Frida Giannini

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(La siguiente conversación con Frida Giannini, Directora Creativa de Gucci,  fue conducida para reunir material para un articulo sobre ella y la marca publicado en Vogue México & Latinoamérica en Enero del 2013)

 

-90 años de Gucci. ¿Qué hace que la marca se mantenga relevante?

-EL ADN de esta marca es muy importante. Fue desde un principio una de las marcas italianas más importantes y en los últimos años se ha convertido en una marca internacional. Ese aspecto de la compañía siempre ha estado presente, desde los 70’s y para mí tiene un valor muy importante. Lo otro es el respeto de la herencia y la tradición; son 90 años de historia, que están presentes en los estilos, en las fotografías…Gucci no es solo una marca de moda de lujo, sino un estilo de vida.

-¿Es una pionera en ese sentido?

-Así es. Y esto  es muy fascinante, porque no solo se trata de ropa o accesorios, sino de un lifestyle.

-¿Es estilo de vida se ha mantenido con el tiempo? ¿El estilo de vida de Gucci hace 50 años es el mismo de hoy?

-No, creo que es muy diferente. La forma en que viajamos, por ejemplo,…Esta es una compañía con una tradición importante de malatería, y es interesante ver todas nuestras piezas vintage para viaje que ya no se usan, baúles y cosas así. Ahora todo el mundo viaja con un carry on o pequenos trolleys. Como diseñadora, detesto los trolleys, pero tengo que usarlos porque es la forma más cómoda de viajar. En el pesado había un sentido más profundo del chic y la elegancia. No quiero decir que lo hemos perdido, pero es una actitud completamente diferente. Para mi es muy fascinante ver lo que sucedía en esos años en términos de diseño: los vestidos de noche, por ejemplo, o cierto tipo de carteras como las de cocodrilo…Hubo un momento en tu vida privada cuando inevitablemente quisiste un vestido de noche…Ahora, aparte de la alfombra roja y algún que otro evento especial, la gente no usa ese tipo de ropa en su vida normal. Es muy difícil encontrar la ocasión, lo que me parece muy moderno. Hoy en día las cosas son más fáciles, puedes verte muy cool en una prenda que va de la mañana a la noche. Sin embargo, hay ocasiones en que me gustaría ver a la gente más vestida. Me preocupo cuando veo que todo se hace tan “casual”.

-¿Cuál fue tu primer encuentro con Gucci? ¿Siendo italiana, cuándo tomaste conciencia de la marca?

-Crecí en Roma en los años 70’s, cuando Gucci era una de las tiendas más importantes del país. Tengo recuerdos muy intensos de la marca y su relación con mi familia. Recuerdo a algunas parientes acarreando sus carteras Gucci, por ejemplo. Para mí Gucci fue sinónimo de lujo desde que era niña, símbolos que me marcaron para siempre cuando se trata de lujo, como el tomador de bambú de las carteras de Gucci. Es algo que existía en los 40’s y 50’s, pero se sentía todavía muy avant garde, muy “edgy”.

-¿Fue la marca importante en tu formación como diseñadora, en tu sensibilidad estética?

-Creo que si, porque cuando una tiene una historia tan importante, como diseñadora debe respetarla. Esto no significa que quiera ser nostálgica.

-Es un balance difícil de mantener…

-Muy difícil, y ese es mi mayor desafío. Cuando me uní a la compañía como diseñadora de carteras, ya sabia de esto. Desde el principio fue muy importante para mi ser respetuosa respecto  a la historia y los símbolos de la marca, pero al mismo tiempo proyectar toda esa tradición hacia el futuro.

-Tu familia está conectada al arte y al arquitectura. ¿Cómo informa el contacto con el a arte tu trabajo como diseñadora?

-No sé exactamente cuál fue el momento en que comencé a entender esta información artística; es parte de mis raíces. Crecí rodeada de ciertas cosas, visitando museos y hablando de arte y arquitectura. Eso me dio un sentido estético que me ha acompañado desde siempre. No sé, sin embargo, como ha afectado mi pasión por la por la moda.

-¿Tu interés por la moda comenzó de niña?

-Desde niña siempre supe que quería diseñar. Estaba dibujando y haciendo bocetos todo el tiempo, princesas, caballos, ese tipo de cosas. Pero mi verdadero interés por la moda comenzó en los 80’s, cuando era una teenager el prêt a porter italiano tuvo un enorme boom- Giorgio Armani, Gianfranco Ferré, Soprani-; fue un momento muy importante en Italia y particularmente en Milán. Me interesaba todo sobre la moda- las revistas, las top models…Supe que quería aplicar el don que tenia para el diseño a la moda,

-¿Cómo era tu look en los 80’s?

-¡Cambiaba todo el tiempo! Fue un momento interesantísimo en moda.. Un día tenia mi pelo muy negro, al siguiente me vestía de Metálica, al siguiente era una virgen como Madonna. Boy George fue otra gran inspiración para mi y mi estilo personal. Fue un momento en que quise experimentarlo todo, porque eso te hace crecer en cierto modo.

-¿La moda es más sutil ahora? …Incluso los jóvenes se visten en forma más “madura”, ¿o no?

-Para mi, el problema de hoy es que hay demasiada competencia. Recuerdo que cuando comencé mi carrera en diseño, veía el trabajo de cuatro o cinco competidores. Hoy en día, todo el mundo hace carteras, accesorios…entendieron que ese era el negocio. NY Fashion Week, Milán Fashion Week, Londres Fashion Week…es una pesadilla, porque hay tantos diseñadores y no todos  son buenos ni sobreviven mas de un par de temporadas.

-¿Eso crea nuevos desafíos para ti como diseñadora de una gran marca?

-Creo que sí, porque el estimulo es constante. Cuando tienes un enorme panorama de diseñadores, estás siempre preocupada de que llegarás tarde, de que no serás capaz de anticipar ciertas tendencias o siluetas. Eso me hace sentir siempre alerta, excitada. En ese sentido es algo positivo.

-¿Cuáles  son tus fuentes de inspiración? ¿Qué miras cuando buscas lo que viene?

-La inspiración puede llegar de cualquier parte, de cualquier cosa…Puede ser un árbol, el brillo de una luz, una experiencia personal, un músico o un artista…Nunca hay solo un punto de referencia cuando comienzo a diseñar. Por supuesto una tiene mas o menos un idea de lo que quiere hacer, pero desde el principio de la colección hasta el desfile, hay cuatro o cinco meses de trabajo donde realizas tu investigación, estudias imágenes, buscas inspiración. En ese periodo estás mirando 360 grados a  tu alrededor.

-¿Has visto algo que te haya parecido especialmente interesante en el último tiempo?

-Encuentro muchas cosas interesantes. Por ejemplo, mañana visitaré una nueva exhibición de (Lucio) Fontana en Nueva York. Fontana no es nuevo; es un artista consagrado, pero me han dicho que la exhibición tiene piezas muy importantes, con diferentes colores…Estoy siempre interesada en algo que me pueda enriquecer intelectualmente. Lo mismo con los músicos: estoy siempre buscando lo nuevo, la nueva banda, porque me gusta trabajar personalmente en el soundtrack de los desfiles.  Ahora, muchas veces aparecen bandas, duran seis meses y luego desparecen. Es como el diseño. Creo que los desafíos para la nueva generación de diseñadores son tan grandes que hay que tener ideas muy fuertes y una personalidad muy fuerte también para sobrevivir. También hay que tener un poco de sentido comercial, no solo talento creativo con la cabeza en las nubes. Yo nunca estudié economía y no tenia mucho interés en figuras y números, pero es importante entender qué mercados están creciendo, eso te permite adaptarte. Es estimulante y te da nueva energía.

-¿Afecta el marketing a tu trabajo?

–Nunca he sentido la tensión que a veces existe entre la parte creativa y la comercial o de marketing del diseño. Para mi, si eres diseñadora de una marca exitosa, debes vender. No soy una artista ni mi trabajo está pensado para ser colgado en una pared. Si no vendiera nada, seria un problema. No estoy obsesionada con los negocios, pero soy sensible hacia ellos porque, obviamente, formo parte de una gran marca que tiene muchos ángulos. Necesito respetar lo comercial.. Siempre estoy escuchando lo que dice el área comercial o de marketing de la compañía, porque ellos me indican zonas que deben ser satisfechas por mi como diseñadora. Su apoyo, además, es muy importante para mi. Es una colaboración entre distintos equipos, pero al final de cuentas creo que el diseñador siempre sabe qué funcionará mejor en el mercado.

-A pesar de ser una marca internacional, Gucci sigue siendo una marca ícono de Italia. ¿Tiene alguna importancia que seas italiana?

-En cierto modo si, en otro no. Mi predecesor, Tom Ford, hizo un trabajo increíble durante dos décadas con Gucci y es de Texas. Pero diría que en este momento histórico, cuando estamos trabajando mucho con la herencia y los archivos de la marca, ser italiana es una ventaja para mi. Es algo que me permite entender realmente la cultura de los artesanos, del cuero, de áreas como la Toscana…Como diseñadora italiana, tengo una importante tradición con los cueros que me ayuda en mi trabajo con Gucci.  Hay un “shabby chic” italiano, un tipo de gigoló chic de los 70’s, un tipo de mujer elegante, o la tradición del cine de Cinnecittá,  que es mejor entendida por un italiano que por otras personas. Cuando se menciona ese tipo de cosas, entiendo perfectamente de qué se está hablando. En ciertos casos es una ventaja. Lo mismo con ser una mujer…

Gucci_Milan fashion week

-Tu trabajaste con Tom Ford. ¿Cuál dirías que es la principal diferencia entre ustedes en términos de personalidad y de diseño para Gucci?

-De personalidad no lo sé, porque no tuve la oportunidad de trabajar junto a él por mucho tiempo. Me uní a la compañía y el partió un año y medio después. Además yo estaba ubicada en Londres, y el viajaba constantemente por su trabajo con YSL. No podía verlo ni trabajar a su lado muy a menudo. Esa relación nunca existió entre nosotros. Por supuesto, Tom es una estrella. Siempre lo ha sido, no importa si está en Milán o Hollywood. Somos personas muy diferentes culturalmente hablando, el de Texas y yo de Roma. Yo soy mujer, el es hombre. Hay muchas diferencias. Si algo tenemos en común, sin embargo, es nuestra obsesión por la organización. Soy una persona que trata siempre de planear por adelantado y tener todo organizado. Tengo ideas muy claras respecto a lo que quiero hacer cuando se trata de colecciones, campañas, etc.…El es similar en ese sentido.

-Te hiciste cargo de Gucci en un momento de transición para la marca, un momento critico. ¿Cómo recuerdas ese momento? ¿Tenias confianza en ti misma? ¿Te sentías intimidada por la situación?

-Estaba intimidada, excitada, preocupada…era una oportunidad increíble para mi carrera, pero por supuesto no estaba todavía preparada. La exposición a la prensa, por ejemplo, o el ser el rostro de la marca…siempre detesté posar para las cámaras, y fue algo a lo que me tuve que acostumbrar. La experiencia es siempre importante, y ahora me siento mucho más segura que hace siete años. Aun así, siempre tuve confianza de que podía hacer este trabajo. Mi primera pregunta cuando me enfrenté al espejo fue, ¿Y ahora que puedo hacer? Fue un momento muy peligroso para mi y para la compañía también, porque tuve que elegir si  continuaba la huella de Tom o cambiaba y seguía mis instintos. Decidí cambiar, y al principio fue difícil porque había gente que seguía a Gucci por muchos años y quedó un poco en shock. Ahora es distinto. Estoy hablando de editores, fotógrafos, clientes que al final entendieron mi punto de vista y mi toque femenino para esta nueva era de Gucci.

-Se necesita tiempo para establecer una nueva visión…

-Por supuesto. Cuando Tom Ford se unió a la compañía a principios de los 90 tampoco tuvo una recepción tan brillante como ocurrió después. Cada diseñador necesita tiempo, especialmente cuando se trata de una marca tan grande como esta, que tiene doce categorías, quince colecciones al año. Uno necesita alcanzar su madurez. Una crece cada día, y todavía siento que estoy creciendo. Nunca estoy relajada.

-Usted ha dicho que quiere reflejar cierto optimismo y hasta alegría en su trabajo. ¿Eso es un reflejo de su propia personalidad?

-Si, soy así y siempre lo he sido. En los momentos más difíciles de mi vida privada, siempre he tratado de reaccionar con optimismo. No soy el tipo de persona que llora todo el tiempo. Soy muy sensible, puedo ser muy frágil en mi intimidad, pero también soy muy fuerte. Cuando una es directora creativa de una marca como esta debe reflejar su personalidad en su trabajo. Por eso mis colecciones tienen a menudo flores, algo alegre….Si fuera una persona más conceptual, más cerebral, estaría diseñando todo negro.

-Gucci tiene a Charlotte Casiraghi como una de sus rostros. ¿Por qué ella? ¿Qué esperas de esta colaboración?

-Ella no es solo una chica bonita. Nos conocimos sentadas juntas y hablando de caballos. Gucci tiene un ADN ecuestre desde hace muchos años.  Fue una gran oportunidad para invitarla a que se convirtiera en amiga de la marca. No es un  patrocinio ni tampoco rostro. Es una campaña de habla de nuestros valores, de nuestros iconos…Ella encarna el chic aristocrático, pero con una modernidad muy fuerte.  Y tiene también algo tradicional; el principado de Mónaco está en la mente de todos, es un cuento de hadas entre una actriz y un príncipe. Gwyneth Paltrow tiene eso también y por lo mismo es otra amiga de Gucci.

-Inauguraste el año pasado el Museo Gucci. ¿Tuviste temor en algún momento de poner la marca en un Museo?

-La idea del museo surgió de mi pasión por los archivos. Cuando me uní a Gucci en  2002, hace diez años, quedé en shock al ver ciertas prendas y objetos. Nadie podía visitar los archivos, incluso dentro de la misma compañía había solo algunas personas que podían sacar muestras de ahí. Los archivos son gigantescos, pero creo que es muy interesante llevar de regreso  algunos objetos a su ciudad natal- porque nacieron ahí, en Florencia- y dejar que la gente los vean y entiendan. Creo que hay un gran interés en la historia y la tradición.  Es algo bueno para Florencia.

-¿Cuál es la pieza más moderna del museo?

_Hay algunas piezas de Tom de los 90’s y un par mías del de los 2000’s. Pero la gran mayoría son más antiguas, porque cualquiera puede estudiar mi trabajo o el de Tom a través de la internet, pero el acceso a las colecciones de los 30’s o 40’s es mas difícil. Hay pieles, por ejemplo, que están completamente extinguidas y otras como el pony cebra, que ya no se hacen. Desde su inauguración, hemos tenido 130 mil visitantes. Eso me llena de orgullo, porque no quería un museo donde todo se llenada de polvo.

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