problema. No quise vestirla en las últimas tendencias, ni muy a la moda, ni como se vestiría una modelo muerta de hambre. Ella no es eso. Es una mujer mayor, madura, e incluso si tuviera talla 2, ese ‘look’ no era el apropiado. El personaje de Miranda tenia que ser elegante, con ropa muy lujosa, y no en lo último de Dolce & Gabbana o Dior. Miranda tiene acceso a todo, y por lo mismo no se deja sorprender con lo “trendy”.
-¿Te inspiraste en el “look” de editoras de moda reales?
-No. Primero porque no hay ninguna editora que pueda compararse con Meryl Streep. ¿Quién podría ser? No se me ocurre nadie. Segundo, si me hubiera inspirado en Anna Wintour, por ejemplo, habría sido una limitación a mi creatividad. Prefiero tomar a Meryl y convertirla en una estrella de la industria de la moda mundial. ¿Cómo se vería? ¿Cómo eligiria su guardarropa? Así fue como creé el “look”.
-¿Meryl tuvo influencia en el aspecto de su personaje?
-Ella tiene una persona que trabaja en su maquillaje y peinado que la acompaña a todas partes. Cuando me reuní con ellos por primera vez, me dijeron que pensaban que el pelo blanco y un maquillaje muy pálido eran una buena idea. Y eso me encantó, porque me daba una tela blanca donde trabajar.
-¿La decisión de mantenerte lejos del “look” de Anna Wintour fue deliberada?
-Sí. La película entera se alejó de ella, excepto por la decoración de la oficina de Miranda, que es una copia exacta de la de Anna. Nunca he estado en su oficina, así que cuando vi la que construyeron en el set de la película me pareció bonita y adecuada. Pero después vi un articulo sobre ella en un periódico inglés donde posaba en su oficina. Era igual que la de la película. Eso me desilusionó.
-¿Has conocido a la Wintour?
-No, nunca. La he visto en desfiles de moda y fiestas, pero nunca la he conocido.
-¿Qué opinas de su estilo?
-Me parece básico, con un toque de esnobismo.
-¿Hubo diseñadores que no quisieron colaborar con la película por miedo a Anna Wintour?
-Hubo algunos que sintieron que el asunto era delicado y supongo que Anna ejerció ahí alguna presión. Algunos de esos diseñadores son mis amigos, salimos a menudo a comer juntos, y no era mi intención presionarlos. Si sentí que los estaba incomodando, simplemente nos les pedí nada. No iba a decirles, ‘!Si no me das ropa, arruinaré tu carrera!’.
-¿No es un poco exagerado ese terror frente a Anna Wintour?
-Siempre lo he encontrado un poco estúpido. Todos hacemos lo que hacemos, trabajamos duro y eso es todo. Por otro lado, la controversia ayudó mucho a publicitar la película y no la afectó negativamente en ningún modo.
-¿Hay algo que las editoras de moda tengan en común, respecto a su estilo?
-Lo único que puedo decir es que cada una tiene su propio estilo, lo que es muy importante. Ninguna de ellas usa un uniforme.
-En la película, Miranda usa muchas pieles. ¿Cuál fue la mas cara?
-No lo sé, porque no pagué por esos abrigos y nunca miré los precios. Hay muchos de Dennis Basso, como el primero que aparece en la película, una chinchilla espectacular. Debemos haber filmado unos 20 abrigos de piel, pero no sé cuantos aparecen en la edición final del filme.
-¿Que ‘look’ buscaste para Andy, la asistente de Miranda?
-Ella sufre una gran transformación en la película y después de negarse a la moda, finalmente se da cuenta que la ropa tiene cierta importancia para ella. Por eso se lanza con los brazos abiertos, usando grandes marcas. Chanel tenia mucho interés de trabajar conmigo en este proyecto, lo que fue una suerte porque su estilo tiene mucho que ver con el personaje y con Ann Hathaway, la actriz que lo interpreta. Pero también la vestí con otros diseñadores: Calvin Klein, John Galliano, Dolce & Gabbana…
-Hay una escena donde aparece en Chanel de pies a cabeza…
-Esa fue mi forma de decirles, ¿Quieren Chanel? ¡Aquí está Chanel!.
-¿Es posible cambiar de estilo de un día para otro, como hace Andy?
-Claro que sí. En su caso no se trata solo de la ropa, sino del maquillaje, el peinado…Si uno se siente bien con lo que lleva puesto, se va a ver bien. Y Andy, el personaje, se siente bien con su nuevo “look”.
-¿Se puede comprar el estilo?
-Se puede, pero se necesita la materia prima. Puedes gastar mucho dinero en ropa y accesorios, pero si no tienes estilo propio, no te verás especial.
-Para ti, ¿Cuál es el personaje con más estilo en la película?
-Nigel y Emily, porque aman la moda desde el fondo de su corazón.
-Mientras Sex & The City reverenciaba al mundo de la moda, esta película se ríe un poco de él. ¿Tuviste dudas en aceptar el proyecto?
-Si una no se puede reír de si misma, es mejor meterse a la cama y cubrirse con las frazadas. De lo que estamos hablando no es una religión ni un dogma; es ropa. Dicho eso, la película es distinta al libro en el sentido que trata de entender el mundo de la moda desde dentro y, desde ahí, hace comentarios sobre él. Mi intención nunca fue llegar al set y destruir el mundo de la moda. ¡Es mi mundo! Quiero ayudar a que sea mejor. Creo que esta película va a ser positiva para la moda, igual como lo fue “Sex & The City”.
-¿Qué es más importante para una mujer, verse bonita o única?
-Para mi, “bonita’ no es nada. Una mujer con un estilo único es mucho mas interesante. Lo único es mas original, creativo e inteligente. Lo único no necesariamente es lo mas atractivo, es cierto, pero la belleza no es algo que me interese per sé.
-¿Cuántos diseñadores aparecen en el filme?
-Debe haber unos cien, y en total debemos haber ocupado cerca de un millón de dólares en ropa y accesorios. Mi presupuesto era mínimo, no mas de 100 mil dólares, así que no podríamos haberlo hecho jamás sin la ayuda de mis amigos en la moda. El nivel de los abrigos de piel, de las carteras…!Dios mío!. Los zapatos de gamuza burdeos de Prada que Meryl usa en la primera escena cuestan 445 dólares. La cartera, seis mil dólares…
-¿Quién tiene, a tu modo de ver, el mejor estilo en Hollywood?
-Gwen Stefani, precisamente por lo que hablamos antes. Es única, no se ve como nadie más. Cuando veo a las actrices jóvenes de Hollywood, me parece que todas se ven iguales. Eso no ocurre nunca con Gwen.
-¿Cuál es tu diseñador preferido?
-Me encanta Alber Elbaz, de Lanvin. Sus diseños, aunque son un poco retro, son bellisimos. Me hacen sentir bien, igual que un viejo filme de Hollywood. El fue uno de los que no quiso colaborar con la película, pero lo entendí, porque ha recibido mucha ayuda de Anna Wintour, igual que Zac Posen o Proenza Schouler. ¿Qué iban a hacer?
-¿Cómo te inspiras para tu trabajo?
-Mi estética esta mas influenciada por el cine que por el trabajo de los actuales diseñadores. En mis sueños, el mundo de la moda es mucho mas glamoroso que en la realidad. Me encanta la extravagancia del viejo Hollywood. Me encanta observar a Fred Astaire. ¡Es todo tan hermoso! Por supuesto sé que esa fue otra época, pero siempre voy en esa dirección. Lo que vemos en el cine es una hiper-realidad. Si fuera por mi, estaría poniendo sombreros y guantes en todo el mundo. Algunos directores me frenan. Como sé que me van a pedir que me deshaga de algunas joyas, pongo aun más.
-¿Hay alguna estrella a la que te encantaría vestir?
-Durante un tiempo le dije a todo el mundo que me gustaría vestir a Hillary Clinton, porque creo que podría beneficiarse de mis servicios. Pero nunca escuché una palabra da ella. Quizás ahora, si ve “El Diablo…” y le gusta como se ve Meryl, acepte mi oferta.

Manuel Santelices

Elle Espana, 2007

Beyonce

In actores, cantantes, cine, moda, musica on June 23, 2009 at 10:59 pm

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Ni Jennifer Lopez con sus mil y un romances, ni Britney Spears con sus promesas subidas de tono, ni Christina Aguilera con sus provocativos atuendos, pueden siquiera asomarse al tipo de fama que por estos días esta viviendo Beyoncé Knowles. De la nueva generación de estrellas, esta jovencita de 23 anos con voz de ángel y cuerpo de “femme fatale” es, sin duda, la más brillante, la que mejor ha planeado su carrera y, más importante aun, la que mayores posibilidades tiene de sobrevivir el implacable paso del tiempo.

Esto no es casualidad. Beyoncé supo que quería ser una estrella antes incluso de aprender a caminar, y cuando a los nueve anos le dijo a su familia que sus planes iban en serio, su padre, Matthew Knowles, en un inspirado cambio de carrera, abandono su puesto como exitoso director de ventas para una compania en Texas y se convirtió en el flamante manager de su hija. Desde entonces, cada paso ha sido cuidadosamente estudiado; cada portada, entrevista, declaración y proyecto, forma parte de una minuciosa estrategia, y como resultado Beyoncé ha logrado escapar sin rasguños de las garras de la prensa y de los críticos y se ha lanzado, sin problemas, a los brazos de millones de fanáticos que la adoran de Tokio a Buenos Aires. Su fama es global, y sus multimillonarios contratos con L’Oreal y, mas recientemente, con Tommy Hilfiger- que le pago casi 4 millones de dólares para que se convirtiera en el rostro de su nuevo perfume, “True Star”- la han catapultado a una celebridad aun mayor.

En medio de este glamoroso huracán, y aunque no sale a la calle si no es acompañada por un “entourage’ de diez personas, incluyendo dos gigantescos guardaespaldas, Beyoncé sigue teniendo el aire sencillo y hasta tímido de una adolescente y, aparentemente al menos, esta lejos de caer en las trampas de su propio éxito. La Biblia continua siendo su fuente de inspiración, frases como “gracias a Dios” o “estoy bendecida” abundan en sus entrevistas, y ni siquiera su romance con Jay-Z, el ídolo del hip-hop de 34 anos que es desde hace mas de un ano su novio estable, ha conseguido arrastrarla a la primera pagina de los tabloides. Este ultimo verano, la pareja paso sus vacaciones en un yate anclado en St. Tropez, y las fotos publicadas en la prensa americana y europea los mostraron como el epitome de una nueva realeza, el en cubierta con un habano en la mano mientras ella tomaba el sol en un minúsculo y dorado bikini.

A diferencia de otras divas, Beyoncé no discute su vida privada frente a periodistas. Y aunque en sus conciertos y videos aparece ligera de ropas y agitando su famoso “derriere” con una energía que haría palidecer de envidia a la propia J.Lo, tampoco habla de su condición de “símbolo sexual”, excepto para asegurar que, si existe, no es intencional.

Esta entrevista se realizo en la oficina de Tommy Hilfiger en Nueva York, y como todas las entrevistas con celebridades en estos tiempos tuvo la intención de promover un producto, en este caso el perfume “True Star”. Beyoncé se instalo en un sofá con sus pies bien encumbrados en un par de sandalias de taco, su espectacular figura envuelta en un par de jeans y un top dorado con un broche de brillantes, enormes argollas como aros, el pelo amarrado en una cola de caballo y perfecto maquillaje. Detrás de ella estaba la fotografía oficial de la campana, captada por Mario Testino, que la muestra lanzada en el piso, en blanco y negro, y mirando con seductora inocencia hacia el lente. “Querían mostrarme como nunca antes, y creo que lo consiguieron”, dijo ella mientras ponía su cartera Gucci en el piso. En una habitación contigua estaban las amigas y parientes que la acompañan a todas partes, y por las oficinas se paseaba su pequeño perro poddle blanco.
Una entrevista con una estrella de este calibre es un asunto de máxima importancia para sus managers, promotores y agentes, y por lo mismo había al menos cuatro presentes. Todas mujeres y todas sentadas frente a ella, atentas a cada una de sus respuestas, asintiendo con cada una de sus declaraciones y riendo con cada una de sus bromas.

En la mitad de la conversación apareció Hilfiger, radiante en un traje beige y con su permanente e inmaculada sonrisa estampada en la cara. “ Conocí a Beyoncé cuando tenia 16 anos y actuó junto a ‘Destiny’s Child’ en uno de los primeros desfiles de ‘Tommy’. Pense que era una verdadera estrella, hermosa, talentosa y muy dulce. Y por eso, cuando creamos ‘True Star’, fue la única que se me vino a la cabeza”.

-¿Que significa ser una verdadera estrella?
-Una verdadera estrella- dijo Hilfiger- es alguien que tiene seguridad, carisma, talento y cierto grado de belleza.

Beyoncé sonrió y agrego que “las verdaderas estrellas tienen un aura positiva, un brillo especial que ilumina a otros. Tienen talento, aunque no tiene por que ser musical, y tienen cerebro. Es algo indescriptible que los hace sobresalir en cuando entran a una habitación y que tiene mucho que ver, creo, con sentirse cómoda consigo misma”.

-¿Se puede crear una estrella?
-No, no- explico la cantante- Las estrellas nacen estrellas.

“Lo primero que le diría a los jóvenes seria que se pusieran una meta, que establezcan sus prioridades y las mantengan pase lo que pase y sin importar lo que digan los demás”, aseguro Beyoncé- “Si una tiene un amor o una pasión, tiene que ser paciente porque las cosas no suceden cuando uno supone que tienen que pasar, sino cuando es el momento preciso”.

-Tu tuviste tus metas claras desde que eras niña. ¿Que tan importante fue el apoyo de tu familia para lograrlas?

-Fue muy, muy importante. Conozco historias de gente que no tuvo ese apoyo y aun así tuvieron éxito, así que es posible. Pero yo fui muy afortunada y estuve bendecida con el apoyo de mi familia. Al principio, mi gran apoyo fue mi profesora de danza, y cuando cumplí diez u once anos, mis padres renunciaron a todo para apoyar mis sueños.

-Fue un gran riesgo…
-Enorme. De locos. En ese momento no entendí las ramificaciones, pero ahora lo veo y pienso ¿En qué estaban pensando?

-¿Harías algo así por tus propios hijos?
-Absolutamente. Ese es el ejemplo con el que crecí, y creo que haría lo mismo. Pero si pudiera elegir- y aunque apoyaría a mis hijos en lo que quisieran hacer- no les sugeriría que hagan lo que yo hago.

- ¿Por que?
-Porque la tensión es demasiada, es un trabajo muy duro. Cuando mi hermana menor me dijo que quería ser cantante, mi reacción inmediata fue “!Oh, no!”. Le dije que seria una buena idea que me acompañara como bailarina en mi gira, pensando que, quizás, cuando tuviera que levantarse a las seis de la mañana, cuando estuviera cansada y aun así tuviera que salir al escenario, cuando no quisiera sonreír y tuviera que seguir haciéndolo, ya no seguiría sonando con ser cantante, pero la estrategia no resulto. Algunas personas nacen para algo, y si ella tiene el talento necesario hay que apoyarla, porque es un regalo de Dios.

-¿Que tan serios son tus planes de convertirte en actriz?
-Hice un par de películas- Austin Powers y the Fighting Temptations-, y ahora estoy filmando “El Regreso de la Pantera Rosa” con Steve Martin y Kevin Klein. Eso es muy excitante, porque he estado rodeada de actores ganadores del Oscar, gente que sabe mucho de drama y actuación. He aprendido muchisimo y ha sido un desafío. A veces es difícil combinarlo con mi carrera de cantante, pero cuando una siente pasión se hace tiempo para todo. Además, me entrego cien por ciento a todo lo que hago, no importa si es un nuevo álbum, un comercial o una película. Todo lo que hago es importante para mí. Pero estoy recién empezando a actuar y siento que aun no tengo la suficiente experiencia. Sé que puedo cantar con cualquiera y me voy a sentir segura de mi talento. Pero en la actuación me queda mucho…

-Te inhibe trabajar con gente como Steve Martin o Kevin Kline?
-Sí. Generalmente cuando se filma una película, lo primero que hacen los actores es leer el guión en conjunto con todos los ejecutivos. Es muy intimidante. Eso siempre me asusta. Pero cuando empieza la actuación las cosas se relajan, especialmente cuando se trabaja con comediantes. Mientras más se divierte una, mejor. Steve Martin es muy diferente a Mike Myers. Cuando Mike estaba en personaje, hablaba y actuaba como el dentro y fuera de la cámara. Steve Martin es muy profesional, y entre tomas vuelve a ser el mismo.

-¿Tienes un profesor de drama?
-No. Podría tener uno, pero cada vez que he hecho una película me han dicho que no es necesario. Es como cantar; algo que sale natural. Creo que no me haría mal tomar clases de actuación, pero no tengo tiempo y para los roles que he tenido no ha sido necesario. Pero en el futuro me gustaría tener papeles más dramáticos y estudiar.

-¿Cómo ha afectado el Oscar de Halle Berry a las estrellas afro-americanas?
-Ha tenido un efecto absoluto. Todo esta cambiando. Incluso lo que me ha sucedido a mí, con este perfume, con las portadas en las revistas, es increíble. Pero hay mucha gente que abrió puertas para Halle y para mí también. Sin Aretha Franklin o Diana Ross, quizás no estaría donde estoy. Ellas abrieron puertas para mí.

-¿Sientes la responsabilidad de ser un modelo para los jóvenes afro-americanos?
-No pienso mucho al respecto. No estoy demasiado preocupada sobre asuntos de raza y color, pero me entusiasma mucho ver todo lo que pasa y los cambios que estamos viviendo.

-Ahora estas en el numero 19 de las personas más importantes del espectáculo según la revista Forbes…
-¿Verdad? No sabia…

-¿No sabias?
-No, no tenia idea.

-¿Ves en ti misma a esa mujer exitosa, poderosa que todos ven en ti?
-Hay momentos en mi vida en que veo a gente reaccionar frente a mí de cierta manera y no lo entiendo. Pero no pienso al respecto. Hace un par de días lanzamos el perfume en Londres y veía como me miraban las niñas y las adolescentes, y me parecía tan extraño, tan raro. Creo que una nunca se acostumbra a esa atención. Es agradable, halagador, pero también muy raro. A veces se me olvida quien soy, ¡Mi familia se olvida!

-¿Sientes la presión de lucir tal o cual diseñador, considerando que usando su ropa creas un gran impacto en sus carreras?
-Estoy de acuerdo en que crea un impacto. Y por lo mismo creo que si una tiene un sentido de la moda, debería hacer su propia línea. Si una sale y usa la ropa de un diseñador y esa ropa obtiene atención, ¿Porque no hacerse ese favor a sí misma?

-¿Estas planeando lanzar tu propia línea?
-Sí, el próximo ano.

-¿Trabajas con estilistas o tu eliges tu propia ropa?
-Yo decido y mi madre, que diseña muchos de los vestidos que uso en mis shows, elige mucha de mi ropa. Uso a todos los diseñadores. Me encanta el glamour, especialmente el viejo glamour de Hollywood, y trato de mezclarlo con una sensibilidad mas joven y moderna.

-¿Que es lo mejor de ser Beyoncé?
-Esa es una pregunta difícil. Hay mucha gente con talento y sé que estoy bendecida por las oportunidades que se me han dado. Me siento tan feliz por todas las cosas que he hecho, y sé que cuando envejezca voy a tener muchas cosas que contar y mostrar a mis hijos. Todos mis logros están documentados, tengo videos, fotos, y eso es muy agradable. Tengo una vida muy, muy interesante.

-Ahora, después de mucho tiempo, estas grabando nuevamente con “Destiny’s Child”…
-Sí Comenzamos a grabar hace dos semanas, y esperamos sacar el CD a fines de ano. Es muy excitante, porque el ultimo que grabamos juntas fue hace cuatro anos. Es un desafío mucho mas grande, porque las tres integrantes del grupo hemos cambiado, nuestras voces y nuestros gustos han cambiado también, pero eso ha agregado nueva profundidad a nuestro sonido. Sacar un nuevo álbum ha sido una sorpresa para mucha gente, porque nadie creía que lo haríamos. Pero nos prometimos a nosotras mismas que sin importar cuantos CD’s vendiéramos como solistas, volveríamos a reunirnos, y lo hemos cumplido, borrando ese estereotipo de que las mujeres no pueden trabajar juntas ni apoyarse mutuamente. Nosotras lo estamos haciendo.

-De las tres, tú eres la más exitosa y la que más ha vendido individualmente. ¿Cómo afecto eso en tu relación con las otras dos integrantes del grupo?
-Hemos estado juntas desde que teníamos nueve anos, somos amigas y sabemos como comunicarnos entre nosotras. Además, no diría que yo he sido la más exitosa. El éxito es diferente para cada persona, nos respetamos mutuamente y aceptamos nuestros distintos puntos de vista. No tenemos problemas.

-¿Cómo ha sido tu experiencia trabajando con gente como Tommy Hilfiger o Mario Testino?
-Es surreal. Mi primer traje de baño fue Tommy Hilfiger, y pense que era lo más glamoroso que podía tener. ¡El traje de baño y las sandalias! Y ahora, trabajando con él, hablando de su vida, escuchando sus historias, ha sido increíble. Y también un honor, porque no muchos diseñadores piensan en una mujer afro-americana cuando crean una fragancia. Para mí, es una gran oportunidad.

-¿Te sientes cómoda con tu imagen de símbolo sexual?
-Nunca he dicho que quiero ser un símbolo sexual, y no es algo que haya decidido. Creo que Dios quiere que celebremos nuestros cuerpos, pero sin comprometer nuestro cristianismo.

Manuel Santelices

Cosas, 2008

Catalina Sandino Moreno

In actores, cine, Ocean Drive Espanol on June 23, 2009 at 10:26 pm

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Hasta que recibió la oferta para interpretar el rol protagónico en “María Full of Grace”, Catalina Sandino Moreno no tenia ninguna intención de convertirse en actriz. Sentía pasión por el teatro, es cierto, pero lo consideraba más un hobby que una carrera. “!Si en Colombia yo no tenia profesión!”, explica sonriendo y abriendo sus ojos muy oscuros, sentada en una elegante oficina de los estudios Fox en Manhattan, “Cuando me eligieron para el papel de María estaba estudiando publicidad, y aunque había hecho algo de teatro, no era nada profesional”.

Esa película  cambió su vida. Desde que se estrenó en el Festival de Sundance el 2004, “María…” – la historia de una joven que busca mejorar su vida sirviendo como “mulera” para traficantes de drogas colombianos- obtuvo un premio detrás de otro, incluyendo el galardón del público en Sundance y el Premio Especial del Jurado en Deauville. Catalina ganó el Premio a la Mejor Actriz en los Festivales de Berlín y Seattle, el trofeo a la  mejor nueva actriz en los Gotham Awards y, en una inesperada sorpresa que remeció a Hollywood y Bogotá, fue nominada para un Oscar a la mejor actriz. “Me acuerdo que estaba viendo las nominaciones por televisión cuando, de pronto, dieron mi nombre”, cuenta, “!No lo podía creer! Ahí fue cuando sentí que todo se me había ido de las manos…  Nunca pensé que la película iba a tener ese impacto. Cuando estábamos filmando no teníamos ni siquiera un trailer. Nos sentábamos en la calle a esperar que nos llamaran al set. A mí simplemente me parecía chévere hacer una película y, como me pensaba que era buena, supuse que quizás la pasarían por HBO, lo que me ponía excitadisima”.

Cuando Catalina llegó a Los Angeles fue recibida como una estrella. “Todos querían conversar conmigo”, señala,” había agentes, publicistas, diseñadores que me ofrecían ropa…Fue impresionante, No sabia ni donde estaba parada”.
Mientras otras se habrían subido rápidamente al carrusel de la fama y todos sus placeres-  las portadas en revistas, el contrato con la marca de cosméticos, el novio actor, las tardes de shopping, los almuerzos en The Ivy, las noches en Bungalow 8-, esta actriz de 25 años dice que su vida, su verdadera vida, no ha cambiado.

“Yo me sigo montando en el subway, vivo en un departamento muy chiquito donde solo quepo yo,  y llevo una vida muy normal. Además tengo a mi mamá, que es una de las personas que me aterriza si empiezo a levitar. Ella jamás permitiría que se me fueran los humos a la cabeza…”.
Después de ese huracán de elogios y halagos Catalina se instaló en Nueva York,  estudiando drama en la prestigiosa academia de Lee Strasberg y manejando su carrera sin mas estrategia que sus propios instintos. En su última película, “Fast Food Nation”, interpreta a otra inmigrante, Sylvia, una mexicana que cruza el desierto junto a su marido (Wilmer Valderrama) en busca de mejores horizontes y que, en cambio, descubre un infierno al norte del Río Grande. La película fue dirigida por Richard Linklater, con un guión basado en el best seller de Eric Schlosser del mismo nombre sobre los horrores de la industria del “Fast Food”.

-¿Por que te interesó este rol?
-Porque me permitía mostrar a otra inmigrante, diferente a María. Yo soy inmigrante, y creo que cada inmigrante tiene su propia historia. Mucha gente piensa que todos llegamos de la misma manera, y que todos somos y buscamos lo mismo, pero no es así. Existen muchos estereotipos sobre los inmigrantes, y creo que personajes como estos ayudan a romperlos.

-¿Cuales son, a tu modo de ver, las diferencias principales entre los dos personajes?
-Para mí están muy claras. María es una chiquilla que vino a Estados Unidos con las ganas de ganar dinero, estar sola, ser independiente y no tener que lidiar  con su mamá y el resto de la familia. Es una ninita malcriada y rebelde que estaba cansada de su vida en Colombia y que, a diferencia de Sylvia, tenia alternativas. Sylvia, en cambio, se vio obligada a cruzar el desierto con su marido y su hermanita. No lo eligió.

-¿Te preocupó participar en una película tan política como “Fast Food Nation”?
-No,  para nada. Me encanta ser parte de películas que hagan reaccionar a la gente. Me parece mejor que aparecer en “Spider Man”. Y no creas que no me gustan las películas de acción, o que no me gustaría hacer una. Me encantaría, igual que hacer filmes de horror o comedias. Pero la reacción de esos filmes no se puede comparar con lo que producen “María…” o “Fast Food Nation”. Para mí esa reacción ha sido lo más satisfactorio que me ha pasado en mi vida, incluso mas que el Oscar. Estas son las películas que valen la pena.

-Tu llegada a este país fue obviamente muy diferente al de María o Sylvia… ¿Sientes algo en común con ellas?
-¡Por supuesto! Cuando llegué a Estados Unidos me encontré con personas hermosas que me cuidaron muchisimo, pero también con una sociedad que no sabia que era tan diferente a la mía. Esta es una cultura muy individualista, muy fría, donde el concepto de familia es muy distinto. En Colombia yo estaba siempre rodeada de familia…Aquí son muy ellos, y cuando cumple 18 años, el peladito se va al otro lado del Estado para no ver a su mamá nunca más. Yo viví con mis papás hasta los 20 años, y mi hermano tiene 18 y sigue ahí. Tengo amigos que tienen 30 y continúan viviendo con los sus padres sin que eso sea mal visto.

-¿Qué dice tu familia de que estés viviendo sola en Nueva York?
-Les encanta. Les gusta que tenga ganas de hacer cosas por mi misma. Pero cuando recién llegué a Nueva York  fue muy duro…Lloraba todo el día. Llamaba a mi mamá y le decía ‘!Tengo mucho frío, esta nevando!’…Yo tengo problemas con mis pulmones y el frío me da muy duro, me produce una especie de asma. Aquí tuve que ir al medico sola, cosa que jamás había hecho. En Colombia, si iba al doctor, iba con mi mama, o mi hermana, o mi abuelita…!Una al medico no va sola!. Por otro lado me encanta…

-¿Porque tienes libertad?
-Claro, porque empiezas a descubrir tus limites,  te das cuenta de lo que puedes hacer y lo que no, y reconoces tus fortalezas y tus debilidades. Con la familia, nunca sabes quién eres realmente.

-¿Ha sido difícil planear una carrera después de un éxito tan grande como el de ‘María…’?
-Lo que más me importa es seguir siendo honesta conmigo misma y mi trabajo. Yo no voy a estar en una película por dinero, y eso lo tengo clarísimo. Si la plata llega, fantástico, pero si no llega no me importa…Lo que quiero es estar conforme con mi trabajo, y cuando sea vieja y tenga nietos poder mostrarles todas mis películas y sentirme orgullosa de cada una de ellas. Mi plan es seguir mis instintos, como siempre lo he hecho.

-¿Rechazas muchas ofertas?
-He rechazado varias. Leo veinte o treinta páginas del libreto, y ya sé si me gusta o no.

-¿Te ofrecen muchos papeles parecidos a los que ya has hecho?
-Claro, por los roles que he tenido, por ser latina, por mi imagen…Yo me siento muy responsable de lo que hago como latina, colombiana, mujer y actriz. No me interesa generalizar una cultura como la nuestra, que es muy diversa, divina, y muy distinta a lo que a menudo se muestra en las películas. No puedo ayudar a continuar con estereotipos…

-Tu próxima película también es una producción americana. ¿Piensas volver a hacer cine latinoamericano?
-Me encantaría. Yo hice un corto con el brasilero Walter Salles, y me quedé con muchas ganas de trabajar con él nuevamente. Es uno de mis favoritos. El cine latinoamericano siempre ha estado ahí, lo que necesitábamos era salir al mundo, y eso está sucediendo. En mi país, que es lo que conozco, hay tantas historias que no han sido contadas. Hay mucho talento colombiano, pero necesitamos los medios y en eso Hollywood puede ser una gran ayuda.

-¿Cómo ha reaccionado Colombia frente a tu éxito?
-Bien. El país obviamente está muy orgulloso…

-¿No lo resienten, como ocurre en otras partes?
-La envidia corroe, e indudablemente he tenido comentarios que dicen que no me merezco el éxito que he tenido, que lo mío fue suerte, que no sé actuar y que quién me creo que soy. Pero esos comentarios me entran por un oído y me salen por el otro, porque sé que están provocados por envidia. Yo no le envidio nada a nadie. Estoy feliz, concentrada en mi vida, y el resto no me importa. Pueden hablar lo que quieran de mí porque yo me conozco y sé lo que seria que soy respecto a mi trabajo. Lo único que espero es que en el futuro no me den tantos palos como me los han dado.

-¿Esa es tu actitud frente a todas las criticas?
-Sí. Una tiene que ser humilde y agradecer todo lo que le pasa, sea bueno o malo. Todas las criticas que recibí por  ‘María…’ fueron muy buenas, pero para mí fueron secundarias. Yo sabia que la película y mi trabajo eran buenos, y eso era lo que me importaba. Una no es un dulcecito para gustarle a todo el mundo.

-¿Cuándo supiste que querías ser actriz?
-Creo que nunca lo supe; sucedió porque tenia que suceder. Para mí el teatro fue siempre un hobby, pero después me iba a la Universidad y seguía estudiando publicidad, que era lo que pensaba hacer,. Si no estuviera haciendo cine, probablemente estaría en una agencia pensando en como vender una barrita de chocolate.

Ocean Drive Espanol, 2007

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