Alicia Keys

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Con un pequeño sombrero instalado como un halo sobre su cabeza, una blusa de chiffón azul con una fiera bordada en el pecho y amplios pantalones del mismo color, Alicia Keys, sentada en una suite del hotel Standard en Nueva York, tiene el aspecto de una superestrella y la actitud de una mujer común y corriente. Durante la entrevista está sola, sin el apoyo de managers, publicistas o encargados de marketing, algo raro en la actualidad. Tampoco exige cuestionario previo, otra rareza, y parece abierta hablar de lo que le pregunten. Debe ser porque no tiene miedo de que algún reportero indiscreto, aprovechando la oportunidad, la interrogue sobre su vida privada o cualquier otro tema que se desvie de su rol como rostro del nuevo perfume de Givenchy, Dahlia Divin, la razón por la que ha concedido la entrevista. Su vida privada, después de todo, ha aparecido impresa en numerosas revistas que hablan sobre la estable y feliz familia que ha formado con su marido, el productor musical Swizz Beatz, y su hijo, Egypt, y cualquiera que tenga dudas sobre el resto de sus emociones y sentimientos, no tiene mas que revisar su impresionante repertorio musical. Todo está ahí: intenso, fuerte, abierto y revelador.

A la cantante no le interesan los secretos ni misterios. En cambio, dice, lo que busca es el diálogo y la comunicación con su audiencia. Si esa es la meta, la ha conseguido con creces, vendiendo decenas de millones de discos sin jamás traicionar un estilo tan propio y poco convencional que los críticos no saben cómo llamarlo. Ella lo llama simplemente “música del corazón”.

Otra razón por la que Alicia no necesita guardianes durante sus encuentros con la prensa, es porque es perfectamente capaz de defenderse por si sola frente a cualquier pregunta inoportuna y, mejor aun, tiene una opinión formada e inteligente sobre la gran mayoría de los aspectos de su vida y su carrera. Basta conversar con ella por unos minutos para comprender que esta no es una mujer que reciba ordenes ni acepte presiones con facilidad. Como su música, el tono de su conversación salta de lo dulce a lo fuerte y de lo sensual a lo pragmático en una rápida y cautivadora escala.

Alicia creció en Nueva York, en Hells Kitchen, un barrio entrampado entre los teatros de Broadway y el rio Hudson que en alguna época fue famoso como hogar de la mafia irlandesa en la ciudad. Sus padres- un sobrecargo afroamericano y una actriz y asistente legal ítalo-escocesa-americana- se separaron cuando ella tenia apenas dos años, y la cantante fue criada por su madre que, desde un momento, decidió estimular el evidente interés de su hija por la música. Así, Alicia estudió piano y voz desde muy joven, practicando música clásica en la academia y escuchando jazz y hip hop en su casa. A los dieciséis años firmó contrato con Columbia records, dejando de lado la oportunidad de convertirse en estudiante de la Universidad de Columbia, donde había sido aceptada con beca total.

Obviamente, su decisión fue acertada. Su primer álbum, Songs in A Minor, lanzado en 2001, ganó cinco Grammys y vendió mas de 12 millones de copias. Y ese fue solo el comienzo.

En el Standard, Alicia habló de su colaboración con Givenchy, de como un buen amigo en común le presentó a Riccardo Tisci, el director creativo de la marca, y como la relación entre ellos creció en forma “natural y orgánica”. “Riccardo tiene algo muy real, una química muy especial. Es un ser humano fuerte, hermoso y con mucha alma”, asegura la cantante. “Nos llevamos muy bien desde el principio. El diseñó mi vestido para la gala del Met, para el décimo aniversario de mi primer álbum, para algunos shows muy íntimos, y a medida que pasó el tiempo nos pareció que seria buena idea colaborar en esta fragancia de Givenchy. Personalmente, me encanta como el perfume y la marca rescatan el poder y la elegancia de la mujer, es una fantástica mezcla de fortaleza y femineidad”.

-El trabajo de Tisci es muy refinado, pero tiene algo muy urbano también, como tu música…

-Es verdad. Quizás por eso nuestra relación es tan maravillosa, especialmente con este perfume que celebra a las diosas modernas…

-¿Te sientes así?

-Si, pero no soy solo yo. Todas las mujeres somos diosas modernas. Eso es muy importante de destacar, de conversar, de promover…cada vez que puedas recordarle a una mujer que es una diosa moderna, es un hermoso mensaje.

-La imagen es una parte muy importante de lo que haces, y tu has dicho que hubo momentos en tu carrera en que te sentiste presionada a mostrarte mas sexy, mas sensual de lo que querías ¿Cómo controlas ese aspecto de tu trabajo?

-Para todos los seres humanos, el descubrir quienes somos en realidad es un viaje. Cuando eres joven, es un poco de esto, un poco de lo otro, un poco de lo que tu madre te enseñó, un poco de lo que tus amigos son…Con el tiempo vas adquiriendo claridad respecto a sus propios gustos y creencias. El estilo es parte de tu personalidad. La palabra “imagen”, por otro lado, me parece una palabra vacía., porque implica fachada, algo que no es real. Es muy importante aprender a ser quien eres realmente, y mientras más tiempo pasa, más he aprendido respecto a mi misma, descubriendo qué me pone cómoda o incómoda y qué quiero representar como mujer y artista. Ahora es mucho mas fácil, aunque debo aclarar que desde un principio he sido siempre genuina. Nunca he actuado de una manera que no sea natural.

-Tu música es también muy personal e indefinible. ¿Eso crea dificultades para los encargados de promoverla y venderla?

-En cualquier negocio uno tiene un mercado objetivo, una demográfica, un consumidor que está tratando de alcanzar, no importa si vendes música o jabón. Yo no estoy tratando de llegar a nadie en particular; lo que me interesa es crear emociones humanas que representen lo que sentimos, el como vivimos, y creo que eso trasciende cualquier modelo de marketing o negocio. Me parece que esa es la belleza de la música. Es complicado, porque es un negocio…uno lo vende a la gente.

-¿Es algo a lo que le prestes alguna atención?

-Solo en el sentido de que quiero mantener mi autenticidad. Por supuesto le presto atención, porque quiero que la mayor cantidad de gente escuche lo que tengo que decir. Ese es mi propósito y mi mensaje, es lo que crea el diálogo que enciende la chispa entre nosotros. Eso es importante para mi. Pero no se trata de solo vender un producto. Quiero crear comunicación con la gente, que compartamos nuestras experiencias. Esa es la fuente de mi inspiración. Hay muchos artistas que me han inspirado en mi vida, y eso es lo que produce la música: sientes tu vida, tus momentos, tus romances, tu libertad identificados en ella.

-¿Qué clase de música escuchabas cuando estabas creciendo?

-¡Oh, crecí escuchando tanta música diferente! Cuando era muy pequeña, mi madre escuchaba a Ella Fitzgerald, Dizzy Gillespie y Duke Ellington. Después empecé a descubrir mi propia música y escuché mucho a Nina Simone, Aretha Franklin, Marvin Gaye, y también la música de mi ambiente, gente como Jay Z, Salt & Pepper o Tupac. Al mismo tiempo estudiaba música clásica, así que tocaba piezas de Chopin, Beethoven, Erik Satie y otros compositores. Crecí con una enorme mezcla de jazz, hip hop, R&B, soul y música clásica, una verdadera avalancha musical.

-¿Y cuándo supiste que la música era definitivamente lo tuyo?

-A los cuatro años tenia una profesora que era muy dinámica, con gran energía, que organizaba diferentes performances con nosotros. Estaba en kidergarten cuando nos hizo montar una versión de El Mago de Oz, y ahí aprendí mi primera canción,,“Somewhere over de Rainbow”. Recuerdo que cuando finalmente pude cantarla- yo y mi profesora solas en la habitación- sentí una emoción que no puedo describir.

-¿Siempre supiste que tenias talento?

-Hmmm…Esa fue la primera vez que supe que podía cantar, que tenia una voz y podía interpretar algo mas que no fuera una ronda infantil. De ahí las cosas comenzaron a evolucionar. No sé si alguna vez me senté a pensar en si era talentosa o no. Recuerdo haber amado cantar desde un principio.

-¿No tuviste periodos de inseguridad entonces?

-Hasta el día de hoy tengo inseguridades, pensamientos, sentimientos… ¿lo que estoy haciendo es suficientemente bueno? ¿cómo puede ser mejor? En mi adolescencia, por supuesto que sufrí inseguridades, estuve constantemente rodeada de gente increíble. De niña participé en muchos grupos de chicas, muchas mayores que yo, que en ese momento deben haber tenido unos catorce o dieciséis años, con grandes voces…Yo me preguntaba todo el tiempo si estaba al nivel de ellas, si lo estaba haciendo Ok o no. Una nunca sabe. Lo importante es seguir practicando para hacerlo cada vez mejor,

-A los 16 años tuviste que decidir entre firmar con Columbia Records o estudiar en Columbia University. ¿Qué tan difícil fue esa decisión?

-Fue horrible. Fue una decisión muy difícil, y me sentí tan agobiada…Tuve una muy buena experiencia en el colegio, tenia excelentes notas, una muy buena relación con mis profesores, pero en College las cosas fueron muy distintas. No tenia ese tipo de relación con los académicos, y a nadie parecía importarle si ganaba o perdía. ¡Era tanto trabajo! Por otro lado, apareció esta oportunidad de hacer lo que amaba, pero tenia una beca completa en esta prestigiosa universidad… ¿qué hacia? En un momento pensé que podía hacer las dos cosas, pero sabia que si lo hacia, no haría ninguna de las dos bien. Me di cuenta que tendría que concentrarme en algo y pensé que Columbia Records me estaba dando una posibilidad increíble y podría grabar mi primer álbum. Incluso cuando hablé con el decano de la universidad, me dijo que muy poca gente recibía oportunidades como esa, que si quería, siempre podría volver a mis estudios después.

-El éxito comercial puede ser a veces complicado. ¿En tu caso te hace mas segura o mas insegura, en el sentido de que estás preocupada de repetir los éxitos anteriores en tu próximo proyecto?

-Tienes razón, es complicado. Pero creo que uno no debe validarse a si mismo o su trabajo dependiendo de cómo es aceptado por los demás. Si lo haces, es muy difícil encontrarte a ti mismo. Creo que lo más importante que he aprendido, es que haga lo que haga, debo hacerlo con toda mi mente, corazón y creatividad. En mi trabajo lo doy todo, y así no importa lo que pase después, sé que siempre me sentiré orgullosa.

-Tu has dicho que Maya Angelou fue una persona muy importante en tu vida. ¿cómo así?

-Siempre me sentí muy inspirada por su vida, su literatura, su historia y su personalidad. Su vida estuvo llena de desafíos, y los enfrentó con mucha fuerza y decisión. Tuve la oportunidad de conocerla cuando Oprah Winfrey organizó una bellísima celebración llamada “The legends ball”. Oprah reunió a todas estas mujeres notables y una de ellas fue Maya, ahí la conocí. Después de eso estuvimos en contacto en varias ocasiones. Es una sensación maravillosa cuando conoces a alguien que has mantenido en un pedestal y por la que sientes tanta admiración, y resulta ser en persona todo lo que imaginaste que seria.

Cosas 2014

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