Allen Ginsberg


En el invierno de 1958 Allen Ginsberg tenia 31 años, vivía en el West Village de Nueva York con sus amigos William Borroughs y Gregory Corso, venia llegando de un viaje de mas de un año por Europa y estaba a punto de sacudir y revolucionar para siempre la poesía americana.
El estallido se escuchaba venir desde hacia algún tiempo. Los periódicos y revistas hablaban del escándalo que estaba provocando este grupo de nuevos autores a los que denominaron “la generación beat”.

La novela de Burroughs “Naked Lunch” era considerada obscena e impublicable por los  editores norteamericanos, y un extracto de ella que había aparecido en un ejemplar del “Chicago Review” había llevado a las autoridades de la Universidad de Chicago a cerrar la revista. “On the Road”, de Jack Kerouac, había obtenido una brillante critica en “The New York Times”, pero el poderoso Norman Podhoretz y otros críticos establecidos la habían destrozado. Gregory Corso, con su poema “Bomb”, había logrado crear tal furia de parte de los partidarios del desarme nuclear, que cada una de sus apariciones le significaba una lluvia de improperios y zapatazos. El mismo Ginsberg con su primera obra, “Howl”, había protagonizado un publicitado juicio contra la censura en San Francisco que le llevó a ser considerado en los círculos literarios como el que- en plena era McCarthy y durante el mismo mes en que el gobierno norteamericano había ordenado  quemar los libros del investigador y sexólogo Wilhem Reich-, se había atrevido a confesar no solo su simpatía por el comunismo, sino también su homosexualidad.

Los norteamericanos no estaban preparados para un hombre así. Y ahora, que han pasado casi cuarenta años desde entonces, que Estados Unidos ha vivido la revolución sexual, la liberación femenina, Vietnam, los derechos civiles, la píldora y los derechos homosexuales, a veces pareciera que un no lo están.

Es cierto que Ginsberg es a menudo mencionado como “el poeta vivo más importante de Norteamérica”. Es cierto que sus lecturas se han convertido en una especie de peregrinación para estudiantes e intelectuales fascinados por el aura de conciencia y rebeldía de la generación beat. Y también es cierto que “Holy Soul Jerry Roll”, su compilación de cuatro CD que incluyen poemas y canciones grabados desde 1948 a 1993, se convirtió, desde su lanzamiento en Septiembre del año pasado, en un inusitado superventas. Y sin embargo, a pesar de la fama y la gloria, después de toda una vida de premios y honores académicos y artísticos, Ginsberg sigue siendo lo que siempre fue: un marginal. Un proscrito. Un revolucionario. Un poeta.

El precio que ha tenido que pagar por decir lo que piensa y expresar lo que siente ha sido alto; sus poemas siguen siendo objeto de la más ridícula censura; sus opiniones políticas siguen provocando los feroces embates de los jerarcas conservadores; y su legendaria lucha ecológica le ha valido la antipatía de la mayor parte de las grandes corporaciones norteamericanas. Pero para él estas son como medallas de guerra, la prueba de que sus palabras han logrado hacer temblar a sus adversarios.
Este es un hombre que ha vivido su vida como si fuera un experimento, buscando claridad primero en las drogas y el sexo, y luego en la meditación y el budismo. Sus poemas son la expresión perfecta de su existencia, a veces pura razón, a veces pura emoción. Pero siempre, siempre, pura libertad.

-¿Por qué cree que el movimiento beat logró una influencia tan grande en términos sociales y artísticos?
-La gente nos llamó escritores ‘beat’, nosotros nunca nos autodenominamos de esa manera. El movimiento, a mi modo de ver, logró la importancia y la trascendencia que tiene porque estaba formado por genios, gente como Burroughs, Gregory Corso, Gary Snyder, Michael McClure y otros. Durante muchos años vivimos en la oscuridad, sin ninguna posibilidad de ser publicados ya sea por el estilo de literatura o por censura directa, como sucedió con “Naked Lunch”. Tuvimos muchos años de gestación en el vientre, por así decirlo, lo que conduce a bebés saludables. Tuvimos un largo periodo para crear este sentido de comunidad, de relación y creación entre nosotros mismos. Kerouac escribió sus primeros quince libros durante este periodo, cuando escribía solo para el mismo y sus amigos. Mi poema “Howl” no fue escrito para un mercado definido y nunca pensé en publicarlo. había un candor personal en cada uno de nosotros. Además, todos éramos bien educados, interesados en la belleza, por eso escribimos poemas y novelas muy bellas. Crecimos en una atmósfera donde se hacia arte por amor al arte, una especie de torre de marfil muy independiente. Todos compartíamos también nuestro interés por la naturaleza de la conciencia, lo que se fue haciendo cada vez mas importante. Nos adentramos en el pensamiento oriental, la meditación budista, la ecología, la apertura sexual, los derechos gay, y todos esos aspectos se convirtieron en valores permanentes que siguen vigentes hasta hoy.

-¿Existe una expresión moderna de ese movimiento?
-Bob Dylan dijo que se había inspirado en Kerouac, e incluso Bono, de U2, ha dicho que Kerouac es su mentor, su ideal.
Hay muchos poetas jóvenes a los que considero brillantes. Toda la serie del punk al grunge y ahora la generación X, ha sido influenciada por el movimiento beat. Hay una continuidad entre los poetas, la misma que existe entre William Carlos Williams, Walt Whitman y Ezra Pound.

-Cuando su último trabajo, “Holy Soul Jerry Roll” fue lanzado el año pasado, muchos críticos mencionaron el impacto de observar su obra bajo la perspectiva del tiempo. ¿Qué significó para usted revisar su trabajo de 40 años?
-Esa obra es familiar para mi y la conozco bien. Reunir el material significó mucho trabajo, sudor y tiempo. Fue una labor enorme que ha significado juntar cientos y cientos de cintas a través del tiempo, guardarlas en algún lugar seguro, ordenarlas y catalogarlas, y luego ser capaz de encontrar el material adecuado de un periodo de 44 años. Mantener todo ese conjunto es un trabajo enorme. Luego vino la edición, la mezcla y todo eso. Lo que me tiene contento es que fue lanzado mientras aun estaba vivo, porque nunca pensé que eso sucedería. Tenia guardadas esas cintas pensando que la ‘inmortalidad’ vendría después.

-¿Vio su trayectoria artística en forma distinta después de realizar este proyecto?
-Sí. Lo que más me impactó finalmente fue la enorme cantidad de emoción que involucran los poemas. Hoy en día hay muchas quejas de que la generación mas joven está alienada, deshumanizada por la televisión, la política y los medios en general. Hay falta de sentimiento. Sin embargo, solo la emoción permanece, y me sorprende cuanta emoción ha permanecido en poemas como “Kaddish” y algunos otros.

-Usted culpa a los medios por la deshumanización de los jóvenes…
-Si, y en aspectos muy específicos. Las emociones que se muestran en los medios son plásticas, reptiles o violentas. Hay muy poco dolor, muy poca ternura y muy poca comunicación humana. Y me sorprende la enorme cantidad de dolor y ternura, y también de hilaridad, humor y exuberancia que hay en mi poesía.

-¿Usted también ha sido afectado por esta deshumanización?
-No, de hecho creo que me ido acercando más y más a mis propios sentimientos.

-¿Cómo?
-Bueno, en parte por la práctica de la meditación, en parte porque soy poeta, que es el mejor trabajo del mundo, y en parte porque tengo buenos amigos con los que puedo reír y llorar. Burroughs y Corso todavía están vivos, y tuve a Kerouac. He tenido muchos amantes jóvenes, así que tenido mucho amor, y tengo una buena relación con mi familia. Algunas drogas sicodélicas pueden haberme ayudado también a mantener cierta profundidad en los sentimientos. Nunca he bebido al punto de destruir mi hígado. He mantenido mi cuerpo en buen estado.

-¿Por qué considera el de poeta el mejor trabajo del mundo?
-Porque uno tiene la posibilidad de decir lo que realmente siente y piensa. Uno puede usar su cuerpo en la recitación o las presentaciones. Uno puede usar su discurso, su respiración. Uno puede usar su mente. La poesía unifica el cuerpo, el discurso y la mente. Es como ser un rey que reúne cielo y tierra, el cielo de la mente y la tierra del cuerpo. El discurso es como la proclamación desde el trono.

-¿La poesía es la estructura que mantiene a todas estas partes unidas?
-Así es, y comunica al espíritu. En un mundo fragmentado, donde los sentimientos y el intelecto están separados, donde los sentimientos permanecen reprimidos o distorsionados por miedo o alienación, la poesía puede reunir los sentimientos del cuerpo y las razones de la mente. Es una buena medicina para los jóvenes.

-¿Cree que los jóvenes son pesimistas, que sienten que no pueden hacer nada para cambiar el estado de las cosas?
-La mayoría de los jóvenes sienten que no pueden hacer nada. De hecho, el punto central de la generación X o el grunge, parece ser el reclamo de que hubo un intento de salvar el planeta en los años 60 y que, sin embargo, las cosas han ido de mal en peor. También que los fundamentalistas y los teopolíticos de la derecha parecen estar decididos a destruir completamente la tierra.

-¿Qué pasó con todas esas esperanzas de los años 60?
-Esas esperanzas estaban basadas en el deseo de reconstrucción ecológica, y fueron destruidas por la desertificación de tierras productivas, la deforestación de los bosques, el uso de la energía nuclear y sus residuos. Las esperanzas de esos años incluían relaciones sexuales mas humanas, liberación femenina, liberación gay y liberación racial. Algunos de esos puntos son ahora parte de la discusión colectiva, pero las metas finales aun no han sido logradas. Kerouac dijo que “caminar sobre agua no se logró en un día”. Le tomó doscientos o trescientos años a la revolución industrial llegar a la hipertecnología y la hiperdestrucción. Puede que la reconstrucción tome también varios siglos.

-Pero pareciera que estamos cada vez mas lejos de esa reconstrucción, que el ‘milagro” está cada vez mas distante…
-Puede que sea así, y creo que las esperanzas de la gente están insatisfechas. Pero también pienso que al menos hay mayor conciencia respecto a estos problemas de la que hubo antes. La reacción de la nueva derecha norteamericana se parece mucho a la de un alcohólico que no desea escuchar que es alcohólico y está en estado de negación. Pero recuerde: en este país solo el treinta o cuarenta por ciento de la gente vota en las elecciones, y solo la mitad de esos votos son para los neo conservadores. Con solo el veinticinco por ciento de los potenciales votantes, estos políticos hacen creer que están destinados a ser la mayoría.

-¿No cree que la revolución conservadora y Newt Gingrich, vocero del Congreso, sean un fenómeno real?
-Son muy reales, pero no creo que representen el sentimiento de la mayoría norteamericana.  El otro problema es que los medios de comunicación son mayoritariamente conservadores y están en manos de muy poca gente. La derecha quiere ahora destruir la radio y la televisión pública para conseguir el monopolio de todas las comunicaciones.

-¿Cómo puede defenderse la sociedad?
-No sé. ¿Cómo se defendió la gente del comunismo? ¿Cómo se deshicieron de Hitler? ¿Cómo escapa la gente de cualquier dictadura?

-A menudo con una revolución.
-O con la desintegración de los imperios, como en Rusia.

-¿Quiénes diría usted que son los verdaderos revolucionarios de nuestros tiempos?
-Gente como Gary Snyder, que está llamando a la sanidad ecológica. No se por qué algunos llaman a Newt Gingrich un revolucionario: lo único que hace este hombre es volver a los principios de siglo promoviendo el desempleo, la brutalidad, el poder bélico y militar. Esta agenda no es exactamente revolucionaria en el sentido histórico de la palabra. Son asuntos que la gente combatió en 1910. Quizás sea un contrarrevolucionario.

-¿Se siente interpretado por algún líder o moviendo político actual?
-Creo que Clinton es una excelente persona y ha hecho mucho, aunque los medios hacen creer lo contrario. Los medios lo tratan como  a un perdedor, pero no investigan en la misma forma a Pat Robertson, Newt Gingrich o Jesse Helms. Le dan mas respeto a un monstruo como Jesse Helms que al Presidente, que es un buen tipo.

-¿Usted se considera un hombre libre?
-Depende de lo que usted defina como un hombre libre.

-Un hombre que tiene control sobre su vida y la vive como desea y sin miedo.
-Tengo muy poco control sobre mi vida y también tengo enormes miedos. Pero por otro lado no tengo miedo de tener miedo ni de estar fuera de control. Esa es la visión budista: la vida es caos y, finalmente, el caos es la solución. Pero el caos no es permanente, y por lo tanto es inofensivo. No hay nada que temer.  Yo siento miedo todo el tiempo, pero el miedo es vacío, como los sueños. Los sueños son reales, pero vacíos al mismo tiempo. Desaparecen cuando uno despierta. Con el miedo sucede lo mismo. La vida es así también. Y la libertad. Me falta libertad en el sentido que tengo demasiada correspondencia: ahora es tarde en la noche y todavía estoy en la oficina cuando podría estar en mi casa disfrutando un buen libro. Aquí, a mi alrededor, tengo cientos de libros, manuscritos y cartas que la gente me envía. Soy esclavo de las demandas de otras personas. Como ahora de las suyas.

-Usted ha visitado Latinoamérica…
-En 1960 pasé unos meses en Chile y conocí a algunos poetas chilenos, particularmente a Nicanor Parra.

-¿Es amigo de él?
-Sí. Traduje uno de sus poemas, y cada vez que viene a Nueva York a hacer alguna lectura, generalmente lo acompaño haciendo la lectura en inglés de su obra.  Lo quiero mucho, es un gran hombre y me gusta su poesía. Viví con él y su familia, con Violeta y Angel Parra, a los que conocí bastante bien. También conocí a Eduardo Anguita, Luis Oyarzún, Braulio Arenas, y también al gran amor de Vicente Huidobro, Raquel Señoret.

-También visitó Cuba…
-Si, y fui expulsado de Cuba en 1965.

-¿Cómo sucedió?
-Me quejé, privadamente, del ataque de Castro a los homosexuales. En los días que llegué a Cuba, Fidel estaba denunciando que la Escuela de Teatro estaba llena de “maricones” y los envió a todos a trabajos forzados en el campo.  Eso me pareció una práctica stalinista y traté de averiguar qué pasaba en la Casa de las Américas. Yo estaba ahí con Nicanor Parra y otros intelectuales.  Habíamos visitado Cuba durante un mes y nos preparábamos para irnos, cuando un día mi habitación fue invadida por oficiales de inmigración. Fui puesto incomunicado,  y luego me subieron a un avión rumbo a Checoslovaquia. También hice bromas, privadamente, respecto al rumor de que Castro era gay. Y ese rumor existe, pero al parecer la gente no tiene derecho a bromear en Cuba.

-¿Es cierto que usted una vez dijo que todo lo que necesitaba para sentirse cómodo era marihuana y hombres?
-Por supuesto que no. ¿Quién dijo eso? ¿Suena como algo que yo diría? Eso suena a una estrategia de desinformación cubana. Sin embargo, debo reconocer que conocí a varios miembros de su milicia  que fumaban marihuana y no me parecía que Castro debía adoptar la política anti marihuana de los norteamericanos. Pero eso no lo comenté con él; lo hice con otras personas.

-Usted ha luchado gran parte de su vida contra la represión y la censura.
-No, no he luchado. He estado ahí, sentado escribiendo mis poemas cuando ha llegado la policía o los censores. Pero su posición es tan injustificable e inestable que termina siendo una especie de broma. ¿Sabia que en las artes marciales si se mantiene balanceado en su lugar, cualquiera que lo ataque pierde su equilibrio? Eso es lo que yo hago; me siento en mi lugar y escribo poesía. Ahora estoy en el medio de una ola de censura. ¿Sabia que está prohibido que mis poemas sean transmitidos en Estados Unidos durante el día?

-Si, pueden transmitirse después de las ocho de la noche, ¿No?
-Exacto. Esto se debe a una ley promovida por el Senador Jesse Helms en Octubre de 1988, prohibiendo la transmisión de lo que él llama “lenguaje indecente” veinticuatro horas al día. Eso se aplica a mi poesía, poesía que es estudiada por alumnos secundarios y universitarios.

¿Qué fue considerado “indecente” en su poesía?
-Nunca fue definido. Quizás sea porque hablo abiertamente de sexo o de política en mis poemas. Uno puede transmitir esas cosas en la radio y la televisión europea o canadiense, pero no en Estados Unidos. Quizás lo pueda hacer si tiene 200 mil dólares para pagar una multa o un juicio de derechos Constitucionales, pero las radios y estaciones pequeñas que sobreviven con el apoyo del público no manejan esas sumas de dinero. En un país que se supone que promueve el libre mercado, la televisión y la radio constituyen el principal mercado de ideas. Ese mercado está cerrado para mi poesía.

-¿Qué siente frente a eso?
-Es una situación interesante. Cuando la gente dice que ahora soy un miembro aceptado de la sociedad, yo contesto que claro, salvo que mi poesía está prohibida.

-Usted se está acercando a los 70 años…
-Tengo sesenta y ocho.

-¿Cómo se siente a estas alturas de la vida?
-Tuve un ataque cardiaco, pero ahora estoy en una dieta macrobiótica así que he mejorado mi salud. Me siento relativamente feliz porque, ya sabemos, dolor y placer vienen en el mismo trago.

Cosas, 1995

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