Mark Vanderloo

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“Seamos honestos, hay tipos mucho mas guapos que yo”, dice Mark Vanderloo sentado en el lounge del Hotel Four Seasons en Nueva York mientras bebe un “latte”, sin prestar ninguna atención a las miradas que inevitablemente caen sobre él.
Si hay hombres mas guapos que Vaderloo, no están en el Four Seasons este día. Tampoco están en la calle 57, donde se levanta la torre del hotel. Y quizás tampoco están en ningún otro lugar en Nueva York, porque no importa donde busque, de Harlem a Battery Park, es poco probable que encuentre un rostro mas atractivo que el de este hombre que durante los últimos 16 años ha sido considerado el mas grande y exitoso “supermodel” masculino del planeta.
“Es todo cosa de suerte y trabajo duro”, asegura él, modesto, sin darse la molestia de mencionar los intensos ojos azules, el pelo rubio cuidadosamente descuidado que cada cierto rato case sobre su cara, y el cuerpo que a los 41 años todavía luce delgado y musculoso como el de un adolescente. Las pequeñas arrugas alrededor de sus ojos y las marcas de expresión en su boca, no hacen mas que darle mas intensidad a una cara que, como dijo el fotógrafo Bruce Webber en una ocasión, “nació para ser fotografiada’.
Vanderloo estuvo de paso en Manhattan para promocionar “DKNY Men”, el nuevo perfume masculino de Donna Karan, una marca y una diseñadora con la que el modelo holandés tiene una larga historia.
Donna fue la primera en ofrecerle un gran contrato, en 1993, para que se convirtiera en el rostro oficial de DKNY, y fue entonces, en la sesión de fotos para la campaña, cuando el modelo conoció a Esther Cañadas, la top model española célebre por sus ojos de gata y su magnifica boca pulposa. Estas dos bellezas se vieron y se enamoraron ahí mismo, frente a las cámaras, y todo el romance y posterior matrimonio pareció tan perfecto, tan oportuno, tan comercialmente ideal, que incluso hubo rumores de que había sido parte de su contrato con DKNY.
Después de cuatro años casados, la pareja se divorció el 2003 en medio de uno de esos alborotos periodísticos que cada cierto tiempo sacuden al mundo de la moda, y Vanderloo, que para entonces ya llevaba una década de carrera, decidió bajar el ritmo y disminuir su visibilidad por un tiempo.
Comenzó a pasar largas temporadas en Ibiza, se casó con la actriz holandesa Robine van der Meer y tuvo dos hijos que hoy tienen cinco y tres años.
Ahora, con la nueva campaña, su rostro vuelve a estar estampado en afiches, billboards y revistas por toda la ciudad. Y a pesar del tiempo, sigue provocando los mismos efectos.
Aunque a primera vista elegir un rostro holandés para promover el mas neoyorkino de los perfumes podría parecer algo raro, para Vanderloo tiene perfecto sentido.
“Esta es una fragancia muy energética, igual que yo, que no soporto pasar mucho tiempo en el mismo lugar. Por eso me gusta tanto Nueva York, porque aquí nadie se queda sentado esperando que la vida le pase por delante. La ciudad ha cambiado muchísimo desde la primera vez que vine. No hay otro sitio que cambie tanto y tan rápido, y eso es parte de DKNY y de mí mismo. Yo siento constantemente esa comezón en el trasero que me impide quedarme sentado en un solo lugar”.
-¿Cuándo conociste a Donan Karan?
-Cuando llegué a Nueva York a hacer la campaña en 1993. La sesión de fotos fue en los Hamptons, donde Donna tiene una casa, y nos invitó a todos una noche a cenar. Es una mujer muy humana, muy espiritual, y muy sensible a la energía de los demás.
-Esa campaña fue muy importante para ti…
-Importantísima. Fue mi primera gran campaña, y probablemente mi carrera habría sido muy distinta si no la hubiera conseguido. Además fue ahí donde conocí a mi primera mujer; nos casamos y por un tiempo sentimos que estábamos viviendo el sueño americano. Y de pronto todo terminó, nos divorciamos y fue un desastre. Para mi fue un periodo muy malo y quedé pésimo después del episodio. Ahí fue donde comencé a buscar mas conexión con la naturaleza y me fui a Ibiza.
-¿Por qué Ibiza?
-En un principio pensé en Miami y después en las Bahamas, pero había pasado muchas vacaciones en Ibiza y es un lugar que siempre me encantó. Es muy tranquilo, con una naturaleza muy salvaje y que tiene además el encanto de la cultura española.
-¿Extrañas vivir en Nueva York?
-Paso mucho tiempo aquí, y cada vez que vuelvo siento que regreso a mi casa. Pero nunca estoy demasiado tiempo en ningún sitio. Este mes estuve tres días en Paris, un par de días en Ámsterdam, ahora tres días aquí en Manhattan…
-¿No te cuesta crear raíces con tanto viaje?
-Es que crear raíces no me interesa. Eso hace que mi vida sea mas fácil, porque siento que mi hogar está donde yo estoy. Hubo un par de ocasiones en que traté de llevar una vida mas ordenada- especialmente ahora, que tengo hijos que deben ir al colegio-, pero no es lo mío. Prefiero estar en constante movimiento.
-¿Qué pasa con los amigos, la familia?
-Tengo amigos en todas partes, y mi familia también está repartida. Mi madre y mi abuela viven en Portugal, mi padre en Bélgica, mi tío en Ámsterdam…
-¿Y tus hijos?
-También en Ámsterdam…Llegaron a una edad en que tienen que ir al colegio, pero en lo personal no puedo conformarme con la idea de instalarme ahí.
-¿Esa necesidad de estar en constante movimiento es efecto de tu carrera en la moda?
-Siempre fui así. Es una energía que no puedo detener.
-¿Y siempre quisiste ser modelo?
-Nunca soñé con ser modelo. Entré a la Universidad con la idea de conseguir después un contrato en una gran empresa internacional que me mandara a Singapur, Africa o cualquier sitio exótico…Una novia que tenia por entonces me llevó a una agencia de modelos y ahí me encontré con todos estos tipos que venían llegando de Paris o Milán, o iban partiendo a Los Ángeles o Miami. Y mientras tanto ahí estaba yo, encerrado en una sala de clases. Si mi gol era viajar y ser libre, ¿Qué estaba haciendo en la universidad?.
-¿Cómo recuerdas los comienzos de tu carrera?
-El modelaje es un negocio muy duro, donde no puedes tomar nada en forma personal porque si no terminas destruido. Estás enfrentando rechazo en forma permanente, pero hay que aceptarlo, levantarse y seguir adelante. Tienes que hacer el mejor trabajo posible y confiar en tu suerte. Yo lo hice durante muchos años porque lo estaba pasando bien y viajando constantemente. No me arrepiento para nada, porque es una carrera que te da enormes satisfacciones.
-¿A qué atribuyes tu éxito?
-¡A DKNY!- dice riendo- Tuve la suerte de partir con una campaña muy buena y muy visible. Fue como encontrar el manto sagrado.
-Llevas 16 años de carrera. ¿Piensas seguir por mucho mas?
– ¿Quién sabe? El 96 le dije a mi agente que me retiraba. Le escribí una carta que te puedo mostrar…
-¿Por qué querías retirarte?
-Estaba hastiado, muy cansado. Le dije que hasta ahí no mas llegaba, que al día siguiente tomaría un avión y regresaría a Europa. Estaba exhausto.
-¿Y que hizo él?
-Leyó la carta y la puso de vuelta en mi bolso. Después cambié de opinión, obviamente. Pude dormir 52 horas seguidas y eso me dio una nueva energía y limpió mi cabeza. En 52 horas desperté solo tres veces, tomé una taza de sopa y seguí durmiendo. Había estado trabajando mucho en tres años, viajando sin parar, acarreando jet- lags…Pero era lo que quería hacer, porque cada oportunidad que se me presentaba era mejor que la anterior y no quería desperdiciarlas. De pronto sentí como si alguien me hubiera desenchufado; perdí toda la energía. sentí que ese estilo de vida me estaba matando.
-¿Todavía sientes a veces esa hambre, esa ambición?
-Con los años he aprendido que uno no tiene por qué correr todo el tiempo. Puedes ir a la velocidad que desees en cualquier momento. Ya no siento la necesidad de presionarme a mí mismo, ni tampoco tengo las presiones exteriores que alguna vez tuve.
-¿Qué presiones?
-Mi primer matrimonio (con Esther Cañadas) fue difícil y nuestro divorcio peor. Ella era española, estábamos en España, todo el mundo conocía nuestra historia…A mi me tocó el lado mas corto de la cuerda y todo el mundo se enteró. Me sentí observado todo el tiempo, y tuve que parar un poco porque de otro modo me iba a volver loco. No era lo que tenia planeado para mi vida.
-¿Nunca te interesó la fama?
-No, para nada. Soy una persona bastante tímida y no me gusta llamar la atención. Cuando estoy trabajando no es problema, porque es lo que hago. Pero en general no algo que disfrute.
-¿Qué haces cuando no estas modelando?
-Cuando vivía en Nueva York comencé a comprar departamentos, remodelarlos y luego venderlos. Es un trabajo que me encanta, porque tengo el control sobre todos los aspectos. En la moda, en cambio, hay siempre alguien controlándome. Hace un tiempo compré una casa en Ibiza, luego otra mas, y otra, hasta que formé una pequeña compañía con un amigo que ahora incluye también restaurantes y el futuro, quizás, un pequeño hotel. Cuando joven trabajé en muchos bares, y siempre pensé que seria fantástico tener uno propio.
-¿Tu mujer también participa en estos proyectos?
-No, no…es demasiada locura. No trabajo con diseñadores ni arquitectos, lo hago todo yo, así que el proyecto existe durante largo tiempo solo en mi cabeza. A veces estoy en cama pensando en algo que estoy construyendo, o en la decoración de tal o cual habitación, pero como no tengo nada que mostrar no le puedo pedir su opinión.
-¿Nunca te interesó la actuación, como a tantos modelos?
-Si. De hecho tomé algunos cursos en la Universidad de Columbia, pero me di cuenta que seria un largo camino. Estaba demasiado comprometido con el modelaje en ese momento y no quise dejar todo de lado para concentrarme en otra cosa. Para ser actor necesitas talento y mucho trabajo. No es como ganarse la lotería. Como todo en la vida, exige sacrificios y en ese momento no estaba listo para hacerlos.
Cosas, 2009

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