Laetitia Casta

Laetitia_castaA los 35 años, Laetitia Casta continua siendo una de las mujeres más hermosas del mundo. Pero su belleza no es perfecta, tiene algo de salvaje, poco pulido, reconociblemente europeo, que la distingue de todo el resto. Su cuerpo es pequeño pero voluptuoso, sus dientes aparecen desafiantemente torcidos por entre sus sugerentes labios, como si fueran un símbolo de independencia, y al verla montada en sus tacos, luciendo un vestido negro de encaje y el pelo recogido casualmente con una peineta y una cinta, es fácil imaginarla posando frente a la cámara de Mario Testino o Peter Lindbergh, pero también verla corriendo como una campesina más por las colinas de Córcega, donde nació.

La mujer que a los 18 años saltó a la fama como el curvilíneo cuerpo de los jeans Guess? y poco después confirmó su reputación de símbolo sexual posando para Victoria’s Secret, está, a estas alturas, llena de sorpresas. Nada en ella responde al cliché de la supermodel, especialmente cuando se trata de su conversación y sus opiniones, que pueden saltar del diseño al cine, a la filosofía y la política en un solo aliento. Todo lo que sale de su boca se siente inteligente, intelectual y desafiante. Pero, para desgracia de ella- y de todos nosotros- durante largo tiempo su carrera la mantuvo muda, como un objeto que debe ser observado, admirado y deseado, pero no escuchado.

Las cosas cambiaron después de un periodo de rebeldía, cuando estaba en lo que muchos consideraron la cúspide de su profesión. Desde entonces, está demás decir, las cosas han continuado bien, posando para la portada de Elle, Vogue y Harper’s Bazaar; apareciendo en campañas para L’Oreal, Dolce & Gabbana, Chanel y Givenchy; convirtiéndose en el rostro de Marianne, el símbolo femenino de la República Francesa; filmando docenas de películas, la mayor parte independientes; y dando a luz a tres hijos: Sahteene, con el fotógrafo y director de cine Stephane Sadnaoui, y Orlando y Athená, con el actor Stefano Accorsi.

Sin embargo, entre los primeros años de su carrera y la actualidad, hay una gran diferencia. Decidida a tomar control, la modelo y actriz escoge ahora sus proyectos con una libertad inusual en la industria del cine y la moda, rechazando campañas multimillonarias para concentrarse, por ejemplo, en un rol pequeño en una película junto a Richard Gere, como hizo en “Arbitrage”.

Lo que le interesa no es la fama ni el dinero, dice, sino el aprendizaje y la pasión. Y hay que creerle, porque si algo le sobra a Laetitia Casta, aparte de curvas y belleza, es honestidad. La mujer dice lo que piensa, y lo que piensa es a menudo sorprendente, inesperado y fascinante.

-Muchos te consideran la encarnación perfecta de la mujer mediterránea. ¿Cómo describirías a esa mujer?

-Para mi hay una madurez que es importante en la mujer mediterránea, y también una generosidad de sentimiento. Cuando amamos, realmente amamos y hacemos lo que sea por amor. Hay algunas actrices que hacen soñar con ese tipo de mujer, como Anna Magnani, que tienen una fuerza emocional muy fuerte y saben crear drama a su alrededor. Son mujeres apasionadas, que conmueven porque son fuertes y diferentes.

-¿Crees que tienes características similares a esas mujeres?

-Siempre me digo a mi misma que quiero conectar mi cerebro y mi cuerpo. No me interesa ser solo un cuerpo.

-¿Por el tipo de trabajos que haces la gente a veces se confunde al respecto?

-Si, claro. Tienen una fantasía que proyectan en mi, pero no me interesa responder a esa fantasía. No me interesa lidiar con eso; no es mi problema. La belleza no significa nada; es la forma en que otras personas te miran. No se puede tocar o atrapar. ¿Entiendes lo que quiero decir? Mi belleza no es mi invención; hay belleza en todas partes. Si veo una pintura, puede que su belleza me toque o no. Y a veces, cuando la gente me ve, no se dan cuenta que la fantasía y la realidad son muy distintas. No soy la imagen que otros han creado de mi, soy una mujer viva que es muy distinta a lo que se ve en su exterior.

-Tu empezaste muy joven tu carrera y hay mucha gente en el mundo de la moda que nunca alcanza esa madurez y claridad que pareces tener sobre ti misma…

-He pasado por diferentes etapas. Cuando comencé era muy inocente y quería expresarme en una forma creativa. El mundo de la moda me pareció increíble, de locos, cambió mi vida. Pero luego, cuando cumplí 18 años, la gente comenzó a verme como un objeto de deseo y eso fue muy difícil para mí. No quería ser un objeto, comencé a rebelarme…

-¿Cómo se tradujo esa rebeldía?

-Estaba trabajando con marcas como Victoria’s Secret, y me di cuenta que no me gustaba hacerlo, no me interesaba hacer ese trabajo por dinero. El dinero nunca fue mi motivación; prefería la creatividad, la pasión, la estética, la belleza. Comencé a luchar contra mi carrera y la gente no entendía por qué. Desde fuera parecía una mujer muy exitosa. Había personas que me consideraban engreída y soberbia. En entrevistas, cuando me hacían preguntas estúpidas, les decía en su cara que me parecían estúpidas. Me preguntaban“ ¿Qué regalo quieres para Navidad?”…!No podía contestar preguntas como esa! No con mi educación, no con lo que me habían enseñado mis padres….

-Querías sentirte orgullosa de lo que estabas haciendo…

-Quería sentirme satisfecha conmigo misma, y eso era difícil en el mundo de la moda. Necesitaba algo que correspondiera a mis emociones, y por eso me convertí en actriz. No me interesaba convertirme en una estrella, era más complicado que eso. La gente del negocio de la moda quería mantenerme trabajando, porque ganaba mucho dinero conmigo. Pero yo quería desafiarme a mi misma, quería aprender.

-Pero continuaste trabajando con Dolce & Gabanna, Yves Saint Laurent…

-Si, pero no mucho, y por lo mismo, cuando trabajo con alguien en moda, son experiencias muy especiales. ¡Extraño tanto a Saint Laurent!

-¿Puedes describir la relación que tuviste con él?

-Cuando lo conocí, lo primero que me dijo fue: ¿qué quieres? Le dije que quería un vestido con flores y me hizo el vestido más hermoso que haya visto en mi vida. Me lo puse y me di cuenta que él me estaba dando un enorme regalo: mi femineidad. Me dieron ganas de bailar. En el desfile, las modelos salían con números, en silencio…número uno, número dos, y así. A mi me pusieron música y salí bailando a la pasarela. En el escenario podía sentir mi corazón palpitando fuerte; había algo muy excitante en toda la experiencia, algo mágico que no puedo realmente explicar. Fue como crear un personaje. Pero no fue algo calculado, sino instintivo y natural. Fue ahí donde Saint Laurent me dijo que lo que realmente quería era ser actriz.

-¿Fue el primero en decírtelo?

-Si. Me empujó.
-¿Era algo en lo que habías pensando antes?
-No. Y es muy triste, porque me encantaría que estuviera aquí hoy en día; creo que estaría muy orgulloso de mi. Por eso digo que cuando trabajo con algunas personas, no se trata de moda; es algo mas especial.

-Saint Laurent tenia fama de ser muy sensible…

-Así es. Y amaba a las mujeres, igual que Dolce & Gabbana. Son personas reales, con las que puedo hablar de cine, de literatura…tienen una fantástica relación con Mónica (Belucci), Scarlett (Johanssen) y crean una sensación de familia con todas nosotras. Hacen que cada una se sienta especial. Es algo muy único. Son soñadores. Hay otros diseñadores con los que no me llevo bien; son tan aburridos, no son inteligentes y se rodean de gente que solo habla de moda. No tienen idea de que es el romance.

-¿Crees que la moda debería nutrirse de la vida real y no solo fantasías?

-Un diseñador debería tener un mensaje y una visión claros. Eso no ocurre con muchos diseñadores actuales, especialmente los mas jóvenes. Quizás Saint Laurent no podría existir hoy en día, porque no hay mucho espacio para la creatividad en el mundo de la moda. Incluso con las fotos…es divertido, pero muy distinto a lo que era; hay mucho dinero involucrado, mucho marketing. Por eso me gusta trabajar con Dolce & Gabbana; tienen un negocio, pero ese no es su enfoque principal. Sienten mucha pasión por lo que hacen.

-Una de tus películas recientes fue “Arbitrage”, con Richard Gere. ¿Cómo fue trabajar con él?

-Es un hombre muy “cool”. Hice esa película porque me interesaba trabajar en Estados Unidos, quería aprender y tener esa experiencia…

-Existe siempre la idea de que el cine europeo esta más abierto que el americano a la idea de usar actrices maduras. ¿Es así?

–Me parece que el cine es más global que antes, y hay muchas actrices francesas, españolas y europeas en general que están trabajando en el cine americano. Eso ha hecho que la mente de Hollywood se abra un poco. Están dando más espacio para que sus actrices crezcan.

-¿Cuáles son tus planes a futuro?

-No tengo planes para nada, siempre veo las oportunidades a medida que van apareciendo. Quiero reunir experiencias, aprender de la vida.

-También has mostrado interés en la política…

-No es tanto interés en la política como interés en tener una opinión sobre temas relevantes. Como persona eso me parece importante, y por eso tengo una opinión política. Ahora más que nunca.

-Como persona conocida, mucha gente escucha tu opinión. ¿Sientes una responsabilidad especial por eso?

-Mi responsabilidad es hacer a la gente soñar. Pero ser un artista significa tener un espíritu democrático y una mente abierta. No me gusta imponer opiniones, pero si quiero estimular la democracia, la libertad. Para mi el arte se refiere a la generosidad, no a la mente individualista. Mi lucha es por la humanidad, no por la política. No quiero corromperme. Lo que me interesan son las grandes ideas, la filosofía, no la posición de tal o cual partido o personaje político.

-Tienes dos hijos. ¿Cómo ha afectado a tu vida la maternidad?

-No creo que la realización de una mujer venga a través de los hijos. Una no se convierte en mujer porque tiene hijos. Hay mujeres que no son buenas madres, pero siguen siendo mujeres interesantes. Pero en términos generales, la maternidad te hace más generosa, te hace pensar menos en ti misma. Pero creo que es algo que le pasa a los hombres con la paternidad también. No es un fenómeno exclusivamente femenino.

(2012, transcripcion entrevista para articulo de Vogue Latinoamerica)

 

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