JAMES FRANCO

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Se ve lindo James Franco sentado en un salón casi vacío de la Biblioteca Pública de Nueva York, leyendo un libro mientras la luz filtrada por una enorme y vieja ventana ilumina su perfil y su pelo ondulado, ahora más perfectos que nunca después de haber terminado hace poco una sesión de fotos para Gucci, la marca que representa desde hace cinco años. Si, Franco se ve lindo, y concentrado y muy serio leyendo lo que esté leyendo.

“¿James?”, lo interrumpe un publicista para avisarle que la entrevista debe comenzar.

La respuesta toma su tiempo. Lentamente, el actor/director/escritor/artista/eterno estudiante y practicante compulsivo de “selfies” en Instagram, desvía los ojos de su libro, estira la mano para saludar, esboza lo que parece una sonrisa, y vuelve a su lectura.

Pasa un segundo. Pasa un minuto. Pasan varios minutos que parecen horas y nadie- ni el publicista, ni la asistente, ni la maquilladora, ni el manager, ni nadie mas- dice nada. Silencio total. Franco esta leyendo algo que sin duda merece toda su atención,

Finalmente cierra el libro, dirige la mirada hacia nosotros y apoyando su mentón sobre su mano, indica, en silencio, que podemos partir.

James Franco es como ningún otro actor en Hollywood: una mega celebridad con un espíritu independiente y casi rebelde, protagonista de gigantescas producciones como “El Poderoso Oz”, “Spider Man” o Rise of the Planet of The Apes”, pero también de minúsculos filmes independientes como “Spring Breakers” o “Howl”; un activo miembro de Instagram donde comparte, para deleite de sus 2.3 millones de seguidores, un flujo infinito de memes burlones y seductores selfies; un icono iconoclasta que mantiene una relación de amor y odio con la cultura popular, burlándose de ella y al mismo tiempo aprovechando todas sus ventajas; y un actor “de carácter” que en una vuelta profesional sin precedentes decidió, en lo más alto de su carrera, aceptar un rol en la telenovela “General Hospital” como un atormentado y algo loco artista llamado “Franco”. Y eso no es todo. Es también autor de cinco libros, incluyendo la novela “Palo Alto”, que fue llevada hace poco al cine dirigida por él mismo y con Gia Coppola como protagonista; exitoso actor en la ultima temporada de Broadway en “Of Mice and Men” de Steinbeck y, recientemente, director de una la nueva producción de “The Long Shrift” Off- Broadway. Además estudia y enseña en la Universidad de Yale y en New York University, y se ha convertido junto a Patti Smith y Klaus Biesenbach en uno de los gestores de la transformación de la vieja y popular playa de Rockaway, cerca del aeropuerto Kennedy en Nueva York, que ahora es centro indiscutido de todo lo joven, artístico y bohemio de la ciudad en verano.

Su propio trabajo como artista plástico ha sido ampliamente comentado, aunque no siempre en los mejores términos. Su primera gran exhibición fue en el Museum of Contemporary Art en Los Angeles (MOCA), con el show “Rebel”, donde, entre otras cosas, aparecía vestido de mujer fotografiado por Terry Richardson. Luego vino “The Dangerous Book Four Boys”, una instalación en la Clockwater Gallery en Nueva York que trataba temas de “masculinidad y exploración sexual” a través de esculturas, videos y fotografías. Y finalmente, hace unos meses, Franco presentó “New Film Stills” en la prestigiosa Pace Gallery de Manhattan, donde recreó los famosos “Film Stills” que Cindy Sherman hizo al comienzo de su carrera, pero ahora con él como protagonista.

La critica de Roberta Smith en The New York Times puede resumirse en una sola de sus frases: “ojala alguien le dijera que pare”.

En nuestra conversación, Franco dijo que no presta ninguna atención a las criticas. Mirando hacia el techo o a la ventana, con aire distraído aunque elocuente y preciso en sus respuestas, el actor habló sobre su omnipresente presencia en tantas áreas de la cultura, incluyendo la moda.

“Llevo cinco años trabajando con Gucci. Frida Giannini, la directora creativa, se me acercó, me habló de la posibilidad de colaborar y me pareció una gran oportunidad. Es una marca increíble y me gusta mucho lo que Frida está haciendo.

-¿Dónde cabe este trabajo con Gucci en tu imagen y tu carrera en general?

-Cuando comencé, me pareció una buena compañía para colaborar porque están en el top del mundo de la moda. Luego, con el paso del tiempo, la relación se desarrolló aun mas y dejé de ser solo un modelo para ellos. Han apoyado muchos de mis proyectos artísticos y cinematográficos, y ahora acabo de hacer un documental sobre Frida. La relación ha crecido muchísimo desde que empezó.

-¿Cómo es tu relación con ella?

–Muy buena. Ella vive en Europa, así que no la veo tan seguido, pero siempre hemos estado en línea en lo que respecta a nuestros gustos. Ella apoya lo que yo hago y yo trato de apoyar mucho lo que ella hace.

-Eres muy activo en Twitter e Instagram, apareces constantemente en los medios, y aun así eres unas de las celebridades mas misteriosas de Hollywood. ¿Eso responde a una estrategia o tiene que ver simplemente con tu personalidad?

-Trato de ser lo más honesto posible cuando hago entrevistas o interactúo con periodistas. Quizás eso es inusual, algo a lo que la gente no está acostumbrada. No lo sé. Respecto a crear un misterio, no sé si es mi plan. Quiero trabajar en los proyectos que me interesan y no permito que las expectativas , ideas o reglas respecto a como debe comportarse un actor me inhiban a mi o lo que hago.

-El cine es un trabajo muy colaborativo, y el arte y literatura son mas bien solitarios, ¿reaccionas diferente a cuando se critican tus películas que cuando se critican tus libros o tu arte?

-Solía ser así Paré de leer criticas sobre mi actuación hace mucho tiempo, porque m pareció que no eran para nada útiles. El cine, como dices, es un acto muy colaborativo, y un actor en una película es solo una parte de una maquinaria muy grande. Si alguien entiende como funciona el cine, sabe que el actor recibe un guión, dice los parlamentos señalados, dirigido por el director, filmado por el cinematógrafo, y todo termina cortado por un editor. Para cuando la película está terminada, la contribución del actor ha sido intervenida por tantos procesos y personas, que es muy difícil leer lo que un critico dice sobre mi actuación sin pensar que están hablando no solo de mis elecciones como actor sino a las de mucha otra gente. Cuando comencé a hacer otras cosas profesionalmente, como arte, escritura o dirección, estaba interesado en la respuesta que recibiría porque era algo nuevo. Como dices, en estos casos tengo una ligazón más cercana al producto final. Aun así, veo todos estos proyectos como colaborativos en una forma u otra, porque cuando escribes un libro trabajas con un editor y cuando tienes una exhibición colaboras con un curador o galerista. Pero la verdad, dejé de leer lo que se escribe sobre mi. Hubo un momento en que estaba demasiado interesado en lo que la gente decía, y eso no me ayudaba en las cosas que quería hacer. Hay algo bueno respecto a recibir feed- back, pero también tiene un lado negativo que no se refiere solo a las criticas negativas, sino también al tiempo que te quita. Lo que leía comenzó a meterse en mi cabeza y a afectar mi trabajo, que se estaba convirtiendo en una respuesta a lo que leía. No quería que esas voces tuvieran un efecto en mí.

-¿Sienes que las criticas en tu caso no son solo a un libro o una obra de arte, sino al ‘libro de James Franco’, ‘la pintura de James Franco’?

-Por supuesto. Más en Estados Unidos que en otras partes, pero ciertamente hay un filtro con el que ven mi trabajo y que tiene que ver con mi otra vida como actor, aunque he dedicado tiempo y esfuerzo a mi labor como escritor y artista y fui a la academia para estudiar esas disciplinas igual que cualquier otro escritor o artista.

-Tienes un nuevo libro sobre tu niñez, “ A California childhood”, que es casi un álbum. ¿Cómo fue el proceso para crearlo?

-Es sobre mi niñez, pero solo en parte. Algunas de las fotos que contiene son de esa época de mi vida: yo y mi familia, mis hermanos, mis padres, mis amigos del colegio, cosas así. Pero es un collage de diferentes medios y de ficción y no ficción. Uno puede decir que las fotos no son ficción, pero mucho del texto y las historias contadas, sí. Quería hacerlo así, porque, como sabes, hago muchas cosas diferentes y buscaba una forma que uniera todo; por eso en el libro hay poesía, ficción, fotos, imágenes de pinturas que hice cuando estaba en el colegio y otras que hice recientemente. Pero yodo lo que esta ahí, ficción o no, está inspirado por ese período de mi vida que va desde la niñez hasta cuando cumplí dieciocho, que fue cuando abandoné Palo Alto.

-¿Guardas cosas como esas, cartas, fotos, dibujos..?

-Mi madre es una gran archivista, al menos en lo que se refiere a la familia. Ella guardó todas esas cosas.

-Otro proyecto curioso fue la película “The End of The World”, donde el mundo llega a su fin durante una fiesta en la que se supone que es tu casa y apareces con tu propio nombre, interpretándote a ti mismo.

-Esa no fue mi idea. Seth Rogan y Ethan y Evan Goldberg, que crearon la película, son viejos amigos. Trabajé con Seth en su primer proyecto profesional como actor, “Freaks & Geeks”, así que lo conozco por mas de diez años. Ellos pensaron en hacer una película donde todos interpretarían una versión de sí mismos- una versión exagerada de sí mismos-, en una comedia apocalíptica. Me pareció genial.

-¿No te preocupó que la película reafirmara algunas ideas que la gente pudiera tener respecto a ti?

-No me preocupó, porque de verdad no me preocupa como James Franco, el personaje público, es percibido. Se que tengo un control muy limitado respecto a esa parte de imagen, que es creada por fuerzas que están fuera de mi alcance. Ese personaje público tiene algunas partes mías, pero de otro modo no soy yo. Por lo mismo, no me da miedo usarlo en mi trabajo o mis proyectos, tergiversándolo para efectos artísticos o burlándome de él. De hecho, creo que es un gran recurso para mis proyectos creativos.

Abril 2014

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