Manuel Santelices

Archive for the ‘musica’ Category

Edward Villella

In arte, musica, Ocean Drive Espanol on November 14, 2011 at 7:01 pm

“Fui un simple mortal en un mundo de Dioses”, dice Edward Villella hablando de su larga y extraordinaria carrera como primer bailarín del American Ballet Theatre. Ahí estuvo, arrancando aplausos y acumulando honores, bajo la severa supervisión de algunos de los mas grandes maestros de la danza del siglo XX, incluyendo a Jerome Robbins y George Balanchine.

Quienes lo recuerdan en el escenario estarían, sin duda, en desacuerdo con su modestia.

Villella es para muchos un Dios por derecho propio, el bailarín americano mas célebre de su tiempo, un hombre que podía conmover hasta al mas cínico de los aficionados con su perfecta mezcla de técnica, talento y virilidad sobre el escenario. “Pero uno no puede vivir en el pasado”, dice, “y ahora mi pasión y mis esfuerzos están concentrados en el presente”.

El presente, por supuesto, incluye su brillante labor como Director Artístico del Miami City Ballet, la compañía que fundó en 1986 con 19 bailarines y solo un millón de dólares de presupuesto, y que hoy está considerada como una de las mas importantes de Estados Unidos y el mundo. “Ahora se nos menciona en el mismo párrafo que el New York City Ballet, el American Ballet Theatre o el San Francisco Ballet”, asegura orgulloso, “Hemos bailado en el Kennedy Center en cuatro oportunidades, la última junto al Kirov. Y cuando aparecieron las criticas, no ocupamos el segundo lugar”.

A  los 69 años, Villella muestra una vitalidad y un entusiasmo envidiables.. “A estas alturas de mi vida me siento lleno de energías”, asegura, “Mi mujer me cuida muy bien. Mis pulmones, mi corazón, mi circulación y mi mente funcionan estupendamente. Y mientras pueda seguir haciendo mi trabajo al nivel que lo hago, seguiré adelante. Cuando ya no sea así, será el momento de pensar en soluciones y reemplazantes”.

Aunque no tiene una ‘short list” de potenciales sucesores, dice que está bien dispuesto a colaborar en la búsqueda de “uno o varios individuos que comprendan que esta una compañía de repertorio, que tengan una visión amplia del ballet y que entiendan diferentes estilos de danza. Y ese tipo de personas”, agrega con una sonrisa, “no se encuentran en cada esquina”.

El mayor desafío de la compañía a futuro, dice, es conseguir los recursos necesarios para continuar adelante con su labor. Y aunque asegura que en ese sentido el apoyo de Miami Beach ha sido enorme, no ha sucedido lo mismo con la ciudad de Miami. “Han pasado 22 años, y aun estamos esperando”, dice con cierta desilusión, “Eso es algo que debemos solucionar”.

De todas cualidades de Villella como Director Artístico, quizás la mas importante, la mas clara, es su profundo y genuino aprecio por sus bailarines. “Existe una larga historia de abuso de bailarines en el mundo de la danza y no quiero que eso se repita en mi compañía. Tengo un grupo de bailarines muy felices, porque soy accesible”, señala, “Entiendo que el Miami City Ballet no se centra en mi, sino en lo que puedo enseñarles como profesional y como persona”.

“Amo a los bailarines”, continúa después, “Son personas dedicadas, apasionadas, con una gran voluntad. Nuestra compañía está compuesta de talentos, y ese es nuestro gran tesoro. Hemos sido capaces de crear nuestras propias estrellas, y lo hemos hecho descubriendo esos talentos. Uno puede enseñar técnica al talento, pero es imposible enseñar talento a nadie”.

Con su experimentado ojo Villella busca “calidad de movimiento” en los miembros de su elenco, “algo tan personal en cada uno como una huella digital”.

“El bailarín debe ser capaz de hablar con su cuerpo, transmitir estilo, rango dramático, velocidad, poder…En eso fui siempre muy afortunado, en parte, porque trabajé junto a los mejores de mi tiempo”.

En su compañía los bailarines son lo mas importante, y en ella hay poco espacio para los egos o grandes personalidades que tan bien conoció durante su propia carrera en la danza.. “Mis bailarines han puesto sus carreras en mis manos, y tomo esa responsabilidad en forma muy seria. Quiero ser un ejemplo no solo por mis conocimientos y mi experiencia, sino también por mi humanidad. Hay personas en el ballet que siguen con su capa puesta una vez que la cortina del escenario ha bajado. Yo no soy de esos”.

Esta es una lección que Villella aprendió a golpes en su propia carrera.

En su famosa autobiografía, “Prodigal Son: Dancing for Balanchine in a World of Pain and Magic”, publicada originalmente en 1992, Villella habla de su conflictiva relación personal y profesional con George Balanchine, el célebre fundador del New York City Ballet, que en el libro es descrito como un genio narcisista que en ocasiones fue incapaz de lidiar con las complejas emociones de los miembros de su compañía.

“En cierto modo, todos éramos pequeñas niñas frente a ese padre autocrático que era Balanchine”, escribe Villella, “Un juego tan antiguo como el mismo ballet, donde hasta hace poco los bailarines eran llamados ‘boys’ y ‘girls’”.

En “Prodigal Son”- el mismo título del famoso ballet de Balanchine de 1929- Villella hace un paralelo entre el corógrafo y su padre, un descendiente de italianos de Queens que durante toda su vida trabajó en su propia empresa de transportes en el “garment district” de Nueva York y que, en un principio al menos, no recibió bien la noticia de que su hijo pensaba dedicarse a la danza.

“Yo también me sentía avergonzado”, reconoce el bailarín, “Mi madre me llevó obligado a las clases de danza que tomaba hermana después de un accidente que sufrí jugando béisbol con mis amigos. Pensó que ahí estaría mas seguro. Me senté al final de la habitación a observar a las niñas durante la clase, y cuando empezaron a saltar, yo, que siempre fue un atleta, comencé a saltar también. La profesora le dijo a mi madre que me ponía mallas y me integraba a la clase o me sacaba de ahí, porque distraía a las alumnas. Al día siguiente aparecí con mallas”.

Cuando su hermana se retiró de las clases, su padre, aprovechando la oportunidad, dio por terminado el asunto y lo envió a Maritime Collage, una Universidad de estilo militar donde Villella pasó cuatro años estudiando, boxeando y jugando béisbol. Fueron cuatro años duros, donde la danza nunca dejó de rondar sus pensamientos. En su último año de College regresó, a escondidas de su padre, a la Academia de Ballet.

“Desde que cumplí quince años, todo lo que quise fue bailar. Durante los veranos trabajaba en la empresa de mi padre, pero siempre supe que esa no era la vida que quería. Mis aspiraciones eran mayores”.

Convencido de su destino, Villella se inscribió finalmente en el School of American Ballet de Balanchine, y en 1956 fue invitado a integrarse al New York City Ballet. Dos años después se convirtió en solista y, en 1960, en bailarín principal.

Su primer rol, como protagonista del “revival” de “Prodigal Son”, fue, quizás, el mas famoso de su carrera. Muchos pensaron que el titulo era una ironía, considerando la difícil relación entre maestro y alumno.

Unos años antes, Villella había hecho lo impensable, abandonando las clases de Balanchine para seguir su aprendizaje junto al danés Stanley Williams.

Para Balanchine, esta fue una traición. Para Villella, un asunto de supervivencia.

“Si no lo hubiera hecho, mi carrera habría terminado al poco tiempo”, señala, “Después de cuatro años lejos del ballet, sus clases, que eran verdaderos laboratorios coreográficos, se me hacían imposibles. Sufrí heridas, lesiones, y sentí que en lo personal y lo físico no tenia alternativas. Las clases de Stanley, en cambio, abrieron mis ojos a un nuevo mundo donde encontré todo lo que estaba buscando. Nos hicimos muy amigos desde el principio. Después de clases nos íbamos a comer, a tomar cerveza, y hablábamos hasta las tres o cuatro de la mañana sobre la complejidad de lo que estábamos tratando de conseguir físicamente. Nunca tuve una relación como esa con Balanchine”.

En su libro, el bailarín habla de lo difícil que fue ese periodo. “Abandonar la clase de Balanchine me produjo una enorme vergüenza y humillación”, escribe, “Y creo que hasta el día de su muerte, Balanchine nunca me perdonó por no rezar en su altar”.

Aunque ha pasado largo tiempo desde entonces, Villella todavía siente que su decisión fue “como insultar a Mozart”.

“En el ambiente de la danza hubo algunos que pensaron que estaba tomando mi carrera en mis propias manos. Otros creyeron que estaba desafiando a Balanchine, porque fui el único que no lo seguí y mi presencia era palpable por mi ausencia. Y hubo muchos que sabían como eran sus clases y entendieron perfectamente las razones de por qué no podía seguir ahí. El mundo del ballet, como el del teatro, está regido por rumores, quejas y política. Yo preferí mantenerme al margen de la controversia y me dediqué a trabajar duro para convertirme, así, en un bailarín fundamental para Balanchine”.

Sus esfuerzos, como quedó claro en el escenario de “Prodigal Son”, fueron bien recompensados. A partir de entonces, Villella acumuló una larga lista de triunfos y honores. Fue el primer bailarín americano en aparecer junto al Royal Danish Ballet, y el único en recibir ruegos de “encore’ en el teatro Bolshoi de Moscú. Bailó durante la inauguración del Presidente Kennedy y luego para Johnson, Nixon y Ford. Produjo y dirigió la serie “Dance in America” para PBS, ganó un Emmy y recibió, en 1997, la National Medal of the Arts de manos del Presidente Clinton. Pero durante todo ese tiempo, la sombra de Balanchine nunca dejó de acompañarlo.

“Mientras trabajamos juntos tuvimos siempre una relación cordial, aunque nunca socializamos. Balanchine era un profesional supremo, pero, de vez en cuando, hacia un comentario para recordarme lo que había sucedido y ponerme en mi lugar. Eso era algo que yo estaba dispuesto a aceptar a cambio de trabajar con el mejor”, dice. “Cuando fui a decirle que abandonaba la danza por las lesiones en mi cadera, se mostró sinceramente triste y preocupado. ‘Por lo menos te vas cuando estás en tu mejor momento’, me dijo, ‘Todos te recordarán en el top y nadie será testigo de tu decadencia’”.

Villella vio a Balanchine por última vez en su cama de hospital, dos semanas antes de su muerte, en 1983. “En un mundo lleno de genios, Balanchine era el mas grande”, dice ahora.

Seria imposible que un hombre como este bailarín, que durante décadas creó magia con su pirueteas sobre el escenario, no se emocione hablando de su arte.

“No hay un día en que no sienta nostalgia por la danza”, confiesa, “Es frustrante no poder hacer lo que hacia antes con mi cuerpo, pero esa es la naturaleza de este juego. En la danza, los mayores traspasan a las nuevas generaciones su conocimiento y experiencia. Es la ley de nuestra vida. Esta es una forma artística que pasa de cuerpo a cuerpo, pero también de mente a mente. Y esa frase no es mía. Es de Balanchine”.

Ocean Drive en Espanol, 2007

Beyonce

In actores, cantantes, cine, moda, musica on June 23, 2009 at 10:59 pm

beyonce_pic

Ni Jennifer Lopez con sus mil y un romances, ni Britney Spears con sus promesas subidas de tono, ni Christina Aguilera con sus provocativos atuendos, pueden siquiera asomarse al tipo de fama que por estos días esta viviendo Beyoncé Knowles. De la nueva generación de estrellas, esta jovencita de 23 anos con voz de ángel y cuerpo de “femme fatale” es, sin duda, la más brillante, la que mejor ha planeado su carrera y, más importante aun, la que mayores posibilidades tiene de sobrevivir el implacable paso del tiempo.

Esto no es casualidad. Beyoncé supo que quería ser una estrella antes incluso de aprender a caminar, y cuando a los nueve anos le dijo a su familia que sus planes iban en serio, su padre, Matthew Knowles, en un inspirado cambio de carrera, abandono su puesto como exitoso director de ventas para una compania en Texas y se convirtió en el flamante manager de su hija. Desde entonces, cada paso ha sido cuidadosamente estudiado; cada portada, entrevista, declaración y proyecto, forma parte de una minuciosa estrategia, y como resultado Beyoncé ha logrado escapar sin rasguños de las garras de la prensa y de los críticos y se ha lanzado, sin problemas, a los brazos de millones de fanáticos que la adoran de Tokio a Buenos Aires. Su fama es global, y sus multimillonarios contratos con L’Oreal y, mas recientemente, con Tommy Hilfiger- que le pago casi 4 millones de dólares para que se convirtiera en el rostro de su nuevo perfume, “True Star”- la han catapultado a una celebridad aun mayor.

En medio de este glamoroso huracán, y aunque no sale a la calle si no es acompañada por un “entourage’ de diez personas, incluyendo dos gigantescos guardaespaldas, Beyoncé sigue teniendo el aire sencillo y hasta tímido de una adolescente y, aparentemente al menos, esta lejos de caer en las trampas de su propio éxito. La Biblia continua siendo su fuente de inspiración, frases como “gracias a Dios” o “estoy bendecida” abundan en sus entrevistas, y ni siquiera su romance con Jay-Z, el ídolo del hip-hop de 34 anos que es desde hace mas de un ano su novio estable, ha conseguido arrastrarla a la primera pagina de los tabloides. Este ultimo verano, la pareja paso sus vacaciones en un yate anclado en St. Tropez, y las fotos publicadas en la prensa americana y europea los mostraron como el epitome de una nueva realeza, el en cubierta con un habano en la mano mientras ella tomaba el sol en un minúsculo y dorado bikini.

A diferencia de otras divas, Beyoncé no discute su vida privada frente a periodistas. Y aunque en sus conciertos y videos aparece ligera de ropas y agitando su famoso “derriere” con una energía que haría palidecer de envidia a la propia J.Lo, tampoco habla de su condición de “símbolo sexual”, excepto para asegurar que, si existe, no es intencional.

Esta entrevista se realizo en la oficina de Tommy Hilfiger en Nueva York, y como todas las entrevistas con celebridades en estos tiempos tuvo la intención de promover un producto, en este caso el perfume “True Star”. Beyoncé se instalo en un sofá con sus pies bien encumbrados en un par de sandalias de taco, su espectacular figura envuelta en un par de jeans y un top dorado con un broche de brillantes, enormes argollas como aros, el pelo amarrado en una cola de caballo y perfecto maquillaje. Detrás de ella estaba la fotografía oficial de la campana, captada por Mario Testino, que la muestra lanzada en el piso, en blanco y negro, y mirando con seductora inocencia hacia el lente. “Querían mostrarme como nunca antes, y creo que lo consiguieron”, dijo ella mientras ponía su cartera Gucci en el piso. En una habitación contigua estaban las amigas y parientes que la acompañan a todas partes, y por las oficinas se paseaba su pequeño perro poddle blanco.
Una entrevista con una estrella de este calibre es un asunto de máxima importancia para sus managers, promotores y agentes, y por lo mismo había al menos cuatro presentes. Todas mujeres y todas sentadas frente a ella, atentas a cada una de sus respuestas, asintiendo con cada una de sus declaraciones y riendo con cada una de sus bromas.

En la mitad de la conversación apareció Hilfiger, radiante en un traje beige y con su permanente e inmaculada sonrisa estampada en la cara. “ Conocí a Beyoncé cuando tenia 16 anos y actuó junto a ‘Destiny’s Child’ en uno de los primeros desfiles de ‘Tommy’. Pense que era una verdadera estrella, hermosa, talentosa y muy dulce. Y por eso, cuando creamos ‘True Star’, fue la única que se me vino a la cabeza”.

-¿Que significa ser una verdadera estrella?
-Una verdadera estrella- dijo Hilfiger- es alguien que tiene seguridad, carisma, talento y cierto grado de belleza.

Beyoncé sonrió y agrego que “las verdaderas estrellas tienen un aura positiva, un brillo especial que ilumina a otros. Tienen talento, aunque no tiene por que ser musical, y tienen cerebro. Es algo indescriptible que los hace sobresalir en cuando entran a una habitación y que tiene mucho que ver, creo, con sentirse cómoda consigo misma”.

-¿Se puede crear una estrella?
-No, no- explico la cantante- Las estrellas nacen estrellas.

“Lo primero que le diría a los jóvenes seria que se pusieran una meta, que establezcan sus prioridades y las mantengan pase lo que pase y sin importar lo que digan los demás”, aseguro Beyoncé- “Si una tiene un amor o una pasión, tiene que ser paciente porque las cosas no suceden cuando uno supone que tienen que pasar, sino cuando es el momento preciso”.

-Tu tuviste tus metas claras desde que eras niña. ¿Que tan importante fue el apoyo de tu familia para lograrlas?

-Fue muy, muy importante. Conozco historias de gente que no tuvo ese apoyo y aun así tuvieron éxito, así que es posible. Pero yo fui muy afortunada y estuve bendecida con el apoyo de mi familia. Al principio, mi gran apoyo fue mi profesora de danza, y cuando cumplí diez u once anos, mis padres renunciaron a todo para apoyar mis sueños.

-Fue un gran riesgo…
-Enorme. De locos. En ese momento no entendí las ramificaciones, pero ahora lo veo y pienso ¿En qué estaban pensando?

-¿Harías algo así por tus propios hijos?
-Absolutamente. Ese es el ejemplo con el que crecí, y creo que haría lo mismo. Pero si pudiera elegir- y aunque apoyaría a mis hijos en lo que quisieran hacer- no les sugeriría que hagan lo que yo hago.

- ¿Por que?
-Porque la tensión es demasiada, es un trabajo muy duro. Cuando mi hermana menor me dijo que quería ser cantante, mi reacción inmediata fue “!Oh, no!”. Le dije que seria una buena idea que me acompañara como bailarina en mi gira, pensando que, quizás, cuando tuviera que levantarse a las seis de la mañana, cuando estuviera cansada y aun así tuviera que salir al escenario, cuando no quisiera sonreír y tuviera que seguir haciéndolo, ya no seguiría sonando con ser cantante, pero la estrategia no resulto. Algunas personas nacen para algo, y si ella tiene el talento necesario hay que apoyarla, porque es un regalo de Dios.

-¿Que tan serios son tus planes de convertirte en actriz?
-Hice un par de películas- Austin Powers y the Fighting Temptations-, y ahora estoy filmando “El Regreso de la Pantera Rosa” con Steve Martin y Kevin Klein. Eso es muy excitante, porque he estado rodeada de actores ganadores del Oscar, gente que sabe mucho de drama y actuación. He aprendido muchisimo y ha sido un desafío. A veces es difícil combinarlo con mi carrera de cantante, pero cuando una siente pasión se hace tiempo para todo. Además, me entrego cien por ciento a todo lo que hago, no importa si es un nuevo álbum, un comercial o una película. Todo lo que hago es importante para mí. Pero estoy recién empezando a actuar y siento que aun no tengo la suficiente experiencia. Sé que puedo cantar con cualquiera y me voy a sentir segura de mi talento. Pero en la actuación me queda mucho…

-Te inhibe trabajar con gente como Steve Martin o Kevin Kline?
-Sí. Generalmente cuando se filma una película, lo primero que hacen los actores es leer el guión en conjunto con todos los ejecutivos. Es muy intimidante. Eso siempre me asusta. Pero cuando empieza la actuación las cosas se relajan, especialmente cuando se trabaja con comediantes. Mientras más se divierte una, mejor. Steve Martin es muy diferente a Mike Myers. Cuando Mike estaba en personaje, hablaba y actuaba como el dentro y fuera de la cámara. Steve Martin es muy profesional, y entre tomas vuelve a ser el mismo.

-¿Tienes un profesor de drama?
-No. Podría tener uno, pero cada vez que he hecho una película me han dicho que no es necesario. Es como cantar; algo que sale natural. Creo que no me haría mal tomar clases de actuación, pero no tengo tiempo y para los roles que he tenido no ha sido necesario. Pero en el futuro me gustaría tener papeles más dramáticos y estudiar.

-¿Cómo ha afectado el Oscar de Halle Berry a las estrellas afro-americanas?
-Ha tenido un efecto absoluto. Todo esta cambiando. Incluso lo que me ha sucedido a mí, con este perfume, con las portadas en las revistas, es increíble. Pero hay mucha gente que abrió puertas para Halle y para mí también. Sin Aretha Franklin o Diana Ross, quizás no estaría donde estoy. Ellas abrieron puertas para mí.

-¿Sientes la responsabilidad de ser un modelo para los jóvenes afro-americanos?
-No pienso mucho al respecto. No estoy demasiado preocupada sobre asuntos de raza y color, pero me entusiasma mucho ver todo lo que pasa y los cambios que estamos viviendo.

-Ahora estas en el numero 19 de las personas más importantes del espectáculo según la revista Forbes…
-¿Verdad? No sabia…

-¿No sabias?
-No, no tenia idea.

-¿Ves en ti misma a esa mujer exitosa, poderosa que todos ven en ti?
-Hay momentos en mi vida en que veo a gente reaccionar frente a mí de cierta manera y no lo entiendo. Pero no pienso al respecto. Hace un par de días lanzamos el perfume en Londres y veía como me miraban las niñas y las adolescentes, y me parecía tan extraño, tan raro. Creo que una nunca se acostumbra a esa atención. Es agradable, halagador, pero también muy raro. A veces se me olvida quien soy, ¡Mi familia se olvida!

-¿Sientes la presión de lucir tal o cual diseñador, considerando que usando su ropa creas un gran impacto en sus carreras?
-Estoy de acuerdo en que crea un impacto. Y por lo mismo creo que si una tiene un sentido de la moda, debería hacer su propia línea. Si una sale y usa la ropa de un diseñador y esa ropa obtiene atención, ¿Porque no hacerse ese favor a sí misma?

-¿Estas planeando lanzar tu propia línea?
-Sí, el próximo ano.

-¿Trabajas con estilistas o tu eliges tu propia ropa?
-Yo decido y mi madre, que diseña muchos de los vestidos que uso en mis shows, elige mucha de mi ropa. Uso a todos los diseñadores. Me encanta el glamour, especialmente el viejo glamour de Hollywood, y trato de mezclarlo con una sensibilidad mas joven y moderna.

-¿Que es lo mejor de ser Beyoncé?
-Esa es una pregunta difícil. Hay mucha gente con talento y sé que estoy bendecida por las oportunidades que se me han dado. Me siento tan feliz por todas las cosas que he hecho, y sé que cuando envejezca voy a tener muchas cosas que contar y mostrar a mis hijos. Todos mis logros están documentados, tengo videos, fotos, y eso es muy agradable. Tengo una vida muy, muy interesante.

-Ahora, después de mucho tiempo, estas grabando nuevamente con “Destiny’s Child”…
-Sí Comenzamos a grabar hace dos semanas, y esperamos sacar el CD a fines de ano. Es muy excitante, porque el ultimo que grabamos juntas fue hace cuatro anos. Es un desafío mucho mas grande, porque las tres integrantes del grupo hemos cambiado, nuestras voces y nuestros gustos han cambiado también, pero eso ha agregado nueva profundidad a nuestro sonido. Sacar un nuevo álbum ha sido una sorpresa para mucha gente, porque nadie creía que lo haríamos. Pero nos prometimos a nosotras mismas que sin importar cuantos CD’s vendiéramos como solistas, volveríamos a reunirnos, y lo hemos cumplido, borrando ese estereotipo de que las mujeres no pueden trabajar juntas ni apoyarse mutuamente. Nosotras lo estamos haciendo.

-De las tres, tú eres la más exitosa y la que más ha vendido individualmente. ¿Cómo afecto eso en tu relación con las otras dos integrantes del grupo?
-Hemos estado juntas desde que teníamos nueve anos, somos amigas y sabemos como comunicarnos entre nosotras. Además, no diría que yo he sido la más exitosa. El éxito es diferente para cada persona, nos respetamos mutuamente y aceptamos nuestros distintos puntos de vista. No tenemos problemas.

-¿Cómo ha sido tu experiencia trabajando con gente como Tommy Hilfiger o Mario Testino?
-Es surreal. Mi primer traje de baño fue Tommy Hilfiger, y pense que era lo más glamoroso que podía tener. ¡El traje de baño y las sandalias! Y ahora, trabajando con él, hablando de su vida, escuchando sus historias, ha sido increíble. Y también un honor, porque no muchos diseñadores piensan en una mujer afro-americana cuando crean una fragancia. Para mí, es una gran oportunidad.

-¿Te sientes cómoda con tu imagen de símbolo sexual?
-Nunca he dicho que quiero ser un símbolo sexual, y no es algo que haya decidido. Creo que Dios quiere que celebremos nuestros cuerpos, pero sin comprometer nuestro cristianismo.

Manuel Santelices

Cosas, 2008

Joaquin Cortes

In arte, musica on June 23, 2009 at 10:43 pm

joaquin-cortes_1244467c

“Este hombre es puro sexo”, dijo en una ocasión Elle McPherson refiriéndose a Joaquín Cortés, y cualquiera que lo haya visto hace pocas semanas sobre el escenario del City Center de Nueva York, agitando sus pies como mariposas sobre el tablao, jugando con su cabello largo y oscuro y luciendo orgulloso su torso desnudo mientras cientos de fanáticas enloquecidas gritaban su nombre, tendrá que estar de acuerdo. “Nunca he buscado el morbo en el público”, se defiende este bailarín de 35 años que, como dice sin falsas modestias, ha marcado “un antes y un después” en la historia del Flamenco. Sin embargo, su obvio atractivo físico es inevitablemente mencionado cada vez que la prensa habla de él y los críticos están lejos de ser los únicos que caen rendidos a sus pies. Sus romances con Naomi Campbell y Mira Sorvino fueron ampliamente publicitados, y entre sus fervientes admiradoras se encuentran Madonna, Emma Thompson y Jennifer Lopez, que apareció junto a él en su concierto de Puerto Rico en el 2002.

Almodóvar filmó sus encantos y talentos en “La Flor de Mi Secreto”, y el director italiano Bernardo Bertolucci, visiblemente emocionado frente a su presencia, escribió una oda para él.

Sin embargo, tanta adulación y halago parece haber tenido poco efecto en Cortés, que en persona habla y se comporta como el sencillo gitano que es. Sentado en la gigantesca terraza de un “loft” en el exclusivo “Soho Grand Hotel” de Manhattan, vestido en jeans, una camisa rosada sin mangas, lentes oscuros y su legendario pelo recogido en un moño, no se da aires ni de estrella ni de seductor. Y aunque al día siguiente visitaría la Casa Blanca para celebrar la “Cultura Latina en las Artes” junto  a Antonio Banderas, Marc Anthony y Alejandro Sanz, entre otros, insiste que no es más que un “bailaor”. Un “bailaor” con talento y suerte, sin duda.

Cortés nació en 1969 en medio de una familia gitana de Córdova y comenzó a bailar desde que pudo pararse en dos pies. A los doce comenzó sus estudios de danza en Madrid, a los catorce ingresó al Ballet Nacional de España, y a los diecisiete ya era un aplaudido solista. Algo aburrido con las piruetas y tutús del ballet clásico, dirigió sus pasos a la danza moderna y trabajó junto a estrellas como Maya Plisetskaya, Silvie Guillem y Peter Schauffus en Europa, Asia y Estados Unidos. En 1992, cuando tenía apenas 23 años, creó su propia compañía, “Joaquín Cortés Ballet Flamenco”, y en cuestión de meses se convirtió en el bailarín español más célebre del mundo. “Gracias a mí cada vez hay más niños aprendiendo a bailar”, dice, “Antes los padres no querían llevarles a los conservatorios porque tenían miedo de que les salieran maricones, en cambio ahora los padres son los primeros en pedir clases de baile”.

“Live”, el show que presentó en Nueva York, es su cuarto espectáculo e, igual que los anteriores, ha tenido un impresionante éxito internacional. Pero el tiempo pasa, incluso para Joaquín Cortés, y aunque su cuerpo sigue envidiablemente firme y ágil él ya está pensando en el día en que no podrá- o no querrá- seguir a solas durante dos horas zapateando sobre un escenario. Por eso acaba de crear una nueva compañía, “Gitana Cortés Company”, con la que está planeando un espectáculo de 60 personas que piensa presentar en Broadway y teatros europeos. También, según dice, está pensando pasar más y más tiempo en Nueva York. “Ya estoy mirando departamentos que me están localizando y, en principio, voy a arrendar uno por un año y vivir entre Nueva York y Madrid. Esta es una ciudad donde ya viví dos o tres meses hace un tiempo, pero tuve que volver a España por problemas familiares y lo dejé todo. Ahora que estoy tranquilo y tal, me apetece volver”.

-¿Para ti no es mejor estar en España, donde en Flamenco se aprecia más?
-Aquí también se aprecia muy bien. Entiendo tu pregunta, pero parte de una equivocación. Yo llevo veintitantos años viajando por los cinco continentes, y la reacción que la gente tiene frente al Flamenco, o a mí bailando al menos,  es igual en todas partes. Cuando bailo en Chile, en Tokio o Nueva York, consigo los mismos aplausos que en España. Donde vaya, la gente entiende y vive el Flamenco.

-Sin falsas modestias, ¿Eso se debe a ti o al flamenco?
-Yo he creado un estilo propio y personal que es una fusión de flamenco, jazz y música latinoamericana que me ha permitido llevar este baile a las masas, algo que en el flamenco no existía. Es verdad que hay un antes y un después y que no podemos comparar, pero yo te hablo de mi propia experiencia. No sé como le ira a un bailarín de flamenco desconocido que llega a Nueva York y actúa en un local para doscientas personas. Yo he hecho el Radio City Música Hall para siete mil personas, el City Center, hemos trabajado en el Metropolitan Opera House, y siempre se ha llenado. No sé por qué…Quizás es porque han visto un espectáculo de calidad y han salido emocionados. Pero yo no me puedo quejar. Pero lo que te quiero decir es que, en mi caso, no me siento necesariamente más cómodo en España.

-Tu espectáculo ha sido exitoso, pero muy criticado por los puristas del Flamenco…
-Eso fue en un principio. Llevo quince años como persona conocida, viajando por todo el mundo, y al principio los puristas me trataron mal, cosa que entiendo y no entiendo a la vez. Lo entiendo, porque piensan que lo mío no es lo puro, lo verdadero. Pero por otro lado no aceptan que nadie haga algo nuevo. Entonces llego yo, con veinte años, y me convierto en el héroe nacional, un revolucionario. Pero el tiempo, como dicen, le da la razón al que la lleva. Yo, independiente de las críticas, he seguido adelante con mi carrera y he cambiado la historia del flamenco. Hoy día la mayoría de las compañías de danza de mi país imitan a Joaquín Cortés, porque es sinónimo de éxito. Además, ¿Qué es la pureza? Yo me siento cien por ciento puro como Joaquín Cortés, porque he creado algo propio. Esta es la manera que yo siento la danza. Cuando yo empecé había dos compañías de baile en España, porque la danza era un tema que a nadie le interesaba. Hoy puedo citarte treinta nombres de compañías. ¿Y eso a quién se debe? Parece petulancia por mi parte pero todo el gremio se ha beneficiado de mi tirón.

-¿Que tiene de común el flamenco con el jazz o la música cubana?
-Yo creo mucho en el mestizaje cultural, que es algo que me ha gustado desde niño. La danza es un idioma como cualquier otro, y tengo la suerte de haberme cultivado en muchos idiomas distintos. Hice ballet clásico, contemporáneo, danza española, flamenco…entonces eso me ha llevado a crecer y crear algo que siento muy natural. Eso me permitió convertirme en estrella desde muy joven, a los veinte años.

-¿Con tanto éxito y tan temprano, es difícil mantener una carrera en el tiempo?
-Lo más difícil es mantenerse.  Hay mucha gente que le cae bien a los medios de comunicación y en un dos por tres lo ponen arriba. Mantenerse durante quince años, vivir los altibajos propios de una carrera, y seguir haciendo grandes espectáculos es muy complicado. Y eso pasa en cualquier profesión. La mayoría pega un “boom” y desaparece en dos o tres años.

-Como bailarín, ¿Te molestan tus 35 años?
-Mira, te voy a decir una cosa: cuando tenía veinte estaba bien, pero lo increíble es que a estas alturas me siento mucho más fuerte que entonces. Ahora estoy haciendo un show que no podría haber hecho a los veinte. Ahí estoy, durante dos horas, solo sobre el escenario, sin parar de taconear. Estoy en un momento físico increíble. Yo no sé cuando me voy a retirar, quizás en un año o cinco, pero no pretendo retirarme a los sesenta aunque tenga éxito. Quiero retirarme en un tiempo prudente, porque me doy cuenta que los años pasan. Con la edad se pierde poco en el Flamenco; posiblemente frescura, pero se gana muchísima madurez, sabiduría y  experiencia.

-¿Que te gustaría hacer después?
-Me estoy metiendo en muchas cosas. Soy empresario, productor, acabo de crear una compañía nueva, “La Gitana Cortés Company”, para darle oportunidades a los nuevos músicos españoles, y estoy en el mundo de la publicidad y la moda. Quiero hacer todo lo que pueda. Yo creo que integrar el flamenco a otras artes es bueno.

-¿Siempre te interesó la moda?
-Claro que me interesa, porque forma parte de mi vida.  Es algo que me divierte, pero que me ayuda también a crecer como artista. Yo soy un creativo, y mientras más colabores con cineastas o diseñadores, más recibes para crear. Te conviertes en una esponja.

-¿Cómo surgió tu colaboración con Giorgio Armani?
-Eso fue hace muchos anos, cuando estaba grabando un programa en la Piazza Navona en Roma. Era un desfile con 300 modelos y cinco diseñadores, donde estaban Armani, Valentino, Krizia, Versace, Gianfranco Ferré…. Al final todos los diseñadores estaban emocionados y me querían vestir, invitarme a comer, conocerme. Y yo no sé por qué, pero establecí una muy buena relación con Armani, entendí que su filosofía era parecida a la mía en lo que se refería a la moda y la danza, y me interesó nuestro contraste de estilos. Para mi Armani es un tío muy elegante, muy minimalista, y eso combinado con la pasión y la fuerza del flamenco es algo que funciona muy bien. Es como crear un animal elegante.

-¿Tiene también que ver con tu imagen de símbolo sexual?
-El flamenco despierta imágenes de exotismo en el extranjero. Para los gringos ver a un hombre sudando y zapateando es muy sensual, muy erótico Hay mucha sensualidad en el flamenco, y su música es muy agradecida del cuerpo, muy racial, muy caliente. Eso hace que la gente se emocione y empiece a buscar ese lado erótico y sexy. Tu sabes que los gitanos somos de la India, y ahí los brujos y hechiceros bailaban con el torso desnudo. Por eso se me ocurrió hacer un poco de historia, escarbar en mis raíces en mi segundo show, y sacarme la camisa. Salí al escenario con una falda negra larga, el pelo suelto y el torso desnudo. La gente se enloqueció, las mujeres gritaban y los hombres también. La mayoría estuvo a favor del espectáculo, pero los puristas alegaron que era una provocación y una herejía. Pero los bailarines clásicos bailan con el torso desnudo y no pasa nada, y hay bailarines contemporáneos que han aparecido desnudos. Entonces, ¿Por qué tanto escándalo?

-¿Te sientes cómodo como sex symbol?
-Ni cómodo ni incomodo. A mí me gusta sacar el máximo partido en todo lo que hago. Si hay gente que va al teatro a buscara un sex symbol, pues bien, que vengan, porque después que vean el espectáculo van a encontrarse con algo más que eso. Se van a encontrar con un muy buen bailarín, con buena técnica y preparación. Si puedo usar mi sensualidad para atraer más aficionados a la danza, que así sea. Mi deber como artista, como profesional y como amante de la danza es crear adictos. Me da lo mismo ser o no sexy, siempre y cuando atraiga al público.

-¿Eres tan seductor como comentan?
-Yo no soy el típico tío que entra en una discoteca con un cartel en la frente que dice: busco hembra para follar. En ese sentido soy especial porque no llevo cartelito ni voy de follador. Así que las chicas normales se acercan. Yo puedo tener un día loco de los que se te cruza el cable y sales a pillar cualquier cosa, pero normalmente no voy a saco, soy más especial.

-¿Eres machista?
-Mi lado machista está ahí, lo he mamado y no lo puedo borrar de la noche a la mañana. Yo nunca me he metido en la cocina ni he puesto la mesa porque en casa eso lo hacían las mujeres. ¡Si no sé freír ni un huevo!

-¿Te ha beneficiado estar tan involucrado con el mundo de la farándula?
-No sé si me ha beneficiado o perjudicado. En España no me dejan tranquilo y eso es terrible. La prensa rosa me parece patética. La verdad es que no me siento parte del famoseo español, porque lo que tengo me lo he ganado a pulso y no por salir en las revistas junto a famosos. Me molesta ser uno de los pocos españoles con proyección internacional y que aun así digan que lo mío es puro cuento.

-¿Con una carrera como la tuya, es difícil tener vida personal?
-He intentado llevarla adelante, pero siempre ha estado en segundo plano porque no he tenido tiempo. La suerte de ser dueño y señor de tu propia carrera, es que de pronto puedes tomarte tu respiro y pasar tiempo con tu familia y la gente que quieres. Pero por mi trabajo, ha sido duro. No he parado durante años, he viajado por todo el mundo. Pero solo tengo 35 años, me siento muy joven, y ahora puedo decidir cuando quiero bailar y cuando no. Tengo libertad y puedo dedicarme a mi vida privada.

Cosas, 2005

Enrique Iglesias & Tommy Hilfiger

In cantantes, Cosas, musica on June 22, 2009 at 9:30 pm

enrique iglesias

Es fácil ver por que Tommy Hilfiger esta interesado en Enrique Iglesias, y Enrique en Tommy. Los dos comparten la más misteriosa de las cofradías: la fama., ese pequeño universo de dinero y privilegios, rumores, portadas, paparazzis y adoración publica donde todos los lujos, menos el de la privacidad, parecen posibles.

Cuando Hilfiger decidió lanzar la versión masculina de “True Star”- la fragancia que en su versión femenina lleva a Beyonce Knowles como rostro exclusivo- no tuvo dudas en elegir a Enrique. “Tiene todas las características de una superestrella global”, dice orgulloso de su decisión. Como siempre sucede en estos casos, el lanzamiento del perfume en Nueva York – habrá otro en Madrid en un par de semanas- estuvo rodeado de una impresionante campana de marketing y relaciones publicas que incluyo periodistas invitados de todo el mundo, un ejercito de publicistas y relacionadores públicos, y una magnifica fiesta en el helipuerto de Manhattan donde las dos estrellas, Tommy y Enrique, llegaron a bordo de un helicóptero seguidos de cámaras de televisión y paparazzis. Sofisticadas rubias en stilettos y hasta severos hombres de negocios se comportaron como histéricos quinceañeros frente al cantante, que en persona es alto, delgado, casual e incluso mas atractivo que en las fotografías y videos.

Para ambos, “True Star” no podría haber llegado en un mejor momento. Hilfiger se preparaba a estrenar, la semana pasada, su propio “reality show”, “The Cut”, donde, siguiendo los pasos de Donald Trump en “The Apprentice”, aparece como el mentor de mas de una docena de aspirantes a diseñadores decididos a convertirse en la próxima gran estrella de la moda en Manhattan. El domingo anterior, “The New York Times” dedico la primera pagina de su sección de negocios al programa, preguntándose si abrir las puertas de una compania que en los últimos anos ha sufrido altos y bajos, seria una buena idea.
Enrique, por su parte, esta preocupado de los últimos detalles de su ultimo CD, que aun no tiene nombre y que esta siendo grabado en estudios de Miami a Estocolmo bajo la supervisión de algunos de los productores más importantes del mundo, incluyendo a Max Martin, Kristian Lundin, Anders Bagge, Mark Taylor y Paul Barry. A pesar de la experiencia, dice, un nuevo álbum no se hace más fácil. “Cuando uno mantiene sus estándares altos, hacer buena música es siempre un desafío”.

A los 29 anos, el hijo de Julio Iglesias e Isabel Preysler conoce bien los intrincados recovecos de la fama. Sin embargo, la constante atención del publico y la prensa, los rumores que han rodeado desde un principio su relación Anna Kournikova, y la privilegiada pero incomoda situación de ver su cara repetida hasta el cansancio en las revistas, parecen haber tenido poco efecto en él. Vestido con jeans, una polera y un gorro de béisbol, se sentó junto a Hilfiger en la oficina privada del diseñador, y ahí, a la sombra del retrato de “Liz Taylor” de Andy Warhol, caricaturas de Hirschfield e innumerables fotografías de estrellas de rock, ambos conversaron relajadamente sobre su nuevo proyecto, las trampas de la fama y la sutil barrera que divide al hombre de la estrella.

-Ustedes se conocieron en Moustique…
TH- Si, Enrique y sus amigos estaban en un yate y llegaron a Moustique un día antes del ano nuevo, así que los invite a celebrar en mi casa. Lo pasamos muy bien. Enrique se emborracho, salió con su novia a un paseo en moto, terminaron en el agua y casi se ahogaron…

- ¿La idea de la colaboración surgió ahí mismo?
EI- No, esto fue mucho antes…Nos conocimos hace dos anos.
-Tommy, ¿Por qué pensaste en Enrique como rostro para “True Star”?
TH- El perfume se llama “True Star” y por lo tanto necesitábamos una verdadera estrella como imagen. Pense en él porque es una superestrella global, tiene el ‘look’, la actitud, esta relacionado con la música, es ‘cool’, joven, relajado, y pense que seria perfecto para colaborar en este proyecto. Pero también supe que si no le gustaba la fragancia, no querría ser parte de ella. Deje muy claro con mis socios en Estee Lauder que el perfume tendría que tener su personalidad y actitud.
EI- A mí me intereso porque es un gran producto, y porque Tommy siempre mezcla todo lo que hace con música, algo que me parece fantástico y muy artístico. Amo la música y me encanta lo que él hace. Era un “match” perfecto. Lo único que me interesaba era que me gustara la fragancia. Quería que fuera, joven, fresca y que no fuera demasiado fuerte. Detesto esos perfumes que puedes oler a metros de distancia, o que cuando la persona que lo lleva entra a una habitación, te da de inmediato un dolor de cabeza.

-Hablando de “stars”, tus padres son muy famosos. ¿Que aprendiste de ellos sobre la fama y como manejarla?
EI- Que no tienes que confiar en la gente- dice riéndose- No, en serio, creo que lo más importante que herede de mi padre fue su ética de trabajo. Siempre admire la forma y lo mucho que trabajaba, y su pasión por la música. Una de las cosas que aprendí de ambos y que me ha ayudado muchisimo, es rodearme siempre de gente buena y positiva. No me refiero a esos que te dicen siempre que “si” y que aceptan todo lo que dices o haces solo porque eres rico o famoso, o porque quieren aprovechar tus ventajas. Estoy hablando de gente que siente algún tipo de cariño o amor por ti.

-¿Has desarrollado algún tipo de ‘radar” para captar las intenciones de la gente?
EI- Creo, y espero, que sí. Aunque no creo que sea completamente preciso, he desarrollado un buen sentido para leer a la gente.
TH- Mi propio radar esta mejorando todo el tiempo. Cuando uno es conocido, sabe que hay cierta gente que desea ser tu amigo solo para aprovechar las ventajas. Con los anos me he puesto más sabio, más cauto. Cuando era joven era muy ingenuo en este aspecto, pero a medida que he ido conociendo mas gente, mi radar se ha hecho mas preciso. Ahora conozco a alguien y me doy rápidamente cuenta si son falsos o auténticos, y que están buscando conmigo. Es algo que he aprendido a través de errores. Una persona famosa no puede vivir sin este “radar”.

-¿La fama fue siempre un sueno para ustedes?
EI- En mi caso, siempre tuve sueños de estar sobre el escenario. Recuerdo haber estado en conciertos de The Police, Tom Petty, Michael Jackson o Phil Collins, sumergido en medio de la multitud, sintiendo una excitación enorme. Si eso era apasionante, imaginaba que estar en el escenario debía ser mil veces mejor. Además, como adolescente, cuando a veces pasaba por un momento difícil, encontraba siempre ayuda en la música. Era como tener mi propia terapia. Cuando me sucedían cosas que, aunque ahora suenen tontas en ese momento eran importantes, siempre escribí música o poesías que luego se convertían en canciones.

-Entonces siempre supiste que querías ser cantante…
EI- Sabia que de una forma u otra iba a terminar relacionado con la música. Pero para mí fue muy difícil, porque mi padre también era músico. Siempre estuve muy cerca de ellos, pero no quería compartir mi amor por la música con ellos. Era mi propio mundo. Pense que si decía algo, me iban a decir “cierra la boca y sigue comiendo” o algo así.

-¿Es cierto que no les contaste hasta que firmaste tu primer contrato con un sello?
EI- Si. En ese tiempo estaba  en el “college” y había sido rechazado por varios sellos. Pero uno de ellos, muy pequeño, me dijo que firmaría conmigo, así que tome un avión a México y firme cien papeles que no tenia idea que decían. Fue el tipo de cosa que sabes que tienes que comunicarle a tus padres pero no encuentras el momento adecuado. Decía “mañana les cuento”, y al día siguiente decía lo mismo. Pasaron seis meses….

-¿Cómo se los dijiste?
-EI- ¡No se los dije! Lo supieron por otra parte…Los dos me llamaron diciéndome, ¡Qué mierda hiciste!. Pero para mí era una aventura. Si resultaba, fantástico. Y si no resultaba, no tenia a nadie mas que culpar que a mí mismo. Fue un periodo muy intenso. Arme mis maletas y me fui de la casa. También fui donde mi consejera en el “college” para anunciarle que dejaría la universidad. Pense que me iba a decir que no lo hiciera, que estaba loco, que esta era mi única oportunidad de conseguir una educación, pero en cambio me dijo que si ese era mi sueno lo siguiera, y que si las cosas no iban bien siempre podría volver.

-¿Cómo te las arreglaste para abandonar la sombra de su padre?
-EI- Fue una mezcla de suerte y ‘timing’. Estaba enfrentando a una nueva generación. La gente que me escucha no escucho la música de mi padre. Hay niñas de diez o quince anos que se me acercan y me preguntan si mi padre también es músico. Eso me hace entender que aprecian mi música por lo que es, sin importar quien es mi padre. En lo personal, seguir a la sombra de la imagen de mi padre fue siempre una lucha, una pelea. A veces abandone entrevistas a la mitad, indignado, porque el periodista solo me preguntaba sobre él. Es divertido, porque ahora cuando veo a hijos de gente famosa, especialmente músicos, les doy menos crédito hasta que se prueban a sí mismos. Y tienen que probar mucho mas que el resto; no es fácil. Por un lado ser el hijo de mi padre me ha dado muchas ventajas, pero también ha hecho que las cosas sean más difíciles.

-Tommy, estas a punto de empezar tu propio “reality show”. ¿Por que arriesgarte en TV?
TH- Llevo veinte anos haciendo lo mismo, diseñando ropa y construyendo un negocio, y la verdad es que estoy aburrido. Quería hacer algo distinto, y cuando CBS se acerco con la oferta me pareció interesante. Me da la oportunidad de descubrir al próximo gran diseñador americano, porque sé cuales son los elementos en que tengo que fijarme. Además, me da un desafío. No me interesa tener cámaras siguiendome las veinticuatro horas del día, concentradas en mi vida personal. Pero mi vida como empresario esta abierta.

-¿Tienes miedo del efecto del rating en tus ventas?
TH- Cuando uno esta en la televisión nacional, llega a millones de personas que de otra forma no alcanzaría. Esta es una buena manera de mostrarles el tipo de negocio que tenemos y el tipo de persona que soy. No soy uno de esos diseñadores que se creen dioses; no soy un excéntrico, loco, inalcanzable. Es la oportunidad de mostrarles que soy una persona real y hacerles entender que cada prenda de Tommy Hilfiger involucra una enorme cantidad de trabajo. También quiero mostrar que le devolvemos la mano a la sociedad, que apoyamos a jóvenes en Harlem, en el Bronx, en hospitales y colegios. ¿Por que no mostrarlo? Ahora, si les gusta el show, fantástico. Y si no les gusta, es Ok.

-Tu eres conocido, pero no una estrella de Hollywood. ¿Te preocupa la exposición que el programa va a acarrear para ti?
TH- Ya soy lo suficientemente conocido. Si voy a un restaurant o a un club, la gente me conoce. Estar en televisión va a ser mas de lo mismo, no va a ser un cambio dramático. No me gustaría pasar de ser un desconocido a una celebridad; pero durante veinte anos he estado en el mundo de la moda y eso me ha preparado para lo que viene.

-Una de las cosas más difíciles para una celebridad es llevar una vida normal. Enrique, ¿Cómo afecta tu fama a tu relación con tu familia, con tu novia…?
EI- Hay áreas de mi vida que no importa compartir con el publico y otras que prefiero mantener en privado. Todo depende de lo que busques. En mi caso, creo que esta bien que la gente sepa de tu vida personal hasta cierto punto. Si estoy enamorado, no me voy esconder a puertas cerradas,

-¿Dónde pones el limite?
EI- La gente siempre alega que esto es algo muy difícil de controlar, pero creo que hay maneras de hacerlo. No es fácil, pero puede hacerse.
TH- Creo que si quieres ser visto, vas a lugares donde vas a ser visto. Y hay un lugar y un momento para eso. Y si quieres tener una comida calmada, intima, sabes donde ir.
EI- ¡Exacto!
TH- Si no quieres que te fotografíen, no vayas a los lugares donde sabes que habrá fotógrafos. Anoche estaba invitado a tres fiestas diferentes y decidí no ir a ninguna. No tenia ganas de lidiar con todo eso. Mi teléfono no dejaba de sonar con llamados de amigos, “ ¿Donde estas? La fiesta a va a empezar…”. No tuve ninguna gana de ir. Dicho esto, uno, como persona conocida, esta siempre en peligro de que cualquier cosa que haga o diga termine publicada en la prensa. Por eso uno no puede tomar estas cosas en forma muy personal ni ser muy sensible al respecto. Si lo haces, no puedes estar en actividades como las nuestras. He leído tantas cosas sobre mí, tantos rumores, que si les diera importancia estaría loco.

-¿Tu reaccionas de la misma forma, Enrique?
EI- Si, creo que Tommy lo explico perfectamente. Pero pensaba que todo lo que había leído sobre él era cierto- bromea-.  Creo que me preocuparía mas si fuera a un restaurant y nadie me pidiera un autógrafo o una foto. Ese seria un mal signo. Esta es mi vida, esto es lo que hago, y la atención del publico y la prensa me parecen evidencia de que lo estoy haciendo bien. Hay otros que se molestan. ¿Y que? Hay peores trabajos que ser una estrella de la música o la moda.
TH- Ahora Enrique va a ser incluso más famoso, porque vamos a poner los avisos de ‘True Star’ en todos los aeropuertos, tiendas y revistas del mundo.
EI- ¡Ojalá que eso mejore mi vida sexual!
TH- David LaChapelle hizo el spot para televisión y Mario Testino las fotos. Quisimos trabajar con lo mejor de lo mejor.
EI- Mario Testino es peruano…

-Sí, ya sabia…
TH- Para mí, es el mejor fotógrafo, Desde que fotografió a la Princesa Diana hasta sus fotos de Beyonce para otro de nuestros perfumes, su trabajo me parece increíble.
EI- Además es un tipo muy simpático, muy relajado.

-¿Había trabajado antes con él?
EI- No, nunca lo había conocido, pero me pareció un hombre extraordinario. A veces, cuando trabajas con estos fotógrafos superestrellas te pones muy nervioso, piensas que van a ser unos pesados, unos divos. Pero él fue fantástico.

-Quizás muchos fotógrafos esperan que alguien como tu sea un divo…
EI- No, no, no…Nunca he sido un divo.

Placebo

In cantantes, musica on June 22, 2009 at 8:57 pm

placebo-wwwszigetnewscom-1

A medio camino entre el gótico de “The Cure” y el glam-rock de “Scissor Sisters”, la banda británica “Placebo” ha flirteado durante mas de una década con los temas mas intensos- drogas, soledad, romances contrariados- a un ritmo definitivamente alegre y, en ocasiones, casi frívolo. Mientras canciones como “Without You I’m Nothing” son verdaderos gritos de angustia existencial, otras, como “Nancy Boy” o “Pure Morning” parecen haber nacido para ser bailadas a las tres de la mañana en algún ambiguo club en Londres o Manhattan. En el camino de esta esquizofrenia artística, “Placebo” ha vendido mas de siete millones de discos, convirtiéndose en uno de los grupos mas exitosos y respetados del nuevo milenio.
Su ultimo álbum, “Meds”, pretender terminar con las contradicciones y abrir las puertas a una nueva madurez musical que, como revelan las criticas en Inglaterra, ha sido bien recibida por la prensa y el publico. “En estos anos he dicho muchas tonteras en entrevistas y he hecho grandes esfuerzos para ser conflictivo”, reconoció el vocalista del grupo, Brian Molko, en una entrevista reciente, “Por eso he sido víctima de tantos comentarios”. Aunque no hay nada que indique que dejaran de ser los “enfant terribles” de la música inglesa, “Placebo” esta ahora mas interesado en entregar su “honesto mensaje”, como lo definen, que en espantar al “establishment”.
El grupo, que además esta formado por Steve Hewitt en percusión y Stefen Olsdal en bajos, esta a punto de iniciar una nueva gira que los llevara a Chile y el resto de Sudamérica el próximo ano. Su primera visita, el ano pasado, fue una sorpresa. ”No esperábamos encontrar tantos fans”, dijo Molko durante una conversación exclusiva con COSAS en Nueva York, “Nos sentíamos un poco intimidados frente a la idea de llegar a un sitio donde pensábamos que no éramos muy conocidos, pero nuestra visita a Santiago fue de locos: había paparazzis en el aeropuerto, legiones de admiradores, y terminamos actuando frente a 18 mil personas en dos días. Luego paso lo mismo en Brasil y Argentina. Fue fantástico.
-¿Y eso fue sin esfuerzos de promoción?
-Exactamente, lo que nos sorprendió aun mas.
-¿Por que crees que los latinoamericanos reaccionan tan bien a tu música?
-No lo se…Estuve hablando con Bobby Smith sobre esto, y el estaba tan confundido como yo. Quizás es el exceso de sol, que los hace buscar un poco de oscuridad como la que ofrecemos nosotros”.
Sentado en una suite del Hotel Gansevoort, vestido con jeans, un sweater negro y una bufanda amarrada al cuello, Molko hablo- mientras fumaba un cigarrillo detrás de otro- sobre el futuro de la banda, la importancia de la integridad artística y por que la tecnología puede darle ritmo a una canción de Robbie Williams, pero no alma a una de “Placebo”.
-Tu nuevo album, “Meds”, parece marcar una nueva etapa para “Placebo”…
-No estoy seguro de que significa eso. Creo que los medios están diciendo eso porque no saben que mas decir.
-¿No lo sientes asi?
-Creo que se trata mas bien de una vuelta a nuestras raíces. La evolución de “Placebo” ha tenido mucho que ver con los cambios tecnológicos de grabación. Nuestro álbum anterior fue prácticamente digital, hecho en un computador, y como en nuestro caso cada álbum es una reacción al anterior, “Meds” resulto ser posiblemente el mas análogo de nuestra carrera. Fuimos a un estudio en Londres que no ha sido renovado en mas de una década, el mismo que uso “Jam” en su primer disco, y grabamos el álbum prácticamente en vivo.
-¿La tecnología a veces interfiere con el proceso creativo?
-Todo depende de lo que funcione con cada canción y lo que te permita transmitir su emoción en la forma mas pura posible. Creo que este nuevo álbum tiene algunas de las mejores canciones que hemos escrito, asi que decidimos interpretarlas de un modo muy simple.
-¿Para ti, la emoción es lo mas importante en una canción?
-Absolutamente. Uno puede usar la mejor tecnología disponible, pero eso no le va a dar alma a una canción. La música debe estar regida por la emoción, no por la tecnología. Como músicos, queremos crear y transmitir emoción. La tecnología no puede escribir una canción…Quizás eso sea posible en el caso de Robbie Williams, pero no en el nuestro.
-Hace poco dijiste en una entrevista que Placebo estaba a punto de convertirse en una “banda kareoke”. ¿Que quisiste decir con eso?
-Dije eso mientras estabamos en medio de un tour dedicado a nuestra colección de ‘singles’. Fue una gira de “greatest hits’, y eso nos dejo la impresión de que la única razón por la que estabamos tocando era para satisfacer a nuestros fans. Al final sentimos que éramos “Placebo kareoke”, que todo el mundo conocía las canciones, pero que no habíamos tenido la posibilidad de entregar el mensaje que como artistas nos interesaba. Lo positivo fue que hicimos esa gira justo antes de empezar a grabar “Meds”, y eso nos dio la energía y el impulso para escribir una serie de canciones que reflejaran la nueva etapa de nuestra carrera.
-¿Cómo manejan el balance entre lo que ustedes quieren decir y lo que la gente quiere escuchar?
-Es un equilibrio muy difícil. No podemos ignorar lo que la audiencia quiere escuchar y mantenernos voluntariamente en la oscuridad. Pero por otro lado tampoco podemos negar nuestra propia identidad como banda. Lo que estamos haciendo ahora, es elegir las canciones del nuevo álbum que creemos que funcionan mejor en shows en vivo y las mezclamos con otras de nuestro repertorio para producir un viaje emocional en cada concierto. Por el momento no estamos tocando “Nancy Boy” o “Pure Morning”, por ejemplo, porque nos parecen canciones frívolas, pueriles, que no aportan nada a lo que queremos mostrar actualmente en el escenario.
-¿Y que es lo que quieren mostrar?
-Nuestro nuevo show es muy emocional, oscuro e intenso. Estamos lidiando con las grandes interrogantes de la vida: mortalidad, amor, deseo, desilusion, identidad…Esas cosas nos parecen mucho mas interesantes que una canción sobre drogas o lo divertido que es vestirse de mujer, que son temas que ahora nos suenan frívolos. Queremos dar un mordisco a un plato mas maduro. Después de todo, ya estamos en nuestra treintena y hemos crecido.
-¿Les ha costado que su publico los deje crecer?
-No, porque quienes tienen trece o catorce anos entienden exactamente de que estamos hablando, saben lo que canciones como “Bitter Act”  o “ Without You I’m Nothing” quieren decir. Queremos dedicar nuestro trabajo a temas de real importancia, y los adolescentes viven todo eso en  forma muy intensa. Hay una parte de nuestro publico que solo quiere bailar con temas como “Pure Morning”, pero creo que no necesariamente entienden la verdadera identidad de “Placebo”. Nuestros verdaderos fans comprenden nuestra emoción, nuestra intensidad, y saben que generalmente lidiamos con sentimientos difíciles y dolorosos.
-¿Cómo haces para expresar esa intensidad y oscuridad cuando te sientes feliz?
-Contrariamente a lo que uno podría pensar, estar feliz o de buen humor te permite expresar mejor el lado oscuro de las emociones sobre el escenario. Te puedes concentrar mas fácilmente en la reacción que recibes de la multitud y eso te alimenta. Y aunque las canciones pueden ser trágicas o dolorosas, ese sentimiento de comunidad, de euforia colectiva, crea un puente entre nosotros y el publico que permite un proceso catártico. Nuestros shows siempre terminan en una atmósfera optimista, porque poniendo nuestra parte mas oscura en la música, podemos caminar por la vida sin acarrear ese peso.
-¿Por que decidieron hacer un ‘cover’ de “Running Up that Hill’ de Kate Bush?
-Cuando decidimos hacer “covers” es generalmente de canciones de los anos ochenta, porque son los temas con los que crecimos, la canciones de nuestra niñez. Siempre pensamos que “Running Up That Hill” era una canción muy intensa que, por el ‘tempo’ de la grabación original, no expresaba toda la emoción que contenía. Es una canción que te deja con el corazón destrozado, pero eso no se notaba en la versión de Kate Bush. Lo que hicimos fue bajar el ritmo y dejar que la letra respirara.
-¿Por que decidiste interpretar “Broken Promise”, una canción sobre adulterio, con Michael Stipe y no con una mujer, como era la idea original?
-Conversando con Michael, nos dimos cuenta que no teníamos que limitarnos a cantar una canción como esa con una mujer. ¿Por que no entre dos hombres? Hay miles de canciones sobre el adulterio, pero ninguna entre dos hombres. Nos pareció que seria mucho mas moderno, mas siglo 21. Y creo que fue la decisión correcta.
-¿El sexo no afecta la canción?
-No, para nada. El adulterio no tiene nada que ver con sexo o genero, sino con traición, ira y venganza. Eso es lo interesante de esa canción. El sexo, en general, es aburrido como tema.
-¿Hacia donde va Placebo musicalmente?
-Nuestra identidad esta bien definida, pero soy el tipo de persona que vive día a día. Me gustaría que siguiéramos siendo naturales y haciendo lo que pensamos que es correcto. No somos una banda que funcione con estrategias o planes profesionales, no hacemos cálculos estilísticos, sino que nos guiamos por nuestros propios instintos. Mi esperanza para el futuro es que sigamos siendo honestos con nuestro mensaje y evitemos los clichés, que es lo que deberían hacer todos los artistas que se respetan a si mismos.
-¿Cómo ha afectado la popularidad de I-Tunes a artistas como ustedes, considerando que ahora el publico puede comprar una o dos canciones y olvidar el resto del álbum?
-La gente de mi generación creció con viniles, y todavía sentimos cierta nostalgia por esos discos. Pero la tecnología siempre a hecho que la música avance y ese es el caso de la música digital, que permite que todos tengan un acceso muy fácil a ella. Sobre el hecho que puedan bajar solo una canción, pues bien, es algo que los músicos tendremos que aceptar. La idea del “álbum” ya no existe.
-¿Eso no produce frustración entre los músicos?
-En algunos si, y esa es la razón por la que Radiohead, por ejemplo, no pone sus canciones en I-Tunes. Podría dedicar mucho tiempo a preocuparme sobre este tema, alegando por todo el esfuerzo y el sudor que puse en el álbum. Pero si la gente quiere bajar solo dos o tres canciones, esta bien. No quiero ser como uno de esos personajes que durante la revolución industrial pasaban por las calles destruyendo la nueva tecnología.

Diana Ross

In actores, cantantes, cine, musica on June 22, 2009 at 12:50 pm

diana-ross

En estos días, cuando ninguna celebridad abre su boca frente a un periodista si no tiene una película, un CD, un perfume o algún producto que promocionar, Diana Ross se sentó recientemente en una habitación del muy chic “Mark Hotel” de Nueva York para hablar de su “colaboración” con la línea de cosméticos “MAC”, que acaba de lanzar una colección de maquillaje con su imagen bajo el titulo de “Icon”.

Antes de la entrevista, que por su solemnidad bien podría haber sido considerada una “audiencia”, los periodistas invitados pudieron observar un video promocional donde Diana- la madre de todas las Divas- hablaba de su legendaria fascinación con sombras, blushes y menjunjes. Ahí se veía con la energía y el aspecto de una adolescente. Ni una arruga, ni una bolsa bajo los ojos, ni una cana aparecieron en la pantalla, lo que inevitablemente hizo que todos se preguntaran si semejante belleza juvenil era un milagro de la lotería genética o de filtros y photoshop. Después de todo, Diana ya se empina por los sesenta anos.

La respuesta quedó en claro en cuanto se abrió la puerta de su suite en el penthouse del hotel, una gigantesca habitación con espectaculares vistas del Central Park.

En jeans y un ajustado sweater azul, Diana Ross lucia fácilmente treinta años más joven de lo que es. Sus ojos negros brillaban con energía, sus dientes parecían blancos como el mármol, y su pelo caía oscuro y frondoso por su espalda, como una selva negra.

La Ross comenzó su carrera en 1964, cuando no era mas que una adolescente. En esa época, los Beatles eran los reyes indiscutidos del Rock & Roll y Aretha Franklin la reina del Soul.
Diana y “The Supremes” se convirtieron rápidamente en las princesas del Pop, y en los cortos tres años que estuvieron juntas ocuparon diez veces el primer lugar del ranking.

A partir de entonces, su carrera como solista ha sido tan brillante como controvertida. “Muchos ven la ambición como una cualidad negativa”, señaló no hace mucho en una entrevista, “pero esa es la fuerza que me mueve. Es quien soy. No puedo detenerme”.

Mucho antes de que la palabra “Diva” siquiera existiera en el diccionario, la Ross ya estaba seduciendo a multitudes en fabulosos trajes de luces en el escenario y ocupando portadas con sus exigencias, sus romances, sus líos con la justicia y su temperamento.
En una ocasión, durante un concierto frente 800 mil personas en Central Park, se detuvo en medio de una canción para reprender a la orquesta.

En la década de los setenta y ochenta, se convirtió en la máxima estrella de la era “Disco”, y aun hoy, después de cuarenta años de carrera, continua siendo considerada una de las figuras más importantes de la música popular.

Hace un par de anos, la cadena VH1 le dedico un especial llamado simplemente “Divas”, y ahí apareció junto a Mariah Carey compitiendo por la nota más alta y la falda más corta.
Y la Ross resulto ganadora en ambas categorías.

El día de esta entrevista su ánimo era tan amable como firme. Cuando sintió que una pregunta se acercaba demasiado a su vida privada, su sonrisa desapareció y con la frialdad de un témpano le preguntó a John Demsey, presidente de MAC:
“¿Están pagando por esta entrevista?” .
“No”, le explicó él, “Es parte de la promoción para el maquillaje”. “Ah, porque no quiero que lo que diga aquí termine en alguna revista de ‘gossip’”.
Hecha la aclaración, la sonrisa volvió a su boca…por un instante. “¿Y qué fotos van a ocupar para este articulo?- volvió al ataque con Demsey- Ya sabes que tengo que aprobar todas y cada una de las imágenes”.

Estas son, supone uno, las lecciones de una Diva.

-¿Siempre te sentiste tan cómoda con tu aspecto físico como ahora?
-Sí. Siempre me he sentido muy cómoda con mi cuerpo y mi rostro, aunque nunca he tenido exceso de seguridad. Estoy satisfecha conmigo misma, y desde que era una niña siempre me gustó experimentar con mi ‘look’. Por eso me interesó esta colaboración con MAC.
Desde que era muy pequeña estaba siempre actuando y el maquillaje era parte importante de esos juegos. Entre los 16 y los 18 años usé mucho, mucho maquillaje. Mi padre siempre me decía, ‘”¿Por qué te pones toda esa pintura negra alrededor de los ojos? Pareces un mapache”. Pero siempre me gustó el delineador. Aun hoy, es lo que más uso para destacar mis ojos.

-¿Tenias en esa época algún ídolo en lo que se refiere a estilo, a moda?
-No, no puedo nombrar a nadie. Pero mi madre trabajaba limpiando cines, así que siempre vi muchas películas.
Cuando era niña y veía a actrices bellisimas en la pantalla, decía “algún día voy a ser bonita como ellas’. Las revistas de moda también tuvieron mucha influencia en mi estilo. Pero todo lo que he hecho en mi vida ha sido producto de mi propia imaginación. Siempre supe que me gustaba el drama, el pretender que era otra persona, con otra vida…Cuando cumplí quince, fui a un colegio especial para estudiar diseño e ilustración de modas. Compré todas las revistas que podía costear. Además, por ese entonces trabajaba como ‘bus girl’ en el restaurant de una tienda por departamentos… ¿Sabes lo que es una ‘bus girl’?

-No…
-Son las chicas que llevan los platos sucios del comedor a la cocina. Mi uniforme era azul con una cofia en la cabeza. Llevaba los platos a la cocina todo el día y en mis ratos libres me escapaba a los pisos superiores, a ver la ropa y los cosméticos. La tienda se llamaba “Hudson’s”, y era como el Bloomingdale’s de Detroit. Nunca me habría imaginado que uno de esos ‘counters’ de belleza iba a llevar algún día mi nombre.

-¿Que sueños tenias para el futuro?
-Mi ambición era ser diseñadora y modelo. Los días sábado iba a la escuela de modelos de Evelyn Wood, una de las más importantes de Detroit, y ahí me enseñaban a caminar derecha poniendo libros en mi cabeza. Mi sueño era ser hermosa.

-¿La música no te interesaba?
-No tenia idea que me convertiría en cantante. Mi voz era un talento natural, y por lo mismo no pensaba mucho en eso. Iba todos los domingos a misa y ahí cantaba con el coro. Fue ahí donde conocí a las otras integrantes de Las Supremes, que vivían en mi barrio. Pero mi verdadero sueño era volar como una mariposa, quería viajar por el mundo…

-¿También soñabas con la fama?
-¡No, no! Ese nunca fue mi sueño. Yo vengo de un barrio muy pobre de Detroit, uno de esos lugares donde nadie se atreve a soñar con la fama. Lo único que quería era hacer un disco, como lo había hecho Smokey Robinson, que también vivía en mi calle. Nunca pensé en dos discos. Uno me parecía suficiente. Esa ha sido una constante durante toda mi vida. Nunca planeo a largo plazo. Voy paso a paso, sin pensar mucho en el futuro. Nunca me imaginé que llegaría al ‘top’ de los rankings o que llegaría hasta donde estoy. Ha sido una sorpresa.

-Hay quienes dicen que hacer una carrera como la tuya, reinventándose constantemente, es imposible en la actualidad. Los cantantes son lanzados y reemplazados rápidamente… ¿Estás de acuerdo?
-Si hay algo que me molesta es esa palabra, ‘reinvención’. Es un concepto que no entiendo. Simplemente he sido yo misma a través del tiempo. Me he adaptado, pero no me he reinventado.

-Volviendo a mi pregunta original…
-Creo que los nuevos artistas tienen posibilidades de crear una larga carrera, pero deben prepararse para ella. Barry Gordy, que era presidente del sello “Motown” cuando empecé, contrató a una mujer que nos enseñó a comportarnos, a sentarnos como una dama, a conversar, a caminar…La idea era prepararnos para enfrentar al público. Nadie iba al programa de Ed Sullivan o a la televisión sin tomar antes estas clases.
El problema de la longevidad de los cantantes actuales no es de los artistas, sino de los sellos que no les dan posibilidades de desarrollarse ni de construir una carrera. Una de las cosas que siempre quise hacer y quizás haga en el futuro, es crear mi propio sello y ayudar a los artistas en este campo. Una carrera sustancial requiere tiempo, pero ese es un lujo que hoy día pocos tienen. Actualmente las estrellas son desechables; hacen un disco, el sello gana mucho dinero, y son rápidamente reemplazados por alguien nuevo. La industria discográfica ha cambiado muchisimo, ya nada es lo que era.

-¿La cultura de la celebridad también ha cambiado?
-Hoy día hay muchos famosos, pero no hay iconos. Eso requiere tiempo y paciencia. Los últimos iconos fueron Michael (Jackson) y Madonna. Beyonce y Alicia Keys tienen posibilidades de llegar ahí, de sobrevivir el paso del tiempo, pero quién sabe si lo lograran.

-¿Cuál seria tu consejo para estos artistas jóvenes?
-Nunca me ha gustado dar consejos a nadie. Detesto decirle a la gente lo que debe hacer.

-¿Qué tan importante ha sido tu ‘look’ en tu carrera? No hay ningún critico que no mencione tus cambios de ropa en el escenario…
-La mayoría de los cantantes prefiere salir al escenario con una sola tenida, les resulta más cómodo. Pero yo creo que mis fans se sentirían decepcionados si yo hiciera lo mismo. Además me encanta el cambio permanente, la sorpresa…Puedo cambiar de ropa más rápido que nadie, porque todo mi vestuario está fabricado especialmente para mí y en forma muy particular. Mis vestidos están construidos por dentro y por fuera, con toda la ropa interior integrada. !Y los cierres! Nadie en el mundo tiene los cierres que tengo yo. Mis zapatos, lo mismo. Puedo salir del escenario y regresar en tres segundos con un look completamente distinto. Salgo, una asistente me pone el vestido, la otra las joyas y una tercera los zapatos. Ni siquiera Galliano o Tom Ford podrían hacer ropa como la que uso. La moda que ves en las colecciones jamás serviría en un escenario.

-Tu has dicho que tu maquillaje es una máscara para esconder lo que siente tu corazón. ¿Que quieres decir con eso?
-Una mujer debería tener siempre lentes de sol, porque se puede ocultar detrás de ellos. Pero a veces hay que ir a trabajar aunque se tenga el corazón destrozado, y en esos casos el maquillaje siempre ayuda. Muchas veces he subido al escenario cuando han estado sucediendo cosas duras o importantes en mi vida. Aun así, tuve que seguir adelante con el show y para eso el vestuario, las lentejuelas, las plumas, las luces, el maquillaje, ayudan mucho no solo para que te veas mejor, sino para que se te levante el espíritu.

-Tus canciones a menudo hablan de amor y desilusion. ¿Van siempre de la mano?
-Esa es una pregunta muy divertida…Hace algunos años grabé una canción que decía algo así como “el amor duele” o “el amor miente”, y uno niño se acercô a preguntarme si lo que decía era verdad. El amor y el dolor no tienen que ir siempre de la mano.
El amor, cuando funciona, puede ser una fuerza muy positiva.

Cosas, 2003

15 MINUTOS CON MOBY

In cantantes, Cosas, musica on June 22, 2009 at 12:36 pm

Music_Moby_004783_

Si usted lleva un tiempo como corresponsal en Nueva York, ya estará acostumbrado a las reglas que a menudo acompañan la entrevista con alguna celebridad.
No se harán preguntas personales.
No se tomaran fotografías durante la entrevista.
La entrevista deberá concentrarse en la película, el perfume, la línea de ropa, el CD o el libro que la celebridad en cuestión busca promocionar.
En ocasiones deberá presentar sus preguntas por adelantado y, la mayoría de las veces, su conversación será observada- y grabada- por uno, dos o tres encargados de relaciones públicas.
La entrevista con Moby, que sigue a continuación, no tuvo ninguna de esas reglas, pero llegó con un email que anunciaba que se realizaría un día viernes en el Hotel Time, en Times Square, entre las 5 y 5:15 PM.
¿5 y 5:15?
Quince minutos con Moby.
Aunque usted no haya visto nunca una foto de Moby, nunca haya comprado sus albumes o bajado su música en su I-Pod, lo conoce. Su sexto álbum, “Play”, lanzado el 99, lo convirtió en una megaestrella de la música electrónica, y sus acordes que mezclaban desde gospel a hip hop fueron repetidos hasta el cansancio en cada radio, programa de televisión, película y aviso publicitario de esos gloriosos dias previos al 9/11.
“Play” convirtió a Moby en una estrella a media carrera, y nada de lo que hizo antes o después se comparó a ese momento que, como todos los grandes momentos, tuvo algo de bueno y algo de malo.
Pero de eso hablaremos en los quince minutos restantes.
Podría gastar su tiempo, el de Moby y el mío explicando que su verdadero nombre es Richard Melville Hall, que es pariente de Herman Melville, el autor de Moby Dick –de ahí “Moby”- o que sus amigos lo llaman Vodoo Child o Barracuda por razones que desconozco. También podría decir que tiene un café en el Lower East Side, su barrio desde hace décadas, que es vegetariano, amante de los animales, buen amigo del pintor Damien Loeb, y fundador de una compañía de bebidas orgánicas llamada “Teany”.
¿Pero quién tiene tiempo para eso?
A las cuatro y media en punto, si usted es un corresponsal responsable, se encontrará en las puertas del Hotel Time para hablar con Moby de su nuevo álbum, “Last Night”, que, según las notas de prensa enviadas por su sello, lo pone de vuelta “con venganza” en las pistas de baile en un homenaje a los himnos disco de los setentas, ochentas y noventas, Giorgio Moroder, el euro-disco, el hip- hop, el underground y el “downtempo” del final de la noche.
A las cinco en punto aparece Moby en el bar del hotel, en jeans, sneakers, un sweater con “hood’ y la cabeza calva.
Un adolescente de 42 años.
La encargada de publicidad nos presenta, nos damos la mano, apreto el “play” de la grabadora y comienzan a correr los quince minutos.

00.01 MINUTOS

-Tu has dicho que la gente tiene una imagen equivocada de ti, que piensan que eres un vegetariano new age, cuando en realidad te gusta salir a clubes y beber con tus amigos hasta las cinco de la mañana…
-Cuando comencé a grabar música, a comienzos de los noventa, no salía muy a menudo, no bebía; era un tipo ‘responsable’, a falta de una mejor palabra. Eso no duró mucho, pero por ese tiempo di muchas entrevistas y me gané la reputación de ser una persona muy grave, que no bebía y que se tomaba todo muy, muy en serio. Nada puede ser mas lejano a la realidad. Podría decirse, quizás, que salgo demasiado a menudo. Tengo 42 años y todavía me quedo en la calle hasta las cinco de la mañana. Probablemente no es lo mejor, pero es la verdad.
-¿Qué haces cuando sales? ¿Dónde vas?
-Vivo en el Lower East Side, lo que es muy peligroso si te gusta la vida nocturna. Pongo un pie en la calle y estoy rodeado de bares y clubes. Siempre hay algo que hacer, aunque sea un martes a las tres de la mañana. Es un lugar que no hace fácil quedarse en la casa y mantenerse sobrio. La primera vez que fui a un bar o un nightclub en Nueva York fue hace 27 años. ¡He estado saliendo cada noche en el mismo barrio desde hace 27 años! Puede ser, potencialmente, muy deprimente.
-¿Te deprime a veces? ¿Sientes que has visto mil veces la misma barra, la misma gente, la misma escena?
-En cierto modo la vida nocturna no cambia nunca: la gente siempre va a un lugar oscuro a escuchar música ruidosa y tratar de conocer a otras personas. Pero por otro lado, el contexto cultural cambia constantemente. Hay algo fascinante sobre la gente que sale de noche; una enorme dicotomía en como se comportan durante el día y la noche. Hay una honestidad admirable en la vida nocturna, porque todo el mundo solo busca estar feliz y pasarlo bien. Puede que cometan muchos errores, pero hay algo muy honesto en su actitud.
-¿Te gusta bailar?
-¡Me encanta bailar!, pero lo hago pésimo. Soy el tipo blanco que produce vergüenza ajena bailando.
-¿Te produce alguna culpa tener una vida nocturna tan intensa?
-Crecí en Nueva Inglaterra y ahí, especialmente, existe un claro legado de culpa calvinista. Mucha gente piensa que la única forma valiosa de vida es la vivida con responsabilidad. Pero la vida es corta, y centrarla solo en la responsabilidad me parece una pérdida de tiempo.
-¿Cuándo te diste cuenta de eso?
-Creo que siempre lo supe, pero ahora que estoy mas viejo me he dado cuenta que nadie recibe extra puntos de recompensa en su lecho de muerte por haber vivido una vida responsable y aburrida. Nadie recibe tampoco puntos extras por haber estado borracho y en la calle…Pero sí recibes una recompensa cuando puedes mirar hacia atrás y darte cuenta que viviste una vida llena de experiencias, buenos recuerdos y alegría.

6:04 MINUTOS

-¿Trabajas durante el día, o también lo haces de noche?
-Hay artistas, escritores o músicos que solo pueden trabajar a ciertas horas del día. Yo, por alguna razón, puedo trabajar en cualquier momento. Puedo despertar a las diez de la mañana y empezar a trabajar, o hacerlo a las tres de la madrugada. No pongo gran presión sobre mí mismo en términos creativos. Voy a mi estudio, trabajo y espero que suceda algo bueno. Y si no sucede no importa; al menos disfruté el proceso.
-“Last Night” está inspirado en la “club music” de los ochentas y noventas. ¿Escuchaste esa música cuando estabas trabajando en el álbum?
-La mitad del CD es nostálgico sobre la historia de la “dance music” en Nueva York, y la otra mitad está inspirado en la música que escucho cuando salgo de noche actualmente. La mayoría de los DJ’s de Nueva York, aunque tengan 21 años, están tocando música de los setentas, ochentas y noventas, disco, hip- hop…Me parece muy interesante que la música que se escucha hoy en los clubes es la misma con la que crecí. Lo viejo es, al mismo tiempo, contemporáneo.
-¿A qué atribuyes la longevidad de ese tipo de música? ¿Es simplemente que es buena para bailar?
-Si uno mira la “dance music” de los últimos veinte años, verá un constante péndulo entre lo serio y lo divertido. A mediados de los noventa se puso muy seria, muy intelectual. Yo estudié filosofía en la Universidad, vengo de una familia de intelectuales ligados a la literatura, y lo que me gusta de la “dance music” es, justamente, lo emocional que es. Ya tengo suficientes cosas rondando en mi cabeza; no necesito que la música con que me gusta bailar me haga pensar aun mas. Creo que el péndulo está regresando a la diversión. La gente quiere pasarlo bien y no preocuparse de géneros o estilos musicales. Lo importante es cómo se sienten cuando escuchan música.
-¿Cuál es tu meta con este álbum?
-Mi meta es dolorosamente simple: quiero que alguien lo escuche un viernes a las nueve de la noche, cuando está con sus amigos preparándose para salir. Eso es todo lo que quiero. El álbum se vuelve mas calmado e introspectivo hacia el final, así que si alguien lo escucha completo quizás tendrá una compresión mas emocional de él. Pero la verdad es que es un CD muy social, para fiestas, lounges, bares…No puedo imaginarme a nadie triste escuchándolo.

1!:04 MINUTOS

-¿Cómo ha afectado el éxito de “Play” al resto de tu carrera?
-Lo positivo de tener un álbum muy exitoso, es que aumenta las posibilidades de que la gente se interese en lo que haces después. Pero mi vida de hoy y mi vida de hace una década son, básicamente, la misma. Vivo en el mismo departamento, compro mi leche de soya en el mismo almacén, lavo mi ropa en la misma lavandería…En ese sentido nada ha cambiado.
-¿La gente te trata distinto?
-Hay gente que cree que soy una estrella del rock, lo que para mi no tiene ningún sentido. Desde mi perspectiva sigo siendo un tipo que crea música en su dormitorio, lo mismo que he hecho desde que tenia 16 años. Es extraño cuando la gente me trata como una estrella, porque ni por un segundo pienso en mí mismo en esos términos.
-¿Cómo reaccionas cuando eso sucede?
-Me da un poco de vergüenza y ruego que no estén locos. He tenido encuentros con un par de personas genuinamente locas. La fama atrae locos, y eso me hace pensar en Valerie Solanas disparando contra Andy Warhol. Solo espero no encontrarme con una Valerie Solanas.
-¿Aprovechas algunos de los privilegios de la fama?
-Una de las cosas buenas que tiene es que puedo conocer gente interesante. Además me permite llegar con mi música a una gran audiencia, porque la mayor parte de mi vida la dediqué a escribir música que nadie escuchaba. Hubo un tiempo en que vivía en una fábrica abandonada en el ghetto, sin agua potable ni baño, y mi único sueño era que mis amigos escucharan mi música. Les grababa tapes, pero nunca los escuchaban. Es agradable hacer música y no forzar a la gente a escucharla.
-¿Algo mas?
-Bueno, soy un hombre calvo de 42 años, y me parece fantástico que algunas mujeres me encuentren atractivo cuando, quizás, en otras circunstancias, no lo harían. No puedo quejarme.

13:35 MINUTOS

-¿En qué estas trabajando ahora?
-Cree un web site, mobygratis.com, que básicamente entrega música gratuita para cine independiente. Es algo que me entretiene muchísimo y que me sirve para exponer mi trabajo mas experimental. También trabajo con una organización llamada ‘Música y la Función Neurológica’, fundada por el neurólogo Oliver Sacks, y con la “Humane Society” para la protección de los animales.
-Hablando del uso de tu música, muchos te criticaron por el enorme uso comercial que tuvo “Play”…
-Mi posición sobre eso es que prefiero tomar dinero de las malignas corporaciones, que dárselo. Ese aspecto de Robin Hood que tuvo todo el proceso- tomando dinero de una empresa de automóviles, por ejemplo, y dándoselo a una organización que se encarga de proteger el ambiente- me dejó muy satisfecho.
Hace un tiempo concedí una entrevista a una revista alemana, y el periodista estaba muy enojado conmigo por haber dado licencia de mi música para avisos publicitarios. Lo paré de inmediato. Le expliqué que era él, no yo, el que llevaba puestas zapatillas Nike y conducía un Renault. El era él el que apoyaba a esas corporaciones entregándoles su dinero. ¿Y acaso no trabajaba también en una revista que sobrevive solo gracias a la publicidad? ¿Cómo podía criticarme por tratar de ser como Robin Hood?

15 MINUTOS.

Cosas, 2008

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.